<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977</id><updated>2012-01-11T01:33:05.934-03:00</updated><title type='text'>WILD MOOD SWINGS</title><subtitle type='html'>"En el desorden aparente de nuestro misterioso mundo, cada hombre está ajustado a un sistema con tan exquisito rigor —y los sistemas entre sí, y todos a todo— que el individuo que se desvía un solo momento corre el terrible albur de perder para siempre su lugar. Corre el albur de ser, como Wakefield, el Paria del Universo". Nathaniel Hawthorne, 1835.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>64</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-1128561605546672985</id><published>2008-11-30T16:45:00.000-02:00</published><updated>2008-11-30T16:46:54.648-02:00</updated><title type='text'>La musa</title><content type='html'>A mi mujer, Ana, sin cuyo silencio nunca hubiera podido escribirse este libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Philip K. Dick&lt;/strong&gt;, &lt;em&gt;The Man in the High Castle&lt;/em&gt; (1962)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-1128561605546672985?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/1128561605546672985/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=1128561605546672985&amp;isPopup=true' title='28 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/1128561605546672985'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/1128561605546672985'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/11/la-musa.html' title='La musa'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>28</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-8840895493918212038</id><published>2008-11-20T19:50:00.004-02:00</published><updated>2008-11-20T20:07:15.687-02:00</updated><title type='text'>Un género menor</title><content type='html'>Dos restricciones me impuse al encarar este post: no acudir a la socorrida máxima de Baltasar Gracián sobre las bondades de lo breve; no incurrir en bromas de gusto discutible sobre el mismo tema. Así las cosas, sólo recordaré a quien leyere que desde enero de este año existe el blog &lt;a href="http://mini-sagas.blogspot.com/"&gt;Minisagas&lt;/a&gt;, cuya lectura recomiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El titular y administrador general del blog es &lt;a href="http://www.subjuntivo.com.ar/"&gt;Subjuntivo&lt;/a&gt;, un viejo conocido de estas páginas. Como él mismo explica en el &lt;a href="http://mini-sagas.blogspot.com/2008/01/introduccin.html"&gt;primer post&lt;/a&gt;, una minisaga es un cuento de cincuenta palabras: ni una más ni una menos. Al parecer, la invención del género corresponde a los años ochenta y al escritor inglés Brian Aldiss. Esto al menos se lee en el blog de Subjuntivo, y yo al tipo le creo. También parece que con el tiempo escribir minisagas se ha convertido en una gimnasia literaria bastante apreciada por los anglosajones, lo que no debería extrañarnos: los narradores ingleses y norteamericanos siempre fueron menos palabreros que sus colegas de otras lenguas, incluida por cierto la nuestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Previsiblemente, muchos de estos textos brevísimos son lo que en un tiempo se llamaba &lt;em&gt;trick stories&lt;/em&gt;: cuentos con sorpresa final que a menudo desarrollan un clima sombrío, tenso o festivo sólo para abolirlo y darle un remate diametralmente opuesto en la última línea. Acaso los mejores sean los que se proponen menos la sorpresa que cierta impávida ambigüedad. En cualquier caso las cincuenta palabritas dan para todo, como puede comprobarse tras leer algunos ejemplos. Y si de dar ejemplos se trata, qué mejor que apelar a nuestro mutuo amigo &lt;a href="http://atadoconalambre.blogspot.com/"&gt;Señor K&lt;/a&gt; y a su ya clásico &lt;a href="http://mini-sagas.blogspot.com/2008/02/los-mecanismos-de-un-miserable.html"&gt;“Los mecanismos de un miserable”&lt;/a&gt;, cuento que reproduzco a continuación sin permiso de K, de Subjuntivo ni de nadie:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Un viejo con aspecto afligido, sentado junto a mí en la terminal, me pide 25 centavos para hablar por teléfono. Mi mentira es un acto reflejo: ―Lo siento, no tengo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enseguida me arrepiento; pero comprendo que la infame maquinaria ya se ha puesto en marcha, y no sé cómo detenerla.&lt;/blockquote&gt;En nuestra lengua el género es virtualmente desconocido. Los relatos que ofrece el blog de Subjuntivo, enviados por lectores, amigos y lectores amigos, se hacen cargo de su carácter más o menos fundacional y lo sobrellevan con encantador desenfado. No diré que todos son buenos ―y una prueba de la hospitalidad por momentos excesiva del gran Subjun es que yo mismo colaboro de vez en cuando―, pero sí que muchos valen la pena. Por otro lado, escribir minisagas es un ejercicio de lo más interesante para quienes buscan depurar el propio estilo. Así que a no amilanarse: Subjuntivo, un servidor y el resto de quienes frecuentamos el blog ―gente por lo demás sana y de buenas costumbres― esperamos vuestras colaboraciones con impaciencia. Muchas gracias.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-8840895493918212038?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/8840895493918212038/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=8840895493918212038&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/8840895493918212038'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/8840895493918212038'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/11/un-gnero-menor.html' title='Un género menor'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-7518304667241817423</id><published>2008-11-13T22:48:00.003-02:00</published><updated>2008-11-17T01:23:40.063-02:00</updated><title type='text'>Hoy trasnoche</title><content type='html'>Ir al cine sin compañía puede ser una experiencia deprimente. Sobre todo un sábado; sobre todo si uno, después de acomodarse como puede en algún sector discreto de la platea, mira a su alrededor y no ve más que pares de cabezas muy juntas que susurran en la penumbra. Parejas de novios, piensa uno con cierto embarazo mientras, sólo para hacer algo, destapa la botella de agua mineral o abre la alegre caja de caramelos de la que nadie más va a servirse esa noche. Y si por ventura aparece otro espectador solitario, éste será sin excepción un hombre y tendrá además el aire inconfundible de la gente que no está del todo bien de la cabeza. Quién sabe, quizá uno mismo ya tenga esa traza un poco alarmante del tipo que va solo al cine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego –y siempre y cuando hayamos entrado en la variante de las reflexiones sombrías, una disposición que los avances cinematográficos suelen propiciar– empieza la película y entonces hay por lo menos dos maneras de que el asunto empeore. Porque si es mala caeremos sin remedio en el estado de honda melancolía que es propio de tales casos; y si no es mala todo resultará incluso más triste, porque descubriremos una vez más que el módico placer de mirar una buena película –¿y qué tan buena puede ser, por otro lado?– no compensará jamás el hecho consumado de que estamos solos, de que no hay a nuestro lado ninguna presencia más o menos adorable que nos importune, nos distraiga, nos recuerde que a fin de cuentas lo que pasa en la pantalla no tiene mayor importancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso no es todo, ya que el momento de irse impone nuevas pruebas al alma atribulada. ¿Qué pensarán, sin ir más lejos, las personas que nos ven cruzar el vestíbulo a paso vivo y con cara de circunstancia? ¿No es un poco absurdo haber permanecido dos horas en respetuoso silencio solamente para después marcharse sin confiar a nadie nuestro tedio, nuestra indignación, nuestra férrea voluntad de no volver a pisar un cine? ¿Creerá alguien, acaso, que la película nos ha gustado? Para colmo de males el boletero, cuya expresión habitualmente estólida oculta sin duda a un profundo e implacable conocedor del alma humana, nos mira desde su caverna con una compasión no desprovista de cinismo, porque sabe muy bien que la película es pésima y porque además hemos sufrido el calvario en perfecta soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero por suerte ya estamos en la parada del taxi, junto a dos viejas recién egresadas del bingo y a un individuo de aspecto equívoco que pide cigarrillos y que, al no obtenerlos, parece molestarse más de la cuenta. No estaría mal fumar en situaciones como ésta, piensa uno mientras advierte que la noche se ha puesto fría, muy fría. Después, para hacer tiempo, dedica un último recuerdo a esa película que no sólo no debió ir a ver nunca, sino que ni siquiera debió haber sido escrita, filmada ni mucho menos distribuida por las más apartadas regiones del planeta, incluida por supuesto –y cómo no, con nuestra envidiable tradición cinéfila– la remotísima ciudad de Bahía Blanca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en casa, y antes de dar la noche por perdida, uno destapa una cerveza, enciende la computadora y escribe algo que de alguna manera, quizá en virtud de un mecanismo comparable con la medicina homeopática y en todo caso igual de inútil, lo ayude a sobrellevar el mal trago. Esto, por ejemplo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-7518304667241817423?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/7518304667241817423/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=7518304667241817423&amp;isPopup=true' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/7518304667241817423'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/7518304667241817423'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/11/hoy-trasnoche.html' title='Hoy trasnoche'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-3132422253423611425</id><published>2008-11-06T13:47:00.000-02:00</published><updated>2008-11-06T13:50:11.402-02:00</updated><title type='text'>Sociología del goteo</title><content type='html'>La gente que no puede oír gotear una canilla se divide en tres grandes grupos: el de los que se van a una pieza alejada y cierran la puerta; el de los que le cuelgan a la canilla un trapo para que el agua se deslice silenciosamente; y el de los que se remangan y se disponen a arreglar la canilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie piensa de inmediato en cambiarla, que es lo que debiera hacerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Wimpi&lt;/strong&gt;, &lt;em&gt;El gusano loco&lt;/em&gt; (1952)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-3132422253423611425?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/3132422253423611425/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=3132422253423611425&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/3132422253423611425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/3132422253423611425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/11/sociologa-del-goteo.html' title='Sociología del goteo'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-2806302517942524090</id><published>2008-10-29T01:09:00.005-02:00</published><updated>2008-10-29T19:16:33.482-02:00</updated><title type='text'>Siete histerias de MSN</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/SQfVbYW0t1I/AAAAAAAAACQ/R5g68jO9kJQ/s1600-h/Histeria.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5262409355977078610" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 188px; CURSOR: hand; HEIGHT: 266px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/SQfVbYW0t1I/AAAAAAAAACQ/R5g68jO9kJQ/s400/Histeria.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A pedido del público –y hay que ver la sección pedidos de este blog, llena a rebosar de súplicas poco menos que desesperadas– ofrecemos a continuación una serie de consejos útiles para hacerse el interesante por MSN. Este servicio, como nadie ignora, es hoy por hoy no sólo una herramienta barata y eficaz para comunicarse con amigos y parientes que están lejos –suponiendo que uno quiera hacer semejante cosa– sino también para conocer gente del sexo opuesto, ejercer una muy pintoresca variante de la galantería y concertar citas románticas que luego podrán salir bien o mal de acuerdo con imponderables ya muy alejados del tema que nos ocupa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien: &lt;i&gt;ex nihilo nihil fit&lt;/i&gt;, como dicen los almaceneros cuando uno les pide fiado, y un requisito indispensable para cautivar al prójimo por MSN –así como por vías más directas– es demostrar o simular que uno &lt;i&gt;anda en algo&lt;/i&gt;: los solitarios, aceptémoslo, no impresionan a nadie. Es aquí donde la mensajería instantánea por Internet, con su vago misterio, nos da a todos más de una mano valiosa. Y es aquí donde entra a tallar la experiencia del usuario veterano: experiencia sedimentada, cristalizada y, como no podía ser de otra manera, primorosamente expuesta en los siete incisos que siguen. Así que a no desfallecer, damas y caballeros: un maravilloso mundo de aventuras y emociones fuertes nos aguarda a pesar de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;1.