La mendiga de Nápoles
Cuando yo vivía en Nápoles, había en la puerta de mi palacio una mendiga a la que yo arrojaba monedas antes de subir al coche. Un día, sorprendido de que no me diera nunca las gracias, miré a la mendiga; entonces vi que lo que había tomado por una mendiga más bien era un cajón de madera, pintado de verde, que contenía tierra colorada y algunas bananas medio podridas.
Max Jacob, Le Cornet à dés (1917)


8 Comments:
Un viejo favorito de este bloguero viejo. Incluido por Borges y Bioy en Cuentos breves y extraordinarios (1955).
Lo de esa mendiga es extraordinario. ¿A papá mono con bananas podridas y cajones verdes? Me extraaaaaña....
Franco P.
He notado que le gusta destacar a los personajes con conciencia de clase. Dá gusto tanto marxismo.
Franco P.: ¿Cómo anda? ¿Es cierto que dejó la carrera, usted? ¿Le parece bien tomar con tanta ligereza una decisión que yo mismo demoro desde hace años y años?
Lelé: Yo diría más bien que este es un blog eminentemente peronista. Peronista de Perón, como dicen algunos viejos.
Saludos a ambos.
¿No sería una bananera esa mendiga?... ¿Una inculta como esas que juntan las monedas para ir corriendo a por la Brahma?... Por cierto, tantas monedas entre tantas bananas semipodridas... qué mezcla bizarra, disculpeme...
Ehh... De corrección política mejor ni hablemos, ¿no? =D
Un saludo a Ud. y otro para la clientela.
¿Quién se habrá quedado con tantas monedas acumuladas?
¿Se las habrán repartido (distribuído) entre el chofer, el ama de llaves y la cocinera?
No lo había pensado, la verdad. Ojo que también pudo rapiñarlas algún otro aristócrata venido a menos, o ni siquiera. Vio cómo es esa gente.
Publicar un comentario
<< Home