La venérea de Francisco Aletti
No sabe dónde la contrajo: en esa época frecuentaba muchos burdeles. El primer síntoma fue una ligera inflamación de las partes íntimas, que al poco tiempo adquirieron un tinte amarillo verdoso y se volvieron, por así decirlo, más íntimas que nunca. Luego llegaron una comezón intensa, persistente, y la inaudita necesidad de usar calzoncillos holgados. Una mañana —para entonces cada amanecer era una aventura— descubrió con horror que todo aquello estaba cubierto por un suave plumaje. La señora Aletti, alarmada por la extrema palidez de su marido, lo interrogaba a menudo: Francisco respondía con evasivas y se iba a rascar al baño. Una noche los despertó el tímido gorjeo que algo emitía debajo de las sábanas. Al otro día, cuando el pobre Francisco cruzaba la plaza para ir por fin al médico, sobrevino la crisis: de pronto el pájaro se debatió en su nido, eludió la tibia sujeción de los pantalones y voló hasta perderse de vista, presumiblemente en busca de otros de su especie. Hoy Francisco vive solo y preside la Sociedad Argentina de Ornitología, honor que no atempera su nostalgia.


13 Comments:
¿Entendí mal o el pájaro empollaba los huevos de Francisco? Una de dos: o interpreté cualquier cosa o la medicación que usted toma, Wakefield, es realmente fuerte.
"...voló hasta perderse de vista, presumiblemente en busca de otros de su especie."
De pronto me imaginé una bandada de estas aves disputándose con las criollas torcazas los pochoclos que desparraman las viejas de la Plaza Rivadavia.
Menuda sorpresa para las viejas.
el lema de la sociedad argentina de ornitología onanista reza: más vale pájaro en mano...
Lelé: Las posibilidades que usted baraja no son necesariamente excluyentes.
i2: ¡Un cuadro dantesco! Por suerte en Bahía no pasan estas cosas. Quiero decir que ni siquiera pasan estas cosas.
Fodor: Dignísimo colofón para una historia más bien triste. Yo sabía que me faltaba la moraleja.
Gracias por vuestras impresiones y disculpen el bajo vuelo —del post, no del pajarito—. Saludos.
Pájaro que comió, voló... el asunto es averiguar qué catzo comió para tomar tan tonta decisión de dejar el nidito calentito... o a lo mejor hubo otra razón... no sabe si el hombre eludía la ducha diaria?... No hay nada más feo que un nido maloliente.
Yo nunca había escuchado hablar de una venérea tan poética.
Si hasta la palabra "venérea" ahora me suena lírica...
Rodrigo: ¿Cómo anda? La suya es una reflexión más que interesante. Por desgracia no puedo darle más datos.
Ana: Qué gusto vela. No olvidemos que "venéreo" es un adjetivo esencialmente poético: las venéreas son, se sabe, las enfermedades de Venus. Eufemismo acuñado por algún bromista, sin duda.
¡Gracias por pasar, saludos!
:O
-san-: Cosas que pasan.
Fe de erratas. En mi comentario anterior, donde dice "qué gusto vela", léase "qué gusto verla". Muchas gracias.
No se preocupe... vela con gusto alumbra mejor y no despide humo ni olor.
Una reflexión digna de ese notable fumador de crack que es el papá de Alf. Me saca usted un peso de encima.
Me en-can-tó! Hay mucho para interpretar, su relato podría haber sido un sueño que cualquier analista se moriría por descifrar...yo sólo voy a decir que es una hermosa oda al pajarito
Keep up the good work.
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