&lt;/b&gt; Lo primero que ha de hacer quien aspire al éxito en estas imposturas es ejercitar su sentido de la oportunidad. Usted ya ha identificado a su presa, ha chateado con ella dos o tres veces y cree caerle más o menos bien. Por lo tanto, de ahora en más cada sesión de MSN será una incómoda y apenas solapada cita prerromántica cuyo propósito es ganar ciertos puntos. Y en las citas, ya sabemos, corre con ventaja el que llega tarde. Así pues, no lo dude: &lt;i&gt;que el que aparezca primero sea siempre el otro&lt;/i&gt;. Usted conéctese en modo “invisible” y observe el panorama: si su víctima está online respire hondo y acometa; si no hay rastros de ella espérela un rato, sentado y oculto. Y por lo que más quiera, no incurra en la torpeza de entrar como perro moviendo la cola no bien la otra persona haga su aparición. Una conducta semejante no sólo no lo favorecerá en lo más mínimo sino que además mostrará a las claras lo inaudito de su necesidad de amar, por no decir otra cosa. Cinco minutos es un lapso razonable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;2. &lt;/b&gt;De ahora en más, el cartel de “no disponible” formará parte inseparable de su nick. No importa que a usted nadie le hable, no importa que sus poquísimos contactos lo ignoren rotundamente, no importa que el único que le lleva el apunte sea ese entrañable amigo de la infancia que a menudo, o más bien todos los días, le refiere las miserias de su vida conyugal con una prolijidad y una pasión por el detalle que harían palidecer de envidia al mismísimo Marcel Proust: &lt;i&gt;usted, a ojos del mundo, no está disponible y no desea ser importunado&lt;/i&gt;. No exageramos: tan extendido está el uso de este cartelito que olvidarse de él equivale a proclamar a los cuatro vientos que uno está &lt;i&gt;groseramente&lt;/i&gt; disponible. Para establecer un paralelismo con el mundo real –o casi–, podría decirse que el “no disponible” es el equivalente informático de la notoria cara de culo con que algunas damas caminan por la vía pública o acuden solas o con amigas a locales de esparcimiento nocturno, vaya uno a saber con qué fines. La divisa, como el astuto lector va coligiendo, es siempre la misma: si hay miseria, que no se note.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;3.&lt;/b&gt; Desde luego, un usuario “no disponible” no inicia conversaciones y sólo se resigna a ellas de mala gana. Por eso una vez en la palestra usted debe permanecer en riguroso silencio. &lt;i&gt;Es la otra persona&lt;/i&gt; quien debe iniciar la conversación y demostrar un mínimo interés en comunicarse. Si esto tarda en ocurrir –pues nadie ignora que la perversidad humana no conoce límites–, invierta su tiempo en actividades productivas: fíjese en el Weather Channel si anuncian lluvia para el domingo, juéguese un Tetris o busque en Wikipedia el artículo sobre la Wikipedia –¿nunca probó?–. Si todo sale bien, su oponente pensará que usted no saluda porque está concertando citas con media ciudad y, por absurdo que parezca, sentirá una leve pero innegable punzada de celos. Por las mismas razones, &lt;i&gt;sus respuestas deben demorarse y ser ofensivamente insuficientes&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Amante Maduro&lt;/strong&gt;: Cómo estás?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hechicera_57&lt;/strong&gt; (cinco minutos más tarde): Bien.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Amante Maduro&lt;/strong&gt;: Me alegro. Qué contás?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hechicera_57&lt;/strong&gt; (nueve minutos después): Nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea es mantener en vilo a nuestro interlocutor durante el mayor tiempo posible. Alternando la indiferencia con períodos de irresistible simpatía se obtienen resultados brillantes, como más de un experto puede atestiguar. No hay en esta guía instrucciones para ser simpático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;4.&lt;/b&gt; Es probable que usted, acaso porque el mundo exterior no le ofrece mayores alicientes, se pase el día entero conectado al MSN. Ahora bien: &lt;i&gt;esto no debe saberse bajo ninguna circunstancia&lt;/i&gt;. Imagine por un momento que su antagonista entra para revisar su casilla de email un domingo al amanecer –después de una noche de fiesta moderada, digamos– y lo ve conectado: revertir un oprobio semejante es tarea que excede las fuerzas humanas. Por eso, para crear astutamente la ilusión de que uno tiene algo parecido a una vida y sólo se conecta de a ratos, se ha inventado la opción “no admitir”. El recurso tiene sus peligros: no sólo por la siempre latente posibilidad de que un imprevisto contacto en común desenmascare accidental o maliciosamente la triquiñuela, sino porque además se supone –a nosotros no nos consta– que existe software especializado capaz de detectarla sin mayor esfuerzo. Y demostrar que no deseamos ser vistos, por paradójico que parezca, también es perder puntos. “No te borro del MSN porque ni siquiera me importás tanto como para eso”, nos dijo alguna vez una dama que pretendía herirnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;5. &lt;/b&gt;Haga buen uso del “mensaje personal”, esto es, del brevísimo texto que acompaña el nick y que sus contactos más superficiales destinan a mandar saludos, avisar que están “trabajando”, proclamar resultados futbolísticos que por alguna razón los enorgullecen, etcétera. Lo mejor es pegar una cita literaria sugestiva, que permita al otro inferir la existencia de una vida amorosa más o menos accidentada. Algunos ejemplos: “Me duele una mujer en todo el cuerpo”, “Sobre tus bizantinos alamares / Gusté infinitamente tu agonía”, “&lt;i&gt;Post coitum omne animal triste&lt;/i&gt;”, “De tu cuadril no me olvido nunca más”. Si su interlocutor le pregunta, responda con excusas inverosímiles:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La_más_linda&lt;/b&gt;: Y esa frase?&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Lord Byron&lt;/b&gt;: Ahora me gusta Calamaro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No olvide elegir un texto a la altura de las circunstancias. La cita de Ovidio puede ser devastadora a los ojos de una estudiante avanzada de Letras, pero más bien inocua para la alegre muchacha que usted conoció en el Gigante Tropical de Villa Mitre el domingo pasado a las cinco y media de la mañana. Por alguna razón, Calamaro no falla nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;6.&lt;/b&gt; Una treta grosera pero efectiva. Luego de un silencio de varios minutos, simule equivocar el destinatario y envíe a su futura media naranja un mensaje burdamente comprometedor. Discúlpese en el acto y muéstrese avergonzado, pero no mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Carlitos&lt;/b&gt;: Te pasaste anoche, eh? Hay que repetirlo!&lt;br /&gt;&lt;b&gt;ROXXXANA&lt;/b&gt;: Qué?&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Carlitos&lt;/b&gt;: Uy, perdón. No era para vos.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Carlitos&lt;/b&gt;: jaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;7.&lt;/b&gt; Una buena retirada es fundamental. Despídase abruptamente y sin explicaciones cuando la charla lo favorezca. Es muy simple: si advierte que su contrincante se entusiasma, lo mima un poco o siquiera da muestras de sentirse a gusto, ponga fin al diálogo &lt;i&gt;como si de pronto lo reclamaran asuntos de mayor interés&lt;/i&gt;. Para obtener un efecto aún más ultrajante, váyase sin avisar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Tony Cuevas&lt;/b&gt;: jajaja&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Tony Cuevas&lt;/b&gt;: Muy bueno.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Tony Cuevas&lt;/b&gt;: Hacía tiempo que no me reía tanto. Gracias.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Tony Cuevas&lt;/b&gt;: Qué hacés este fin de semana?&lt;br /&gt;&lt;b&gt;vivi_17&lt;/b&gt;: Nada.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Tony Cuevas&lt;/b&gt;: OK. Vamos a tomar algo?&lt;br /&gt;(No se ha podido entregar el mensaje porque vivi_17 aparece como “No conectado”)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con este sencillo procedimiento usted logrará frustrar, desconcertar, enfurecer e incluso –si los astros son propicios o su adversario lo suficientemente neurótico– enamorar sin remedio al sufrido interlocutor, que a partir de entonces ya no pensará en nadie más. Espere dos o tres días, vuelva al inciso 1 y repita el proceso. Luego otra vez y así &lt;i&gt;ad nauseam&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Bonus tip. &lt;/b&gt;No sea ingenuo. &lt;i&gt;No suponga que una sesión de MSN termina cuando usted o su antagonista abandonan la escena. &lt;/i&gt;El verdadero profesional no se desconecta, sino que permanece oculto durante un lapso prudencial. En otras palabras, active la opción “aparecer como no conectado” y fíjese qué pasa. Si su némesis se retira enseguida, es porque sólo usted la reclamaba en el ciberespacio: considérelo una victoria importantísima y dese por satisfecho. Si, por el contrario, aquella sigue online más de cinco minutos, caben dos posibilidades: usted no es el interés excluyente de esa persona –lo que desde luego es la peor noticia que podemos recibir– o bien ésta conoce el protocolo, lo supone a usted en las sombras y obra en consecuencia. Nunca descarte, por cierto, la posibilidad de que su oponente sea otra luminaria en el sofisticado arte de histeriquear por MSN. En manos expertas, el juego puede prolongarse durante meses e incluso años.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-2806302517942524090?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/2806302517942524090/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=2806302517942524090&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/2806302517942524090'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/2806302517942524090'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/10/pedido-del-pblico-y-hay-que-ver-la.html' title='Siete histerias de MSN'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/SQfVbYW0t1I/AAAAAAAAACQ/R5g68jO9kJQ/s72-c/Histeria.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-1594020270960572750</id><published>2008-10-22T14:57:00.006-02:00</published><updated>2008-10-26T15:46:47.958-02:00</updated><title type='text'>Obras completas</title><content type='html'>Muerto el maestro, el discípulo se dio a la tarea de publicar sus obras completas. El maestro era un célebre novelista francés, acaso el más grande escritor del siglo XX… o al menos así lo creía el discípulo, un joven voluntarioso y sistemático que no se arredraba ante nada. La misión que se impuso este último era ardua y quizá imposible porque, a diferencia de albaceas literarios más sensatos o con menos escrúpulos, nuestro héroe no pretendía dar a la imprenta una mera edición conjunta de obras ya conocidas, sino &lt;em&gt;todo&lt;/em&gt; lo que el maestro hubiera escrito durante su larga carrera: “La denominación &lt;em&gt;obras completas&lt;/em&gt; —declaró alguna vez con esa suficiencia que sólo nos permitimos en la primera juventud— suele ser ingenua o engañosa, porque en estos casos siempre quedan afuera textos marginales cuya importancia bien podría resultar decisiva: borradores, apuntes, fragmentos, sinopsis, diarios, cartas, tarjetas navideñas, listas de compras, escritos circunstanciales. Ese corpus vertiginoso y secreto no faltará, por cierto, en la edición que preparo” (1).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El discípulo, que además era alemán y para colmo profesor de literatura, no dejó nada librado al azar. Según sus cálculos, la obra estrictamente literaria del maestro ocuparía menos de una sexta parte de la edición definitiva; el resto, como es de prever, estaría dedicado a ese ingente pero a su juicio indispensable caos de nimiedades dispersas. Una vez declarado su propósito, el discípulo emprendió la labor con una energía que ya entonces algunos juzgaron digna de mejor causa. El primer paso fue sencillo, si bien algo tedioso: consistió en la prolija transcripción de los muchísimos papeles viejos del maestro, que la viuda entregó no sin algún reparo; según la mujer todo aquello era una monumental pérdida de tiempo. Luego comenzó la paciente recolección de cartas y documentos de cuyo destino se tuviera alguna noticia. Cuando también esto se logró hasta cierto punto y todo indicaba que las obras completas del maestro aparecerían muy pronto, el discípulo anunció a los estupefactos editores que su tarea, increíblemente, no había hecho más que comenzar (2).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue, en efecto. Durante el resto de su ajetreada vida el discípulo viajó por toda Francia, por buena parte de Europa y por las más apartadas regiones del globo en busca de cualquier vestigio, por insignificante o anodino que fuera, de las obras completas del maestro. En bancos, inmobiliarias y estudios de abogados recopiló formularios, cheques, pagarés, declaraciones de impuestos, un acta de divorcio anulada a último momento; de mano de lectores generosos recibió autógrafos y dedicatorias no siempre reveladoras, si bien de unánime valor documental; en un callejón parisino fotografió un antiguo y casi invisible grafiti que, con la letra angulosa característica del maestro, propugnaba el acceso de la imaginación al poder; en el tronco añoso de un roble de Toulouse descubrió tallados un corazón y unas iniciales que coincidían con las del maestro, ya que no con las de la viuda; en el polvoriento archivo de una escuela primaria de Grenoble exhumó una composición juvenil cuyo tema era la vaca. “Mi meta se aleja inexorablemente —escribió en aquellos días a un corresponsal parisino que le preguntaba por su estado de salud— y cuanto más avanzo, tanto más me queda por recorrer. Conocí bien al maestro, fui testigo de sus arraigados métodos de trabajo y sé que incluso el opúsculo de la vaca fue precedido por dos o más borradores. &lt;em&gt;Gott in Himmel!