Curso veloz de crítica literaria
No es tan difícil, después de todo. Diríase que el ejercicio de la crítica literaria, tal como se entiende en las universidades de este país y en grupúsculos afines, no es más que el manejo astuto, competente o inepto de unas pocas, poquísimas palabras clave; de un vocabulario monótono y tesonero cuyo objeto es servir de contraseña entre iniciados, al tiempo que permite al crítico en ciernes escribir algo —o incluso mucho— sin decir en la práctica nada. Se trata, a fin de cuentas, de llenar páginas y páginas de acuerdo con un puñado de modestos imperativos retóricos.Lo malo de tal sistema salta a la vista de cualquiera que haya leído sus resultados. Lo bueno —y no olvidemos que este blog se caracteriza por su optimismo a prueba de todo— es que bajo el régimen actual la crítica literaria queda al alcance de cualquier infeliz, lo que no deja de ser un estímulo. Pero abandonemos de una vez el incómodo terreno de las abstracciones y entremos de lleno en el lodazal inmundo de la experiencia. Lo que sigue es una serie de consejos infalibles para recibirse de crítico literario a corto plazo y sin mayor esfuerzo. Así que basta de exordios y, como suele decirse en estos casos, manos a la obra.
1. Elija un escritor argentino que actualmente goce de algún prestigio entre los críticos universitarios o al que por lo menos se le preste cierta atención académica, ya sea para ensalzarlo o para escarnecerlo. Ante cualquier duda pregunte a un profesor de confianza o, en su defecto, consulte el último número de una publicación especializada.
2. No pierda el tiempo en nimiedades —por ejemplo: leyendo su obra— y averigüe discretamente la filiación política, religiosa y sexual del escritor elegido. ¿Es radical o peronista, conservador o anarquista, judío o gentil? ¿Es casado, soltero o no exactamente? ¿Se exilió en los ’70 o cenó con Videla y compañía? ¿Profesa el comunismo o más bien es lo que popularmente se denomina un facho de mierda? Todo esto le será muy útil para realizar una lectura política, también de rigor en los comprometidos tiempos que corren.
3. Redacte un artículo no necesariamente alusivo en el que aparezcan por lo menos diez de estas fórmulas o expresiones consagradas por el uso: canon, paradigma, mercado, poder, producción, campo intelectual, marca ideológica, mapa, mirada, zonas del texto, perspectivas, espacios, espacios alternativos, márgenes, orillas, Beatriz Sarlo, territorio, coordenadas, circulación, estructuras, postmodernismo, contorno, David Viñas, huellas, el otro, los otros, la otredad, cruces, artificio, artefacto, proyecto, laboratorio de la escritura, instrumentos, mecanismos, estrategias (de lectura, de escritura), vanguardia, César Aira, memoria, exilio, voz, la voz de los que no tienen voz, debate, discurso, discursividad, cuerpo (cuerpo y escritura, poner el cuerpo en la escritura, escribir con el cuerpo), Roland Barthes, influenciar, ficcional, ficcionalizar, ficcionalización, dispositivo, desplazamiento, desvío, traducción, marxismo, capitalismo, peronismo, Copi, sociedad de masas, dar cuenta de, poner en cuestión, articular, vertebrar, legitimar, explicitar, problematizar, resistencia, multiplicidad, Walter Benjamin, flanêur (*).
4. Usted ya ha demostrado su dominio del vocabulario técnico. Ahora, y para terminar, remate el análisis con una conclusión que no difiera muchísimo de las premisas ya establecidas en el inciso segundo. De este modo, si el tema de su monografía es la obra de Adolfo Bioy Casares —no creo—, deduzca que el hombre fue un oligarca superficial, un dandy ocioso y reaccionario cuyos libros, que por otro lado carecen de todo mérito, son un flagrante alegato contra el peronismo y las clases populares. Quod erat demonstrandum, vamos.
5. Remita el escrito así obtenido a su profesor o publicación amiga y dese por satisfecho: es usted un crítico universitario con todas las letras, o lo será muy pronto.
(*) La eficacia de su artículo podrá medirse por anticipado de acuerdo con la siguiente escala: si usted ha empleado menos de diez de las expresiones propuestas, más le valdría dedicarse a otra cosa; de diez a diecinueve, es un alumno mediocre; de veinte a veintinueve, para tener en cuenta; de treinta a treinta y nueve, gran promesa de la crítica argentina; de cuarenta a cuarenta y nueve, profesor titular; cincuenta o más, experto en la materia. De perseverar en esta última tesitura usted se convertirá con el tiempo en una autoridad indiscutida, con los beneficios que tal distinción conlleva: será modestamente famoso, mencionarán su nombre en clase, obtendrá subsidios, lo invitarán a congresos, conocerá los bellísimos paisajes de nuestra patria y hasta podrá degustar asados, empanadas y vinos de calidad variable, pero en general gratuitos.