&lt;/em&gt; Mas no cejaré hasta encontrarlos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo el tiempo corre para todos, aun para los jóvenes y para los fanáticos. Pasaron los años y las décadas y el discípulo, consumido por una obsesión rayana en la demencia, envejeció pronto. Abandonó a su mujer (3) o más bien fue abandonado por ella; comía poco, bebía mucho y no se daba con nadie; invertía sus fondos, cada vez más exiguos, en viajes por el mundo que no pocas veces demostraban ser perfectamente inútiles. La muerte le llegó de improviso, a los cincuenta y ocho años de edad, en el vestíbulo de un hotel neoyorquino cuyos viejos libros de quejas prometían algún hallazgo. La edición oficial de las obras completas del maestro, publicada sin entusiasmo tres años después de muerto el discípulo, prescindió rotundamente de ese notable material reunido a lo largo de toda una vida. Fue ésta una omisión que en cualquier caso no apenó a nadie, porque para entonces hacía mucho que el maestro, el gran novelista del siglo XX, habitaba el numeroso limbo de los escritores olvidados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;NOTAS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) Se sabe que una mañana, mientras ordenaba la biblioteca del difunto, el discípulo recibió un fuerte golpe en la cabeza al caérsele encima el tomo cuarto de la &lt;em&gt;Historia de las prácticas sadomasoquistas&lt;/em&gt; del doctor Fajardo, en la versión francesa de Louise Bachellard (París, 1959). Esto explicaría en parte lo que ocurrió después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(2) El tomo cuarto de la &lt;em&gt;Histoire des pratiques sadomasochistes&lt;/em&gt; consta de 1.848 páginas &lt;em&gt;in folio&lt;/em&gt;. Está robustamente encuadernado en cuero y hierro y pesa 3,7 kilogramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(3) Que, como el lector bien supone, no era otra que la viuda del maestro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-1594020270960572750?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/1594020270960572750/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=1594020270960572750&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/1594020270960572750'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/1594020270960572750'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/10/obras-completas.html' title='Obras completas'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-5670122802237298504</id><published>2008-10-17T02:06:00.001-03:00</published><updated>2008-11-28T03:05:36.966-02:00</updated><title type='text'>Die Verwandlung</title><content type='html'>Cierta mañana, tras admirar sin disimulo a una compañera de clase, el señor Wakefield se vio convertido en un viejo verde.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-5670122802237298504?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/5670122802237298504/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=5670122802237298504&amp;isPopup=true' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/5670122802237298504'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/5670122802237298504'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/10/die-verwandlung.html' title='Die Verwandlung'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-6566338124590235905</id><published>2008-10-08T19:56:00.000-03:00</published><updated>2008-10-08T19:58:31.878-03:00</updated><title type='text'>Sin contratiempos</title><content type='html'>Ha berreado agudamente en una sala blanca, cabeza abajo, por primera vez. Ha gateado y comido tierra, carbón, pelusas. Ha roto juguetes. Se ha partido la cabeza en su primer triciclo. Ha odiado a su maestra de primero inicial. Ha sentido la nariz de otro sangrando bajo su puño. Ha terminado de aprender a leer. Ha empezado a pensar en seguir o no. Se ha congelado en la bicicleta de reparto de una farmacia. Ha roto sus uñas en un torno y sus ojos en una escuela nocturna. Se ha acostado con una prostituta. Ha discutido con sus padres y ha partido. Se ha sentido inmensamente débil frente a la mujer con la que se ha detenido a hablar más de una vez. Ha vociferado goles e insultos en medio del sol o la lluvia. Se ha enceguecido con las nubes de arroz en la puerta de la iglesia. Ha oído chillar a su primer hijo. Ha aflojado el ritmo de la máquina. Se ha apoyado en una pared en cualquier atardecer. A través de todo el largo tiempo ha pateado piedras en las veredas desparejas con un placer de libertad y furia. Ha sido jubilado. Ha ido al médico. Ha bajado el picaporte de la puerta, esperado un rato. Ha desabrochado su cinto y bajado su pantalón. Ha puesto su espalda sobre el oído del médico. Ha dicho treintaitrés. Se ha puesto de nuevo la camisa. Ha oído leucemia o cáncer o anemia o tiene que cuidarse y no moverse. Ha pateado una última piedra en el atardecer caliente y tranquilo. Ha muerto ayer rodeado de los llantos como agujas de su esposa y los ojos sin respuesta de sus hijos. Ha pensado en una piedra rodando en una vereda gris y ha muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Elvio E. Gandolfo&lt;/b&gt;, &lt;i&gt;De lagrimales y cachimbas&lt;/i&gt; (1972)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-6566338124590235905?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/6566338124590235905/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=6566338124590235905&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/6566338124590235905'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/6566338124590235905'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/10/sin-contratiempos.html' title='Sin contratiempos'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-6107913000450981531</id><published>2008-10-02T19:32:00.000-03:00</published><updated>2008-10-02T19:33:35.800-03:00</updated><title type='text'>Color local</title><content type='html'>Amplias mejoras en WMS. En primer término, edité el perfil de usuario para que no haya más dudas ni conjeturas sobre mi lugar de residencia actual, a saber: la ciudad de Bahía Blanca en la provincia de Buenos Aires de la República Argentina. Con esto quedan descartados —espero— los insistentes rumores que me situaban en la localidad de Arkham, Massachusetts, USA. Asimismo niego llamarme Nathaniel Wingate Peaslee y ser profesor de economía política en la Universidad de Miskatonic: lo cierto es que aún no he terminado mi propia carrera en la Universidad Nacional del Sur, circunstancia que de algún modo resulta incluso más alarmante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, y ya en un plano netamente técnico, he ajustado la configuración del blog para que a partir de hoy los comentarios se desplieguen en ventana aparte. Lo hice porque me parece más cómodo para el amigo comentarista, o quizá porque lo he visto mucho en blogs que visito con frecuencia. A nadie extrañe este afán de mímesis: como siempre dice mi frenólogo de cabecera, yo soy un caso típico de esa curiosa patología mental popularmente conocida como "culo veo, culo quiero". En sentido figurado por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, quienes deseen comprobar las bondades del nuevo sistema no tienen más que pulsar allí donde solían hacerlo en épocas menos felices y luego, ya que están, opinar al respecto. Que para eso se escriben los blogs, caramba. Un saludo a todos los que me conocen.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-6107913000450981531?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/6107913000450981531/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=6107913000450981531&amp;isPopup=true' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/6107913000450981531'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/6107913000450981531'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/10/color-local.html' title='Color local'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-1385964281319874302</id><published>2008-09-24T18:45:00.000-03:00</published><updated>2008-09-24T18:46:15.608-03:00</updated><title type='text'>De interés general</title><content type='html'>&lt;b&gt;From:&lt;/b&gt; tonycuevass@mixmail.com&lt;br /&gt;&lt;b&gt;To:&lt;/b&gt; bartleby_1978@hotmail.com&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Subject:&lt;/b&gt; El final se aproxima&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Date:&lt;/b&gt; Mon, 22 Sep 2008 23:04:12 +0000&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sr. Titular del Blog de los Swingers:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy profesor de historia en un tradicional colegio privado de Bahía Blanca. Este trabajo me permite no sólo ganar dignamente el pan de cada día sino también financiar investigaciones de mayor relieve, por lo general vinculadas con el ocultismo, el reiki y el fenómeno OVNI. Le tengo noticias. Hace tres meses confirmé que los inexplicables armatostes de fierro que ocupan el llamado &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Paseo_de_las_Esculturas_(Bah%C3%ADa_Blanca)"&gt;Paseo de las Esculturas de la avenida Urquiza&lt;/a&gt; son en realidad máquinas de guerra de origen extraterrestre. Por ahora duermen el sueño de los justos, pero el día 1 de enero de 2009 a las 03.45 hs. entrarán en acción para desatar sobre nosotros un caos de proporciones inimaginables. El primer objetivo de estos siniestros artefactos será la zona de boliches de calle Fuerte Argentino. Se me dirá que la obliteración de dicha zona es no sólo tolerable sino incluso deseable. De acuerdo, pero luego la masacre seguirá su curso: el propósito del ataque, orquestado por inteligencias superiores o quizá por norteamericanos, es arrasar la ciudad hasta que no quede piedra sobre piedra. Puesto que nada podrá impedirlo, y a los efectos de retrasar cuanto fuere posible la aniquilación total de nuestra raza, he acondicionado el sótano de mi vivienda para que sirva de refugio contra las fuerzas de la oscuridad, al menos por un tiempo. Ahora convoco a las lectoras de su famoso blog: si alguna desea salvarse de una muerte segura, colaborar en la preservación de la especie humana y —¿por qué no?— relacionarse con un caballero instruido, afectuoso y de intenciones serias, habrá de escribirme a esta dirección de correo electrónico antes de fin de año. En mi búnker hay alimentos en conserva, bebidas con y sin alcohol y material audiovisual para sobrevivir sin penuria un mínimo de cinco años. Lo saluda,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Profesor Antonio Cuevas, del barrio Kilómetro Cinco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-1385964281319874302?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/1385964281319874302/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=1385964281319874302&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/1385964281319874302'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/1385964281319874302'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/09/de-inters-general.html' title='De interés general'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-5446430337967459728</id><published>2008-09-17T15:48:00.004-03:00</published><updated>2008-10-17T05:34:03.869-03:00</updated><title type='text'>Curso veloz de crítica literaria</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/SNFRNKk8f5I/AAAAAAAAACA/QSdJb_fM6p8/s1600-h/Quema_de_libros.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5247064327482802066" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/SNFRNKk8f5I/AAAAAAAAACA/QSdJb_fM6p8/s400/Quema_de_libros.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;No es tan difícil, después de todo. Diríase que el ejercicio de la crítica literaria, tal como se entiende en las universidades de este país y en grupúsculos afines, no es más que el manejo astuto, competente o inepto de unas pocas, poquísimas palabras clave; de un vocabulario monótono y tesonero cuyo objeto es servir de contraseña entre iniciados, al tiempo que permite al crítico en ciernes escribir algo —o incluso mucho— sin decir en la práctica nada. Se trata, a fin de cuentas, de llenar páginas y páginas de acuerdo con un puñado de modestos imperativos retóricos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo malo de tal sistema salta a la vista de cualquiera que haya leído sus resultados. Lo bueno —y no olvidemos que este blog se caracteriza por su optimismo a prueba de todo— es que bajo el régimen actual la crítica literaria queda al alcance de cualquier infeliz, lo que no deja de ser un estímulo. Pero abandonemos de una vez el incómodo terreno de las abstracciones y entremos de lleno en el lodazal inmundo de la experiencia. Lo que sigue es una serie de consejos infalibles para recibirse de crítico literario a corto plazo y sin mayor esfuerzo. Así que basta de exordios y, como suele decirse en estos casos, manos a la obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1.&lt;/strong&gt; Elija un escritor argentino que actualmente goce de algún prestigio entre los críticos universitarios o al que por lo menos se le preste cierta atención académica, ya sea para ensalzarlo o para escarnecerlo. Ante cualquier duda pregunte a un profesor de confianza o, en su defecto, consulte el último número de una publicación especializada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2.&lt;/strong&gt; No pierda el tiempo en nimiedades —por ejemplo: leyendo su obra— y averigüe discretamente la filiación política, religiosa y sexual del escritor elegido. ¿Es radical o peronista, conservador o anarquista, judío o gentil? ¿Es casado, soltero o no exactamente? ¿Se exilió en los ’70 o cenó con Videla y compañía? ¿Profesa el comunismo o más bien es lo que popularmente se denomina un facho de mierda? Todo esto le será muy útil para realizar una &lt;em&gt;lectura política&lt;/em&gt;, también de rigor en los comprometidos tiempos que corren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3.&lt;/strong&gt; Redacte un artículo no necesariamente alusivo en el que aparezcan por lo menos diez de estas fórmulas o expresiones consagradas por el uso: canon, paradigma, mercado, poder, producción, campo intelectual, marca ideológica, mapa, mirada, zonas del texto, perspectivas, espacios, espacios alternativos, márgenes, orillas, Beatriz Sarlo, territorio, coordenadas, circulación, estructuras, postmodernismo, contorno, David Viñas, huellas, el otro, los otros, la otredad, cruces, artificio, artefacto, proyecto, laboratorio de la escritura, instrumentos, mecanismos, estrategias (de lectura, de escritura), vanguardia, César Aira, memoria, exilio, voz, la voz de los que no tienen voz, debate, discurso, discursividad, cuerpo (cuerpo y escritura, poner el cuerpo en la escritura, escribir con el cuerpo), Roland Barthes, influenciar, ficcional, ficcionalizar, ficcionalización, dispositivo, desplazamiento, desvío, traducción, marxismo, capitalismo, peronismo, Copi, sociedad de masas, dar cuenta de, poner en cuestión, articular, vertebrar, legitimar, explicitar, problematizar, resistencia, multiplicidad, Walter Benjamin, &lt;em&gt;flanêur&lt;/em&gt; (*).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4.&lt;/strong&gt; Usted ya ha demostrado su dominio del vocabulario técnico. Ahora, y para terminar, remate el análisis con una conclusión que no difiera muchísimo de las premisas ya establecidas en el inciso segundo. De este modo, si el tema de su monografía es la obra de Adolfo Bioy Casares —no creo—, deduzca que el hombre fue un oligarca superficial, un dandy ocioso y reaccionario cuyos libros, que por otro lado carecen de todo mérito, son un flagrante alegato contra el peronismo y las clases populares. &lt;em&gt;Quod erat demonstrandum,&lt;/em&gt; vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;5.&lt;/strong&gt; Remita el escrito así obtenido a su profesor o publicación amiga y dese por satisfecho: es usted un crítico universitario con todas las letras, o lo será muy pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(*) La eficacia de su artículo podrá medirse por anticipado de acuerdo con la siguiente escala: si usted ha empleado menos de diez de las expresiones propuestas, más le valdría dedicarse a otra cosa; de diez a diecinueve, es un alumno mediocre; de veinte a veintinueve, para tener en cuenta; de treinta a treinta y nueve, gran promesa de la crítica argentina; de cuarenta a cuarenta y nueve, profesor titular; cincuenta o más, experto en la materia. De perseverar en esta última tesitura usted se convertirá con el tiempo en una autoridad indiscutida, con los beneficios que tal distinción conlleva: será modestamente famoso, mencionarán su nombre en clase, obtendrá subsidios, lo invitarán a congresos, conocerá los bellísimos paisajes de nuestra patria y hasta podrá degustar asados, empanadas y vinos de calidad variable, pero en general gratuitos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-5446430337967459728?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/5446430337967459728/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=5446430337967459728&amp;isPopup=true' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/5446430337967459728'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/5446430337967459728'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/09/curso-veloz-de-crtica-literaria.html' title='Curso veloz de crítica literaria'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/SNFRNKk8f5I/AAAAAAAAACA/QSdJb_fM6p8/s72-c/Quema_de_libros.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-7299450814499341312</id><published>2008-09-11T00:23:00.002-03:00</published><updated>2008-09-11T00:27:09.987-03:00</updated><title type='text'>Mingo, recargado</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/SMiP28fgpWI/AAAAAAAAAB4/kG6l_u4-_mM/s1600-h/Mingo.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/SMiP28fgpWI/AAAAAAAAAB4/kG6l_u4-_mM/s400/Mingo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5244599940186940770" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Recomendaciones&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1º— Todo blog merece leerse.&lt;br /&gt;2º— Principiad por el principio y leedlo de punta a cabo.&lt;br /&gt;3º— Leed con atención, de modo que cuando os lo pidan, podáis decir de qué se trata; y si algún buen consejo contiene, ponedlo en práctica.&lt;br /&gt;4º— Un solo blog bien leído os hará más bien que el recorrer a la ligera las páginas y mirar láminas de quinientos blogs.&lt;br /&gt;5º— Usad del blog con cuidado, de modo que al devolverlo nadie pueda decir que vuelve en peor estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo se puede hacer uso de los blogs sin desmejorarlos?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poniendo en práctica estas siete indicaciones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1º— Nunca tomes blogs con las manos sucias.&lt;br /&gt;2º— Nunca mojes el dedo para volver una hoja.&lt;br /&gt;3º— Nunca pongas el blog en la boca.&lt;br /&gt;4º— Nunca ajes las esquinas.&lt;br /&gt;5º— Nunca dobles una página para señal.&lt;br /&gt;6º— Nunca dejes el blog abierto.&lt;br /&gt;7º— Nunca lo dejes sino en lugar seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Atención Palumbo e Hijo)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-7299450814499341312?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/7299450814499341312/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=7299450814499341312&amp;isPopup=true' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/7299450814499341312'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/7299450814499341312'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/09/mingo-recargado.html' title='Mingo, recargado'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/SMiP28fgpWI/AAAAAAAAAB4/kG6l_u4-_mM/s72-c/Mingo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-987504856097992152</id><published>2008-09-04T00:35:00.002-03:00</published><updated>2008-09-04T00:40:21.194-03:00</updated><title type='text'>Post mortem</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;To what base uses we may return, Horatio!&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hamlet&lt;/em&gt;, V, 1&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Ana me cuenta que hace años, cuando vivía en Buenos Aires, tenía en su departamento un cráneo humano al que le faltaba la tapa de los sesos. Lo había conseguido en la Facultad de Medicina de la UBA y con el tiempo llegó a usarlo para guardar en su interior diversos objetos, entre ellos cajas de profilácticos. Después Ana me cuenta una anécdota más o menos divertida, algo sobre visitantes inoportunos que miraron donde no debían, pero yo pienso en otra cosa. Pienso en el pobre diablo cuyo cráneo, limpiamente rebanado a la altura de la frente, usaba mi despreocupada amiga para guardar forros. Pienso en el pobre diablo y en el melancólico destino de esos restos que algún día, como advierte el profeta, volverán al polvo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-987504856097992152?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/987504856097992152/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=987504856097992152&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/987504856097992152'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/987504856097992152'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/09/post-mortem.html' title='Post mortem'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-96372871310201655</id><published>2008-08-28T14:08:00.001-03:00</published><updated>2008-08-28T14:32:01.303-03:00</updated><title type='text'>La mendiga de Nápoles</title><content type='html'>Cuando yo vivía en Nápoles, había en la puerta de mi palacio una mendiga a la que yo arrojaba monedas antes de subir al coche. Un día, sorprendido de que no me diera nunca las gracias, miré a la mendiga; entonces vi que lo que había tomado por una mendiga más bien era un cajón de madera, pintado de verde, que contenía tierra colorada y algunas bananas medio podridas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Max Jacob&lt;/b&gt;, &lt;i&gt;Le Cornet à dés&lt;/i&gt; (1917)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-96372871310201655?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/96372871310201655/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=96372871310201655&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/96372871310201655'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/96372871310201655'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/08/la-mendiga-de-npoles.html' title='La mendiga de Nápoles'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-8252774958576305412</id><published>2008-08-20T17:14:00.001-03:00</published><updated>2008-08-22T11:20:47.208-03:00</updated><title type='text'>La venérea de Francisco Aletti</title><content type='html'>No sabe dónde la contrajo: en esa época frecuentaba muchos burdeles. El primer síntoma fue una ligera inflamación de las partes íntimas, que al poco tiempo adquirieron un tinte amarillo verdoso y se volvieron, por así decirlo, más íntimas que nunca. Luego llegaron una comezón intensa, persistente, y la inaudita necesidad de usar calzoncillos holgados. Una mañana —para entonces cada amanecer era una aventura— descubrió con horror que todo aquello estaba cubierto por un suave plumaje. La señora Aletti, alarmada por la extrema palidez de su marido, lo interrogaba a menudo: Francisco respondía con evasivas y se iba a rascar al baño. Una noche los despertó el tímido gorjeo que algo emitía debajo de las sábanas. Al otro día, cuando el pobre Francisco cruzaba la plaza para ir por fin al médico, sobrevino la crisis: de pronto el pájaro se debatió en su nido, eludió la tibia sujeción de los pantalones y voló hasta perderse de vista, presumiblemente en busca de otros de su especie. Hoy Francisco vive solo y preside la Sociedad Argentina de Ornitología, honor que no atempera su nostalgia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-8252774958576305412?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/8252774958576305412/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=8252774958576305412&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/8252774958576305412'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/8252774958576305412'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/08/la-venrea-de-francisco-aletti.html' title='La venérea de Francisco Aletti'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-2928878072176147378</id><published>2008-08-16T18:39:00.002-03:00</published><updated>2008-08-16T18:44:44.397-03:00</updated><title type='text'>El lector opina</title><content type='html'>&lt;b&gt;From:&lt;/b&gt; carlita_bebota_49@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;b&gt;To:&lt;/b&gt; bartleby_1978@hotmail.com&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Subject:&lt;/b&gt; A qué hemos llegado&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Date:&lt;/b&gt; Fri, 15 Aug 2008 15:14:27 +0000&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido profesor Wildmood:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivo a media cuadra de una escuela primaria. Suelo madrugar y sentarme a la puerta para mirar a los chicos que pasan: sus caritas, sus guardapolvos, etcétera. No piense nada raro. Es una actividad inofensiva que aligera el espíritu y distrae mis mañanas de ferroviario jubilado. Pero el mundo va de mal en peor. El otro día, por desgracia mientras sacaba la silla, pasó frente a mis narices un travesti en moto y sin casco. Raudamente extraje mi libreta y procuré anotar la matrícula, pero me compliqué con la silla y perdí un tiempo precioso: el sujeto dobló la esquina y se alejó a todo trapo con rumbo desconocido y sin duda sórdido. En la comisaría Cuarta fui olímpicamente ignorado por un agente cuyo nombre, rango, catadura y mala disposición también dejé registrados en la libreta que acabo de mencionarle. Ahora apelo a su distinguida tribuna para dar a conocer los hechos. Porque andar en moto sin casco vaya y pase: a cualquiera puede sucederle. Pero travestirse, cubrir con engañosas ropas de mujer un cuerpo de hombre —si se lo puede llamar así— es una perversidad y un insulto a nuestro Creador que las autoridades no deben permitir. Con todo respeto,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un vecino preocupado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD: Un agradecimiento especial a mi sobrina, que pasó esta carta a máquina y se comprometió a enviarla sin demora. Guardé el original en mi libreta, que desde luego queda a su disposición para lo que guste mandar. Amén de los datos antedichos contiene reflexiones, inquietudes, apuntes autobiográficos y pequeños poemas en prosa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-2928878072176147378?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/2928878072176147378/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=2928878072176147378&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/2928878072176147378'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/2928878072176147378'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/08/el-lector-opina.html' title='El lector opina'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-6838815875305674984</id><published>2008-08-11T20:18:00.007-03:00</published><updated>2008-08-12T15:48:52.216-03:00</updated><title type='text'>Aviso a la comunidad</title><content type='html'>El abajo firmante comunica a la blogósfera que en el día de la fecha, tras superar con holgura el riguroso test de Paul Bunnel, se ha convertido en portador oficial de mononucleosis, dolencia muy habitual entre los jóvenes de vida disipada. Tan cierto es esto último que también se la conoce como “la enfermedad del beso” o “del besuqueiro” o —ya en círculos muy especializados— “del casanova con escaso poder de discernimiento”. Los síntomas, por todos conocidos, son los siguientes: fiebre, decaimiento general, ganglios inflamados, tos, escalofríos, sudoración extemporánea, ganas de que el mundo cese y un largo etcétera en el que no ahondaremos para no sufrir una recaída.