12 Comments:
Imprimiré su post. Quién le dice, quizá alguna vez termine opinando sobre el libro de algún bahiense y pueda usar "Roland Barthes" junto a "George Michael" en el texto. Ahora, usted nunca aplicó sus conceptos para cierta entrega de manuscritos, Wakefield...
Me mató lelé!
Sabe que me dieron ganas de hacer un ejercicio de inclusión de TODOS los términos? Un bodoque así, bien hecho (claro), debe ser digno de leerse
Como hace poquito frecuento el paño, le agradezco estos consejos que seguramente me vendrán biem. Hasta ahora usé (póngale) unas 4 palabras de las que figuran en su lista.
He usado muchas de esas palabras: cuanto más usaba, menos entendía lo que quería decir. Pero qué importante me sentí!!!
Clap, clap, clap, lo suyo Wakefield.
Los críticos literarios no sirven para otra cosa que para encontrar fantasmas dentro del texto. Son unos malditos esquizo-paranoides que ven cosas y problemas en donde no las hay.
Pero se quedan contentos con sólo decir: "el autor lo dice entre líneas".
Estimado Wakefield, hizo muy bien en no poner en su lista las palabras esquizofrenia y paranoia. Estos enfermos jamás lo reconocerían. Ni criticando sus propias biografías.
Franco
Si la tumba de Viktor Shklovsky hablara...
"es casado, soltero o no exactamente" es una de esas genialidades suyas que casi pasan desapercibidas.
Ché, si en lugar de Beatriz Sarlo, incluyo a la Coca Sarli ¿califica?
Esto es un robo!!. Los tips de la crítica literaria te los pasó Nené Burgos y no citás la fuente (aunque pensándolo bien, algunas de las palabras del catálogo ni siquiera las conoce).
En fin. Muy bueno.
Lelé: Sé muy bien a qué se refiere. Había empezado a trabajar en el asunto cuando me volteó la mononucleosis. Empecé bien, me acuerdo: ya había usado “literatura de género”, “contexto sociopolítico” y aun “rol de la mujer en la sociedad capitalista”. Tendrá noticias en el momento menos pensado, se lo aseguro.
Cassandra: Deberá levantar ese promedio, estimada, o los profesores la acusarán de ser poco rigurosa en los conceptos. Recuerde que esas expresiones no tienen por qué ser parte de un todo más o menos coherente: lo importante es usarlas, que aparezcan seguido.
Ani: Ud. habla como quien se refiere a una etapa felizmente superada. Si es así, la felicito. Y si además es la Ani que cursó Metodología conmigo cuando el mundo era joven, la felicito de nuevo. Por otro lado, si no es esa Ani le pido mil perdones.
Franco: Más que paranoicos yo diría que son grandes chantas. Pero bueno, habrá de todo. Como en la policía y en la política, según dicen.
Anónimo (¿Franco de nuevo?): Si la tumba de Schklovsky hablara no entenderíamos una palabra, con la probable excepción de ostranenie. No es que uno sepa qué significa ostranenie tampoco.
Fodor: ¿Por qué no? Si el profesor lee rápido es probable que no se dé ni cuenta. O a lo mejor se da cuenta, recuerda cuando era un ser humano y se vuelve bueno por un rato. George Michael ya no me inspira tanta confianza.
Matías: Me descubrió. Nené pidió no ser mencionada para evitar problemas con sus colegas, que son partidarios de mantener todo este asunto en el ocultamiento. Pero acá estamos para informar, qué tanto.
¡Saludos cordiales!
No, para mí no fue Nené. Ella está en los márgenes, no pudo haber sido. Fueron apropiados de aquí, y de allá y de más acá del edificio de 12 de octubre. Qué recuerdossss, mi dió.
Saludos, Wakefield!
Josefina.
¡Ah, feliz de usted, para quien todo esto no es más que un mal recuerdo! Yo, en cambio, lo sigo padeciendo.
Un gusto verla por aquí. ¡Saludos!
Con leer esto ya es suficiente para saber que hay que volver a este blog. jaja, de los conceptos me reí poruqe estoy totalmente de acuerdo, encima son concpetos que 1 son abiertosy generalistas para ahcer una critica ligth y pop, o 2 son cerrados y "letristas" para ser leidos y relamidos por el cenaculo de letras que se revuelca al reconocerse,
eso sí te faltaron dos creo
1)intertextualidad
2)deconstrucción
¡absolutamente genial!
saludos
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