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asimismo, el abajo firmante declara que a partir de hoy, y por estricta orden de su médico de cabecera, habrá de someterse a una cura de reposo que en principio insumirá diez plácidos días. Por esta razón, todo compromiso que el abajo firmante pudiere haber contraído para el futuro inmediato —ya sea laboral, académico, social, familiar o incluso romántico o subido de tono— quedará nominalmente pospuesto hasta nuevo aviso. Ante cualquier duda o suspicacia, se cuenta con un inobjetable certificado médico expedido por el doctor Crottini, cuya seriedad está libre de toda sospecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale aclarar que durante su convalecencia el abajo firmante, o sea yo, se dedicará mayormente a la lectura de libros largamente postergados. La lista incluye, entre otros, los títulos siguientes: &lt;i&gt;El enigma de París&lt;/i&gt;, de Pablo De Santis; la biografía de Lovecraft de L. Sprague de Camp; &lt;i&gt;Setenta veces siete&lt;/i&gt;, de Dalmiro Sáenz; &lt;i&gt;Cómo vivir 100 años&lt;/i&gt;, del malogrado doctor Clement G. Martin. El abajo firmante ha manifestado también su intención de acometer —por fin— la lectura de &lt;i&gt;Guerra y paz&lt;/i&gt;, pero esto es un mero alarde de ociosidad que nadie debería tomar en serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para terminar, el abajo firmante —vamos, amigo lector: eche un vistazo y sáquese la duda— advierte que a pesar de todo seguirá blogueando, si bien no garantiza la calidad ni —mucho menos— la inteligibilidad de sus próximos posts. Se sabe que uno de los efectos más lamentables de la mononucleosis es una severa disminución de las facultades mentales de quienes la padecen, lo que sumado al nivel habitualmente bajo de estas entradas deja a la esperanza de quien leyere un margen por demás estrecho. Aclarados hasta cierto punto los pormenores del caso —sólo hemos dejado afuera algún detalle sórdido, que por cierto no falta—, y cediendo a la ya imperiosa necesidad de nebulizarse un rato, se despide de ustedes con un impúdico beso de lengua,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El abajo firmante&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-6838815875305674984?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/6838815875305674984/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=6838815875305674984&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/6838815875305674984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/6838815875305674984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/08/aviso-la-comunidad.html' title='Aviso a la comunidad'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-3732849660685670324</id><published>2008-08-06T16:47:00.002-03:00</published><updated>2008-08-06T16:54:31.560-03:00</updated><title type='text'>El monstruo invisible de Mary Shelley</title><content type='html'>Hace tres años, en una librería que ya no existe, compré una edición de bolsillo de &lt;i&gt;Frankenstein&lt;/i&gt;. Mentiría si dijera que admiro muchísimo la novela de Mary Shelley. La trágica historia del moderno Prometeo tiene su encanto, desde luego, pero nunca se contó entre mis favoritas ni me pareció un libro especialmente recomendable. Demasiada pesadez romántica para mi gusto. En todo caso —y a quién le importa lo que yo opine— no es de &lt;i&gt;Frankenstein&lt;/i&gt; que quiero hablar ahora, sino de la edición que me tocó en suerte y de sus notables, misteriosas características.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/SJoAZV6ds7I/AAAAAAAAABk/2EOrozzNcd4/s1600-h/Frankenstein3D.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/SJoAZV6ds7I/AAAAAAAAABk/2EOrozzNcd4/s320/Frankenstein3D.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5231494352523342770" /&gt;&lt;/a&gt;El libro pertenece a la colección "3D" de la editorial Plaza &amp; Janés. Esta colección, publicada a mediados de los noventa y de la que no sé si salieron más títulos, se distingue de cualquier otra en que sus tapas —según promete el editor— están ilustradas "en tres dimensiones". Sin embargo, apreciarlas en su justa medida tiene su ciencia: para el observador casual esas tapas —la de &lt;i&gt;Frankenstein&lt;/i&gt; al menos— son una mera confusión de manchas rojas, amarillas y azules, como puede verse en la foto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Transcribo ahora las instrucciones para verificar el prodigio, incluidas en la primera página: "La figura se puede reconocer del siguiente modo: ponga la cubierta muy cerca de la punta de la nariz, relájese e intente mirar como si fijara la vista muy lejos. Separe lentamente la cubierta de su cara sin parpadear. Poco a poco, aparecerá la imagen en tres dimensiones".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo disponer del equipo necesario para llevar a buen término ese ejercicio. Tengo el libro. Tengo una cara. Tengo dos ojos provistos de párpados y, por cierto, tengo una nariz. Hace tres años que sigo las instrucciones y jamás —ni una vez, ni por una fracción de segundo, ni por asomo— he visto otra cosa que el habitual panorama de manchas rojas, amarillas y azules.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que el problema no son mis ojos ni mi torpeza —ni, si tanto insisten, mi nariz—, porque he invitado a otras personas a hacer la prueba y el resultado fue siempre el mismo. Agotada la fase experimental, se me ocurren tres explicaciones: a) Compré un ejemplar defectuoso; b) El efecto tridimensional sólo duraba un tiempo y cuando el libro llegó a mis manos —casi una década después de publicado— ya era historia; c) Todo es una broma de pésimo gusto. Que no abunden los títulos de esta colección parece respaldar la última hipótesis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi me tienta pedir al lector que imprima la foto, siga las instrucciones y me cuente cómo le fue, pero sé que es inútil. A esta altura la tapa del &lt;i&gt;Frankenstein&lt;/i&gt; de Plaza &amp; Janés se ha convertido en un modelo a escala de la vida misma. En ésta como en aquella uno trata con todas sus fuerzas de distinguir una forma, un atisbo de sentido en medio del caos, pero esa forma no existe. O a lo mejor existe y, como el monstruo invisible de Mary Shelley, sólo se revelará de improviso y en el peor momento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-3732849660685670324?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/3732849660685670324/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=3732849660685670324&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/3732849660685670324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/3732849660685670324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/08/el-monstruo-invisible-de-mary-shelley.html' title='El monstruo invisible de Mary Shelley'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/SJoAZV6ds7I/AAAAAAAAABk/2EOrozzNcd4/s72-c/Frankenstein3D.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-4603488373683519719</id><published>2008-07-31T23:57:00.000-03:00</published><updated>2008-08-01T00:00:32.734-03:00</updated><title type='text'>De la imprevista sensibilidad de los cielorrasos</title><content type='html'>Hoy a la mañana, recostado, inmóvil y más bien rígido en el sillón de mi dentista, mientras este verdadero profesional de la salud me arrancaba una muela según el procedimiento que tan poco parece haber variado en los últimos treinta siglos, yo miraba un descascarado rincón del cielorraso y pensaba, o trataba de pensar, algo medianamente constructivo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En principio me felicité de que la pintura sólo se hubiera desprendido del rincón que tenía ante los ojos. "Es mucho mejor —razoné— mirar un cielorraso descascarado que uno en buenas condiciones. Es mejor porque uno puede concentrarse en la forma enigmática del yeso desnudo, en los tristes colgajos de pintura, en la disposición relativa de las grietas, en las ligeras señales que preanuncian el curso de la degradación; y mientras se detiene en esos detalles uno olvida que le están cortando la boca y hundiendo en la carne viva toda clase de horribles instrumentos de tortura". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero de pronto un crujido ensordecedor nos devuelve a la realidad y a la angustia, los ojos se nos salen de las órbitas y entonces las ideas siguen un nuevo derrotero: "Quizá el rincón está así por la intensidad con que lo miran. ¿Quién no sintió alguna vez que unos ojos lo golpeaban, le atravesaban el cuerpo y el alma? Este cielorraso recibe día tras día la mirada fija y desesperada de decenas de pacientes que creen estar muriéndose o poco menos. ¿Cómo, entonces, no se va a descascarar?". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trámite fue más complejo de lo que se temía: casi tres horas de esfuerzos denodados, hallazgos alarmantes y determinaciones heroicas. Antes de irme, mientras me acariciaba la mandíbula con prematura nostalgia, miré por última vez el rincón del cielorraso. No advertí cambio alguno, pero nunca se sabe.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-4603488373683519719?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/4603488373683519719/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=4603488373683519719&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/4603488373683519719'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/4603488373683519719'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/07/de-la-imprevista-sensibilidad-de-los_31.html' title='De la imprevista sensibilidad de los cielorrasos'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-7383411826810397815</id><published>2008-07-30T17:25:00.000-03:00</published><updated>2008-07-30T17:26:09.489-03:00</updated><title type='text'>La condena</title><content type='html'>Escribo diferente de lo que hablo, hablo diferente de lo que pienso, pienso diferente de lo que debería pensar, y así sucesivamente hasta la más profunda oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Franz Kafka&lt;/b&gt;, en una carta de 1914.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-7383411826810397815?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/7383411826810397815/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=7383411826810397815&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/7383411826810397815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/7383411826810397815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/07/la-condena.html' title='La condena'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-1849085647719104657</id><published>2008-07-23T17:01:00.003-03:00</published><updated>2008-07-23T18:19:11.772-03:00</updated><title type='text'>Mitologías de la blogósfera</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_N1wIoB6ARgw/SIeOmf8jIFI/AAAAAAAAABU/hj47poeZ7Ho/s1600-h/Huevo.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_N1wIoB6ARgw/SIeOmf8jIFI/AAAAAAAAABU/hj47poeZ7Ho/s320/Huevo.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5226302684648382546" /&gt;&lt;/a&gt;Señores, ya es hora. La benemérita Wikipedia, siempre fiable cuando de temas realmente serios se trata, certifica que el bloguismo tal como lo conocemos ha cumplido ocho años. Un tiempo más que suficiente —dirán algunos— para consolidarse en el gusto o en la falta de gusto del público, pero también —agrego yo— para echar a perder buena parte de su encanto original. Resulta que hoy cualquier desocupado tiene un blog y, no conforme con esta hazaña, lo proclama a los cuatro vientos: “Tengo un blog” se ha convertido en una de las declaraciones más temidas de la vida contemporánea. Esta difusión generalizada —con disculpa de la inminente rima— dio como resultado una auténtica &lt;i&gt;vulgarización&lt;/i&gt; de un medio que prometía mucho y que de un tiempo a esta parte ya no es lo que fue. El espíritu aventurero brilla por su ausencia, nada nos conmueve y navegar la blogósfera es hoy por hoy tan divertido como leer los diarios, o incluso menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso llegó la hora, queridos amigos, de poner manos a la obra; de restituir al bloguismo sus mitologías, sus pequeñas magias inútiles —como dijo el poeta— o, si éstas nunca existieron, de inventarlas con el mayor descaro. En suma, lo que propongo son 15 (quince) mitos apócrifos que, de ser tomados en serio por un número considerable de usuarios, devolverán a la blogósfera una pizca de su antiguo misterio. Los dos primeros, paradójicamente los más inverosímiles, son de conocimiento público y hasta han logrado alguna aceptación en círculos poco refinados: los consignamos en homenaje a la entrañable ingenuidad de los hombres. Otros circulan como bromas al paso y el resto es fruto de mi modesta inventiva, auxiliada aquí y allá por los aportes desinteresados —en algún caso, involuntarios— de gente que por razones obvias prefirió el anonimato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, el lector de las líneas que siguen —si lo hubiere— queda formalmente invitado a ampliar, glosar o enmendar los mitos propuestos, a sumar alguno de su propia cosecha y sobre todo a difundirlos entre sus amigos y conocidos. Cuando el éxito de nuestra conjura sea definitivo, este post y el blog que lo contiene serán dados de baja para borrar todo indicio comprometedor. Pero no demoremos lo inevitable y vayamos, por así decirlo, al grano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;1.&lt;/b&gt; Los blogs son el medio de comunicación del futuro: una herramienta revolucionaria que las nuevas tecnologías han puesto al alcance de todos para que nuestra vida mejore.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;2.&lt;/b&gt; Un blog —pero no cualquiera: un blog &lt;i&gt;de los buenos&lt;/i&gt;— puede ser dado a la imprenta, convertirse en un libro exitoso y hasta ingresar en la historia grande de la literatura argentina. El triste ejemplo de autores como Cielo Latini —¿se acuerdan, pobrecita?—, Hernán Casciari —¿quién?—, Lola Copacabana y &lt;a href="http://wildmood.blogspot.com/2007/02/prximamente_01.html"&gt;un servidor&lt;/a&gt; no invalidan este axioma de aplicación casi universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;3.&lt;/b&gt; Se sabe que una comisión de sociólogos, periodistas, abogados, psicólogos y literatos de primer orden se ha propuesto adaptar la inexplicable consigna "plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro" —perpetrada por José Martí, según dicen, pero qué importancia tiene— a los tiempos que corren. No está claro si "tener un blog" reemplazará a "plantar un árbol" o a "tener un hijo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;4.&lt;/b&gt; A esta altura no hay una persona en el mundo que no tenga blog, aun cuando muchas se empeñen en ocultarlo. Esto te incluye a ti, lector, pero también a tus amigos, a tus compañeros de trabajo, a la gente que ves en la calle, a Alfredo Yabrán, a Benedicto XVI, a J. D. Salinger. Todos, aun los más renuentes, llevan por lo menos un blog íntimo y revelador: sólo hay que buscarlo y —lo más difícil— reconocer al propietario. ¿Qué ganamos con esto? Nadie lo sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;5.&lt;/b&gt; El gobierno de Estados Unidos, como parte de su valeroso y abnegado plan de lucha contra el terrorismo internacional, ha creado un departamento ultrasecreto cuya función específica es leer minuciosa y cotidianamente todos y cada uno de los blogs que alberga el ciberespacio. El personal de este organismo se renueva semana por medio debido a una persistente ola de suicidios que amenaza a los empleados más concienzudos. El escrutinio es severísimo y no deja nada librado al azar: incluye fotologs de adolescentes y adultos, así como los amenos textos que suelen acompañarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;6.&lt;/b&gt; Blogger no es gratuito ni mucho menos. Un día entre los días llegarán a nuestros domicilios facturas millonarias —acordes con la excelencia del servicio, vamos— y quienes hemos tenido un blog durante años quedaremos en la calle. "Pero habrá valido la pena", dirán algunos. Muy pocos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;7.&lt;/b&gt; Un día la blogósfera colapsará, los blogs serán piadosamente borrados de la faz de la tierra y la humanidad despertará del bloguismo como de un sueño apacible y estúpido. Según fuentes dignas de crédito, nuestra redención no está lejos: llegará cuando &lt;a href="http://www.blogger.com/profile/11864475440689588613"&gt;este sujeto&lt;/a&gt; haya dejado al menos un comentario de los suyos en todos los blogs del universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;8.&lt;/b&gt; El omnipresente usuario "Anónimo", por todos padecido, es un solo individuo que se pasa la vida leyendo o por lo menos comentando blogs ajenos. Habla muchas lenguas, suele estar furioso y le encanta contrariar al género humano. Este mito, aunque muy conocido y rara vez tomado en serio, es particularmente útil para aleccionar o intimidar a los blogueros más pequeños: "Si no tomás la sopa te va a dejar un comment el Sr. Anónimo", o —peor aún— "Si no hacés caso te voy a llevar al blog del Sr. Anónimo". Atención: no confundir al Sr. Anónimo con el ángel vengador del mito número 7; Anónimo, dentro de todo, se rescata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;9.&lt;/b&gt; Ser el decimotercer comentarista de un post trae mala suerte, pero sólo en el discreto ámbito de la blogósfera: quien incurra en esta falta deberá sobrellevar como pueda una gris temporada de lectores indeseables, sospechosas caídas del servicio, entradas de calidad inferior a la habitual —que tampoco es gran cosa—, etcétera. La maldición termina cuando un post del engualichado recibe a su vez trece comentarios, lo que por las razones antedichas —y por la difusión que ha tenido este mito en el último tiempo— no siempre resulta fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;10.&lt;/b&gt; A diferencia de lo que podría suponerse, la blogósfera no es precisamente esférica sino que más bien se parece a un huevo: forma noble y prestigiosa, y que sin duda conviene a un orbe en el que reinan el esparcimiento y el ocio creativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;11.&lt;/b&gt; Si uno se aleja mucho de su circuito de blogs habitual corre el albur de perderse y no encontrar nunca más el camino de regreso. Esto implica pasar el resto de la vida en medio de la indiferencia de blogueros extraños, tan distinta —oh, sí— de la distraída atención de nuestros amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;12.&lt;/b&gt; Así como en algún lugar del mundo hay otra persona que lleva tu misma cara, todo blog tiene su doble exacto en un punto más o menos remoto de la blogósfera. Hallar este curioso &lt;i&gt;doppelgänger&lt;/i&gt; es dificilísimo y no reporta el menor beneficio a ninguno de los involucrados —que a menudo, distraídos por la insufrible trivialidad de los posts, ni siquiera los reconocen como propios—.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;13.&lt;/b&gt; Cuando muere un bloguero de los llamados “de alma”, esta última toma posesión del blog respectivo y ya no hay nada ni nadie que la saque de ahí. A partir de entonces, la única actividad del alma en cuestión es actualizar su nueva y definitiva morada por los siglos de los siglos. Quizá muchos blogs que leemos a diario estén escritos por los fantasmas de gente que murió hace tiempo. Hay quien afirma que los blogs administrados por fantasmas son más interesantes que los de las personas que aún no han muerto, pero yo tengo para mí que son igual de tediosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;14.&lt;/b&gt; Hace 30.000 años floreció en el planeta Marte una civilización que se evaporó sin dejar rastro poco después de la aparición del primer blog. En el Archivo Planetario de la Galaxia —que, según es fama, monitorea y registra los hitos fundamentales en la historia cultural de la Vía Láctea— la invención del bloguismo se considera un peligro aún más grave que la degradación ecológica y el descubrimiento de la energía nuclear: en este sentido, como en otros, la vieja Tierra ya estaría marcada y destinada un final horrendo y doloroso más o menos próximo. Por otra parte, se evalúa la posibilidad de que la temida Flota de la Muerte del planeta Alastor, compuesta por 120.000 naves espaciales de incalculable poder destructivo, se llegue hasta aquí para darnos el golpe de gracia y evitar males mayores. Un grupo de blogueros fundamentalistas —los Amigos de Alastor, cuyo blog no reviste mayor interés— espera el castigo de las estrellas con fervorosa y no pocas veces chocante devoción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;15.&lt;/b&gt; Existe un blog en el que las grandes preguntas de la religión, la ciencia y la filosofía tienen respuesta. Quien lo descubra será sabio y conocerá de una vez y para siempre los secretos esenciales de la vida y la muerte. Pero nadie sabe cómo hallarlo y el blog jamás ha recibido visitas. O tal vez muchos pasaron por allí y, desalentados por la aridez de los textos, la falta de comentarios o una elección de plantilla poco feliz, no se detuvieron a leerlo. Acaso el autor de ese blog sea Dios. O acaso todo sea una especie de broma.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-1849085647719104657?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/1849085647719104657/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=1849085647719104657&amp;isPopup=true' title='20 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/1849085647719104657'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/1849085647719104657'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/07/mitologas-de-la-blogsfera.html' title='Mitologías de la blogósfera'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_N1wIoB6ARgw/SIeOmf8jIFI/AAAAAAAAABU/hj47poeZ7Ho/s72-c/Huevo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-6592443033248238107</id><published>2008-07-16T16:10:00.002-03:00</published><updated>2008-07-16T16:15:59.323-03:00</updated><title type='text'>Cartas y sugerencias</title><content type='html'>&lt;b&gt;From:&lt;/b&gt; doc_randazzo@yahoo.com.ar&lt;br /&gt;&lt;b&gt;To:&lt;/b&gt; bartleby_1978@hotmail.com&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Subject:&lt;/b&gt; Propuesta más que interesante&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Date:&lt;/b&gt; Mon, 14 Jul 2008 23:32:55 +0000&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estimado Sr. Wakerfiel:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por algo se dice que en esta vida el que busca encuentra. Y si no fíjese el caso de mi señora. Yo a mi señora la adoro. Le digo más: el sentimiento es mutuo. Hace veintiocho años que estamos casados y aquí nos tiene, como el primer día. Admito, sí, que de un tiempo a esta parte la pasión ha remitido ligera pero perceptiblemente. No importa. Somos un matrimonio dinámico, audaz, creativo. Nos hemos sincerado. Ambos miramos con simpatía esa notable invención de nuestro tiempo, el intercambio ocasional de parejas. Ni lerda ni perezosa mi señora busca información sobre swingers en Google y da con su página. Imposible expresar la emoción que nos embarga. Qué alegrón saber que no estamos solos, que hay más gente dispuesta a vivir el sexo en plenitud y sin restricciones de ningún tipo. Mi señora es rubia, baja, tirando a gordita y muy mimosa. Cuando está inspirada no hay quien la pare. Le aseguro que se entenderá con usted a las mil maravillas. ¿Su señora cómo es? Atentamente,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dr. Aníbal Randazzo, médico pediatra (y su señora)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-6592443033248238107?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/6592443033248238107/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=6592443033248238107&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/6592443033248238107'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/6592443033248238107'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/07/cartas-y-sugerencias.html' title='Cartas y sugerencias'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-7840694330923472950</id><published>2008-07-11T16:35:00.008-03:00</published><updated>2008-07-12T00:14:36.787-03:00</updated><title type='text'>¡Tú eres el héroe de esta novela!</title><content type='html'>No sabemos si Edward Packard, inventor oficial de los libros de Elige Tu Propia Aventura, leyó a Borges. Lo cierto es que en &lt;i&gt;El jardín de senderos que se bifurcan&lt;/i&gt; don Jorge Luis imaginó algo similar, aunque más complejo. "En todas las ficciones -se lee en ese cuento de 1941- cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts'ui Pên, opta simultáneamente por todas. Crea, así, diversos porvenires, diversos tiempos, que también proliferan y se bifurcan". Asimismo cabe mencionar a Olaf Stapledon -en una página de &lt;i&gt;Star Maker&lt;/i&gt;, libro admirado por Borges, se describe algo muy parecido a los mundos paralelos de Ts'ui Pên- y la consabida &lt;i&gt;Rayuela&lt;/i&gt; de Cortázar, que famosamente es muchas novelas en una.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antecedentes más o menos remotos al margen, puede afirmarse que los libros de ETPA fueron un producto casi inevitable de los últimos años setenta en Estados Unidos, inspirado tanto por &lt;i&gt;Dungeons &amp; Dragons&lt;/i&gt; como por los prehistóricos videojuegos de la época. Acaso la idea haya sido interesar al lector juvenil con libros que, al menos en teoría, fueran tan divertidos como mirar televisión o jugar con la Atari 2600. Si el resultado valió la pena es un tema abierto a discusión, aunque rara vez discutido. A falta de algo mejor -hace frío, me pongo viejo, estoy triste-, recordemos por un rato de qué iba el asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las instrucciones eran sencillas. "¡Advertencia! -rezaba siempre la primera página-. ¡No leas este libro de principio a fin! Estas páginas contienen muchas aventuras distintas. De vez en cuando, a medida que vayas leyendo, se te pedirá que hagas una elección. ¡Y esa elección puede conducirte al éxito o al fracaso! Las aventuras que vivas serán el resultado de tus elecciones. Después de tomar cada decisión, sigue las instrucciones para ver cuáles son los acontecimientos que te esperan". Si entonces hubiera existido la palabra "interactivo", tan socorrida en estos tiempos, los editores la habrían utilizado con entusiasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_N1wIoB6ARgw/SHe2RtdP36I/AAAAAAAAABM/TyXWA3HS0_I/s1600-h/ETPA.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_N1wIoB6ARgw/SHe2RtdP36I/AAAAAAAAABM/TyXWA3HS0_I/s320/ETPA.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5221842708335681442" /&gt;&lt;/a&gt;Como algunas novelas experimentales y por lo general ilegibles del siglo XX, los libros de ETPA estaban escritos en la segunda persona del singular. Utilizaban el tiempo presente y narraban los hechos en un estilo llano y a menudo telegráfico (1). Veamos el comienzo de &lt;i&gt;Viaje por las galaxias&lt;/i&gt;, de R. A. Montgomery, novela que ostenta la no desdeñable marca de ofrecer al lector cuarenta y cuatro finales distintos: "Naces en una nave espacial que viaja entre galaxias para explorar el cosmos. La tripulación está compuesta por personas de cinco galaxias diferentes. Tus padres no son de la misma galaxia, pero tienen aspecto semejante a los que se encuentran en el planeta Tierra de la galaxia de la Vía Láctea. Por haber nacido en el espacio puedes elegir la galaxia y el planeta al que quieras pertenecer". Tras unas pocas líneas de información adicional, el texto presenta la primera bifurcación de la trama: "Si eliges Phonon como planeta nativo, lee la página 2. Si es Zermacroyd quien te atrae, lee la página 3".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí es donde el lector determina el curso de los acontecimientos, al elegir una u otra opción y seguir las instrucciones del caso para arribar a un nuevo segmento narrativo: "Ahora que has hecho tu elección, tus padres de dicen que Phonon es la patria de tu papá", etcétera. Esto se repite unas cuantas veces -no muchas: las historias son breves- hasta desembocar en uno de los finales disponibles, que puede ser moderadamente feliz -"Nunca llegaste a Phonon, pero tampoco te importó demasiado"-, catastrófico -"Quedas transformado en partículas de energía básica"- o simplemente melancólico -"Finalmente te encuentras de nuevo solo en el espacio" (2). Terminada la historia, se puede volver al principio y tomar otras decisiones para "vivir" una aventura diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo libro presupone un perfil de lector bien definido, pero los de ETPA eran leídos por tres grupos claramente diferenciados y no pocas veces antagónicos. En primer lugar estaban los fatalistas -por llamarlos de alguna manera-, que jugaban limpiamente y acataban con entereza lo que les deparaba el autor; luego los tramposos, que espiaban las consecuencias antes de elegir y optaban por lo más conveniente; y por último los maniáticos -no cabe otra denominación-, que marcaban con cruces las elecciones ya tomadas y hasta elaboraban mapas o cuadros sinópticos para no repetir sus aventuras. Había además un cuarto grupo, por fortuna minoritario: el de los que no entendieron nada y leían de corrido. He conocido algún caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La colección fue exitosa durante buena parte de los años ochenta. Hacia el final de la década empezó a declinar y a fines de los noventa ya no existía. Hoy apenas se la recuerda. En mesas de saldo aparecen de vez en cuando ejemplares a precios ínfimos, que por cierto nadie compra. Ocasionalmente algún editor trasnochado intenta reflotarlos sin resultado apreciable (3). Yo no sé si estos libritos tienen ahora otro valor que el meramente nostálgico; sé que les debo el hábito de la lectura, y que de no haberlos recorrido en mi infancia hoy -para bien o para mal- sería otro. Pero en esto no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Posdata embarazosa.&lt;/b&gt; Releer libros de ETPA puede ser un ejercicio pueril o una experiencia aterradora, porque nos recuerda que todo en esta vida es una constante elección a ciegas. Hace un rato, por amor a los viejos tiempos, volví a &lt;i&gt;Viaje por las galaxias&lt;/i&gt; y elegí mi propia aventura. La resumo para información del paciente lector. Antes de viajar a Zermacroyd decidí acudir a la Academia del Espacio para recibir instrucción adicional. De los dos cursos disponibles -viajes espaciales y autoconocimiento- opté por el segundo. Allí se me dio la posibilidad de hacer un viaje mental tanto a la época de los dinosaurios como a "un pasado desconocido". Tomé la senda más misteriosa y llegué al principio del tiempo, a la gran explosión que dio origen al universo. El desenlace fue vago pero inapelable: "Eres y has sido siempre una parte de todo. El principio es el fin". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale decir que mi supuesto viaje por las galaxias terminó sin haber siquiera comenzado. Todo esto se parece tanto a mi propia y desteñida biografía que lo mejor será abandonar el género y pasar a lecturas menos perturbadoras cuanto antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;NOTAS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) El cariño con que muchos recordamos estos libros se debe menos a la prosa elemental de los autores -los argumentos tampoco eran extraordinarios- que a los encantadores dibujos de Paul Granger, ilustrador habitual de la serie. La colección fue publicada en la Argentina por la editorial Atlántida: eran agradables volúmenes blancos de tapa dura, de unas ciento veinte páginas, con letra grande y legible y de muy fácil manejo. Algunos títulos clásicos son &lt;i&gt;La caverna del tiempo, Al Sahara en globo, El secreto de las pirámides, El misterio de la casa de piedra, La carrera interminable&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;El expreso de los vampiros&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(2) &lt;i&gt;Viaje por las galaxias&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Space and Beyond&lt;/i&gt;, 1979)- fue el primer título publicado en la Argentina y uno de los más sombríos de la serie. Casi no incluye un final que no sea horripilante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(3) Algún memorioso queda. En 2003 la banda de rock experimental Fútbol editó el álbum &lt;i&gt;Elige tu propia aventura&lt;/i&gt;. El arte de tapa imita el de los libros de Atlántida; el tracklist está compuesto por los primeros catorce títulos de la colección. Los mejores temas son &lt;i&gt;El abominable hombre de las nieves, Tu nombre en clave es Jonás&lt;/i&gt; y, naturalmente, &lt;i&gt;Dentro del OVNI 54-40&lt;/i&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-7840694330923472950?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/7840694330923472950/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=7840694330923472950&amp;isPopup=true' title='26 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/7840694330923472950'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/7840694330923472950'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/07/t-eres-el-hroe-de-esta-novela.html' title='¡Tú eres el héroe de esta novela!'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_N1wIoB6ARgw/SHe2RtdP36I/AAAAAAAAABM/TyXWA3HS0_I/s72-c/ETPA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-2862791076626248217</id><published>2008-07-05T15:14:00.000-03:00</published><updated>2008-07-05T15:16:02.351-03:00</updated><title type='text'>I should have been a pair of ragged claws</title><content type='html'>Ayer &lt;a href="http://wildmood.blogspot.com/2006/11/hopeless.html"&gt;mi viejo amigo X&lt;/a&gt; contó una anécdota de su primera juventud, no por sórdida menos conmovedora. Parece que cuando X empezó a salir de noche, y en previsión de inminentes lances de amor a los que sin duda se creía destinado, compró una caja de condones y guardó uno en el bolsillo más discreto de su billetera. Sólo uno: como vemos, su optimismo era moderado. Pasó mucho tiempo. Un amanecer, al cabo de una salida infructuosa como tantas otras, mi amigo buscó el profiláctico y leyó con estupor que la fecha de vencimiento había expirado hacía meses. El final es previsible: tras renegar de su mala estrella X tiró el condón a la basura, no sin antes darle un uso más bien indigno.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-2862791076626248217?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/2862791076626248217/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=2862791076626248217&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/2862791076626248217'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/2862791076626248217'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/07/i-should-have-been-pair-of-ragged-claws.html' title='I should have been a pair of ragged claws'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-4567054409839175184</id><published>2008-06-24T10:07:00.003-03:00</published><updated>2008-06-24T10:20:05.226-03:00</updated><title type='text'>Nuevo decálogo del blog exitoso</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/SGDzRHdiT1I/AAAAAAAAABE/aGTd1D53saw/s1600-h/Bloggers.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/SGDzRHdiT1I/AAAAAAAAABE/aGTd1D53saw/s400/Bloggers.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215435843881291602" /&gt;&lt;/a&gt;Sin duda esto se ha intentado muchísimas veces. Ya se sabe: si algo no falta en la querida blogósfera es el ingenio fácil. De todos modos vale la pena, creo, presentar al neófito unos pocos requisitos de cumplimiento indispensable para quien aspire a tener un blog exitoso. ¿A qué llamamos "blog exitoso", siquiera a los efectos del presente artículo? Muy simple: al que recibe un mínimo de treinta comentarios por entrada -sin contar publicidad basura ni réplicas del titular- y cuyos lectores evidencian un entusiasmo que excede el mero compromiso. Se objetará que mal puedo dar claves para el éxito cuando mi propio blog es un fracaso rotundo, y que más me valdría llamarme a silencio y ver si aprendo un poco leyendo blogs ajenos. Al respecto sólo diré que de los errores también se aprende, y que desde luego estoy abierto a sugerencias, críticas y rectificaciones constructivas. Empiezo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1.&lt;/strong&gt; Ante todo, una cuestión elemental. Las entradas de su blog deben ser BREVES sin excepción. Admitámoslo y nos irá mejor: nadie, ni el masoquista más recalcitrante, está dispuesto a dedicar más de medio minuto por día a leer un estúpido blog.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2.&lt;/strong&gt; Coloque en lugar bien visible una foto de su persona. Si Ud. tiene lo que los avisos clasificados llaman una buena presencia, no hay más que decir. Si no es muy agraciado, busque un ángulo que lo favorezca o elija una parte de su anatomía que al menos pueda ser exhibida sin penuria: un ojo, una oreja, el mentón, la nuca. Para casos extremos se recomienda el uso de una fotografía apócrifa: en Internet hay para todos los gustos. Mediante esta sencilla operación Ud. se ganará de antemano la buena voluntad de una franja lectora considerable, por lo general perteneciente al sexo opuesto. La catadura del público así obtenido ya es otra cuestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3.&lt;/strong&gt; Si es mujer, cuente o invente episodios de su vida amorosa con lujo de detalles y vocabulario no necesariamente bien elegido, pero sí explícito. No importa cuán ineptas sean estas narraciones: en cuestión de semanas tendrá abonado a su blog un largo cortejo de onanistas fieles que la harán sentir una reina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4.&lt;/strong&gt; Si es hombre deberá demostrar que piensa, o que es sensible, o gracioso, o algo. En cualquier caso, busque para sus entradas temas de fácil acceso que enardezcan al público sin mayor inconveniente: el fútbol, la meteorología, el conflicto agrario, el programa de Marcelo Tinelli. Muéstrese altivo y desdeñoso ante la vulgaridad de estos temas, pero no hable de otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;5.&lt;/strong&gt; No revele a sus amigos y conocidos que Ud. tiene un blog. Si lo hace, y en cuanto se descuide, esta gente le usará el espacio para mandar saludos, pedir favores, organizar asados, etcétera. El lector ajeno a esas cuestiones huirá despavorido para no volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;6.&lt;/strong&gt; Inversamente, no agregue al Messenger a sus lectores más entusiastas. Hacerlo es exponerse a lo inevitable: al poco tiempo de tratarlo advertirán que Ud. es mucho menos simpático de lo que parecía y lo abandonarán sin remedio. Por las mismas razones, no acceda nunca a conocerlos en persona. Las reuniones de "bloggers", si es que tal cosa existe, quedan estrictamente prohibidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;7.&lt;/strong&gt; Si a pesar de todo no puede evitar despacharse con entradas largas, sea astuto: divídalas en incisos, apartados, pequeños capítulos que faciliten la lectura y arrastren al visitante más desganado. ¿Y por qué no, a fin de cuentas? ¿Acaso Ud. mismo, querido lector, no sigue leyendo esto como un pavote?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;8.&lt;/strong&gt; Una redacción esmerada, cuidadosa o siquiera digna no es garantía de nada. No pierda el tiempo en nimiedades y actualice sin piedad. ¿Le cobraron más de la cuenta en el supermercado? Denúncielo en su blog y espere que lluevan los comentarios de apoyo. ¿Se despertó con dolor de oído? Avise a los lectores y será consolado sin demora. ¿Tiene celular con cámara? Ilustre sus textos con fotografías sin el menor valor artístico ni interés testimonial: alguien, en alguna parte, sabrá valorarlas. No olvide que cuanto más trivial e intrascendente sea su post, mayores probabilidades habrá de que cualquier infeliz opine al respecto sin esforzarse mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;9.&lt;/strong&gt; Esto es decisivo: haga proselitismo. Visite blogs ajenos, comente, alabe, discuta. Es también la parte más tediosa, porque como habrá advertido los blogs del prójimo son siempre más aburridos que el de uno. Si interesarse por los temas en debate se le hace muy cuesta arriba, limítese a elogiar valiéndose de fórmulas generales: "buenísimo", "tiene razón", "en un todo de acuerdo" o, si se siente especialmente hipócrita, "genial como siempre". Atención: antes de escribir "ja, ja, ja" -otro clásico- asegúrese de que el post en cuestión tiene un propósito humorístico. Esto último no siempre resulta fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;10.&lt;/strong&gt; Incluya enlaces a otros blogs y le devolverán la gentileza. Sea humanitario, ejerza la compasión. Se tiene noticia de blogs que han subsistido durante meses e incluso años gracias a los comentarios de un solo lector solidario y tenaz. En suma: si ve un blog medio muerto, deje su aporte y ganará un ciberamigo para toda la vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-4567054409839175184?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/4567054409839175184/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=4567054409839175184&amp;isPopup=true' title='21 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/4567054409839175184'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/4567054409839175184'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/06/nuevo-declogo-del-blog-exitoso.html' title='Nuevo decálogo del blog exitoso'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/SGDzRHdiT1I/AAAAAAAAABE/aGTd1D53saw/s72-c/Bloggers.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-869277365911647255</id><published>2008-06-18T14:28:00.000-03:00</published><updated>2008-06-18T14:30:39.990-03:00</updated><title type='text'>Pequeña leyenda urbana</title><content type='html'>En casa tuvimos tres gatos. Los tres desaparecieron sucesiva y misteriosamente a poco de haber sido adoptados. No fueron los únicos: tras la desaparición del tercero supe que muchos vecinos habían perdido los suyos de la misma manera y, con un ligero sobresalto, caí en la cuenta de que ya nunca veíamos gatos en el techo ni se oían maullidos por la noche. De algún modo, por inverosímil que parezca, alguien había exterminado con sigilo y eficiencia a todos los gatos de la manzana. Se decía que el culpable era un viejo, un militar retirado que vivía solo y criaba palomas o algo por el estilo. La historia me parecía demasiado burda para tomarla en serio, pero entendí que traer más gatos a casa sería un crimen deliberado y, al igual que mis vecinos, no reincidí. Así pasaron años de vago y silencioso recelo. Una tarde me avisaron que el viejo había muerto. Al poco tiempo oí en la alta noche un maullido remoto, prolongado, triunfal: volvían los gatos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-869277365911647255?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/869277365911647255/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=869277365911647255&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/869277365911647255'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/869277365911647255'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/06/pequea-leyenda-urbana.html' title='Pequeña leyenda urbana'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-2306579737694040905</id><published>2008-06-12T18:44:00.008-03:00</published><updated>2008-06-15T18:59:43.461-03:00</updated><title type='text'>Correo de lectores</title><content type='html'>&lt;strong&gt;From&lt;/strong&gt;: licenciadovarela@uns.edu.ar&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;To&lt;/strong&gt;: bartleby_1978@hotmail.com&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Subject&lt;/strong&gt;: Y?????&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Date&lt;/strong&gt;: Sun, 8 Jun 2008 14:25:19 +0000&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/SFGZHpXPybI/AAAAAAAAAA8/vHHKrfgQgCc/s1600-h/Mail.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/SFGZHpXPybI/AAAAAAAAAA8/vHHKrfgQgCc/s320/Mail.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211114600485865906" /&gt;&lt;/a&gt;Distinguido W. C. Fields:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante todo buenas tardes, como dijo el Burrito Ortega a la prensa especializada la otra vuelta, al cabo de una de esas memorables actuaciones a que nos tiene acostumbrados su habilidad sin par con el esférico, y que el resto del mundo opine lo que quiera o, mejor aún, que no opine nada. Porque para opinar hay que saber, hay que mirar las cosas con ecuanimidad y espíritu filosófico, y eso es más de lo que puede esperarse de un bostero, de un xeneize, de un hincha de Boca en una palabra, que después de decirla se siente uno ganoso de ir al baño y lavarse la lengua con agua y jabón, como cuando éramos pibes y habíamos proferido, con ese candor que sólo conocen la niñez y la demencia senil, una blasfemia mal disimulada. Yo fui a un colegio de curas y sé de qué hablo [...]. Pero entiendo que Ud. no es bostero. Si es bostero (no creo), le pido mil perdones y paso sin más al tema que nos ocupa. Que tampoco es cuestión de que haya encono entre gente culta por nimiedades, ¿no le parece? Fenómeno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Permítame presentarme: soy profesor titular de la cátedra de Literatura Argentina III en una prestigiosa universidad cuyo emplazamiento exacto, por el momento al menos, conviene dejar en la nebulosa. Mi programa, destinado a ofrecer al neófito un pantallazo sucinto pero abarcador de las últimas tendencias, comprende diez años de producción literaria en nuestro país, desde ese golazo de ventas que fue el &lt;em&gt;Anatomista &lt;/em&gt;de Andahazi hasta el presente auge de literatura virtual (léase &lt;em&gt;blocks&lt;/em&gt;) que a tantos y tan sesudos especialistas ha dado que pensar en los últimos tiempos. Los otros días, sin ir más lejos, leía en la revista &lt;em&gt;Gente &lt;/em&gt;[...]. Ahora bien, de todos los autores de &lt;em&gt;blocks &lt;/em&gt;que hemos estudiado en la cátedra (no son muchos, le aclaro: a cada cosa la importancia debida), Ud. ocupa en el corazón de los estudiantes un lugar no digo especial (no insinúo que lo “quieran” ni muchísimo menos), pero sí de cierta relevancia. Me explico: todos coincidimos, y sobre este punto no hay discusión posible, en que el valor literario de sus textos es ínfimo o inexistente; sin embargo, a fuerza de leerlo, de seguir con tristeza sus nunca resueltas perplejidades, de especular sobre su extraña vida, hemos desarrollado hacia su persona una absurda e injustificable simpatía, bien parecida a la del despiadado hombre de ciencia que, en un momento de debilidad, se encapricha muy a su pesar con el cobayo menos despierto de la familia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin alegría lo confieso: más de un comentarista habitual de su &lt;em&gt;block &lt;/em&gt;era alumno de mi cátedra y opinaba sobre sus textos de pura lástima. Yo mismo, en un rapto de furor acaso perdonable, le escribí anónimamente a propósito de &lt;a href="http://wildmood.blogspot.com/2007/04/el-arte-narrativo-y-la-lotera.html"&gt;su último post hasta la fecha&lt;/a&gt;, donde se calumniaba la memoria insigne del gran Edgar Wallace: comentario quizá un tanto rudo, pero es que (como buen saboreador de tramas policiales y de misterio) cuando atacan a mi autor favorito me salgo de mis casillas. Pero esto no tiene importancia. La cuestión es que de improviso, y sin comerla ni beberla como habitualmente se dice, no hubo más noticias de Ud. En vano visitamos su &lt;em&gt;block &lt;/em&gt;día tras día, semana tras semana, mes tras mes y, ahora podemos decirlo, año tras año. La modesta pero hasta entonces inagotable fuente de su ingenio se había secado, o por lo menos no daba muestras ciertas de seguir manando. Esta comprobación nos sumió paulatinamente en el desconcierto, el estupor, la pena, la inquietud, la (por increíble que parezca) angustia extrema. En una palabra, estimado, su silencio nos preocupa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde luego, circulan rumores. ¿Fue Shakespeare o Virgilio quien dijo que la fama es un monstruo grande y pisa fuerte? No me acuerdo, yo doy literatura argentina. Comoquiera que sea, se tejen entre el alumnado (y aun, lamento decirlo, en el seno mismo del cuerpo docente) las más descabelladas especies: que Ud. murió; que se volvió loco y pasa sus días en el ala más pintoresca del Hospital Penna; que se convirtió al budismo y reparte volantes alusivos envuelto en una vistosa túnica naranja; que se peleó con todos sus amigos y no se da con nadie; que escribe una novela; que escribe poemas; que lo han visto en la vía pública acompañado por gente poco recomendable; que se recibió y da clases; que se volvió anoréxico y llegó a pesar 37 kilogramos con el bolso puesto; que se cortó el pelo; que vende enciclopedias en veinte tomos de puerta en puerta (si es así, no cuente conmigo); que se le subió el éxito a la cabeza; que tuvo un puesto de venta de discos de vinilo, tanto importados como de industria nacional, en el recientemente extinto mercado de pulgas de la avenida General Cerri; que se suicidó arrojándose a una rotativa en marcha y que esto ocasionó incalculables perjuicios a la empresa en que supuestamente Ud. trabajaba; que colecciona muñequitos “Jack”; que está casado y tiene una hija en edad de merecer; que pide monedas en la terminal de ómnibus; que nunca existió; que se dedica con abnegación y constancia dignas de mejor causa a la cría intensiva de chinchillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestras indagaciones han sido infructuosas. En vano hemos interrogado a sus viejos camaradas. La encantadora &lt;a href="http://violentamentefelizz.blogspot.com/"&gt;Gerund&lt;/a&gt; no supo más de Ud. y, a decir verdad, lo eliminó hace meses de su cuenta de MSN ("Era un falso -fueron sus palabras textuales-: si no posteaba no le comentaba a nadie. Por algo yo le decía Fakewield” [esto último es evidentemente un anagrama o deformación irónica de su pseudónimo: W. C. Fields]). &lt;a href="http://atadoconalambre.blogspot.com"&gt;Señor K.&lt;/a&gt; nos dio el esquinazo una y otra vez y por último, con un descaro que no trepido en calificar de inaudito, negó siquiera haberlo conocido. ¿A qué seguir? Ud. los recuerda: &lt;a href="http://www.carnotistas.blogspot.com/"&gt;Ulschmidt&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.cunilandia.blogspot.com/"&gt;Cuni&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://thehappiestcorpse.blogspot.com/index.html"&gt;Fodor Lobson&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.mundotrivial.blogspot.com/"&gt;Montevideana&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.entrebruybue.blogspot.com/"&gt;Ana C.&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://preterito.blogspot.com/"&gt;Subjuntivo&lt;/a&gt; y siguen las firmas. Nadie sabe nada, nadie quiere hablar. ¿Qué les hizo? ¿Por qué tanto misterio? ¿Por qué al cabo de meses y meses de colgar religiosamente un post por semana (y dejando nuevamente a un lado la cuestión del valor intrínseco de esos textos) Ud. se llamó a silencio de un día para el otro y sin la menor explicación? ¿Y cuándo vuelve? [...] Sin otro particular, mas esperando una pronta respuesta a estas inquietudes, saluda a Ud. muy atentamente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un lector de la primera hora.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-2306579737694040905?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/2306579737694040905/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=2306579737694040905&amp;isPopup=true' title='19 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/2306579737694040905'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/2306579737694040905'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2008/06/correo-de-lectores.html' title='Correo de lectores'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/SFGZHpXPybI/AAAAAAAAAA8/vHHKrfgQgCc/s72-c/Mail.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-5096921168607410866</id><published>2007-04-29T13:32:00.000-03:00</published><updated>2007-04-29T13:35:20.178-03:00</updated><title type='text'>El arte narrativo y la lotería</title><content type='html'>En la década de 1920, el escritor inglés Edgar Wallace -despreocupado autor de más de un centenar de novelas policiales; guionista de la primera versión de &lt;em&gt;King Kong&lt;/em&gt;; creador de Mister Reeder, de los Cuatro Hombres Justos y de una larga lista de personajes igualmente olvidados- ideó y patentó un dispositivo para inventar argumentos. La &lt;em&gt;Edgar Wallace Plot Wheel&lt;/em&gt; -algo así como "rueda de argumentos de Edgar Wallace- consistía en dos discos de cartón superpuestos, uno dividido en porciones que remitían a eventos novelescos -"asesinato", "secuestro", "matrimonio", "explosión", "amnesia", etcétera- y el otro provisto de de una pequeña ventana. El curioso artefacto debía accionarse cada vez que el novelista no supiera cómo seguir su historia o qué hacer con un personaje determinado. Todo consistía en girar uno de los discos, esperar a que se detuviera y luego acatar el resultado que mostrara la ventana. Esto debía repetirse tantas veces como fueran necesarias para la elaboración de la trama. El mismo Wallace, al que aún se recuerda como uno de los escritores más prolíficos del siglo XX, solía utilizar el invento para ejecutar sus vertiginosos folletines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La novela de aventuras -escribió Borges en el prólogo a &lt;em&gt;La invención de Morel&lt;/em&gt;- no se propone como una transcripción de la realidad: es un objeto artificial que no sufre ninguna parte injustificada. El temor de incurrir en la mera variedad sucesiva de &lt;em&gt;El asno de oro&lt;/em&gt;, de los siete viajes de Simbad o del &lt;em&gt;Quijote&lt;/em&gt; le impone un riguroso argumento". Desde esta perspectiva, los problemas que acarrea la rueda de argumentos son más que obvios: el escritor que obedezca sus dictados sólo producirá historias caóticas, arbitrarias, inconexas, carentes del menor designio artístico... Historias, sin ir más lejos, como las del propio Wallace. Y sin embargo, al permitir que el azar irrumpiera de modo tan decisivo en el desarrollo de sus tramas, el obtuso novelista cultivó sin proponérselo una extraña y profunda clase de realismo. Decía Oscar Wilde que las tragedias de la vida son poco refinadas y que lo que más nos duele en ellas es su cruda violencia, su absoluta falta de estilo. También esta pobre vida, agregamos nosotros, parece gobernada por una absurda lotería: por una ruleta no menos insensata que la de Edgar Wallace.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-5096921168607410866?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/5096921168607410866/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=5096921168607410866&amp;isPopup=true' title='17 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/5096921168607410866'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/5096921168607410866'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2007/04/el-arte-narrativo-y-la-lotera.html' title='El arte narrativo y la lotería'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-319655470485803867</id><published>2007-04-18T20:56:00.000-03:00</published><updated>2007-04-18T20:58:29.745-03:00</updated><title type='text'>Escribir</title><content type='html'>Mi experiencia en ayudar a la gente a escribir ha sido limitada pero en extremo intensiva. Lo he hecho todo, desde dar dinero a futuros escritores para que vivan, hasta darles argumentos y reescribir sus cuentos, y hasta el momento he encontrado que nada sirve para nada. La gente que Dios o la naturaleza quiso que fueran escritores encuentra sus propias respuestas, y a los que tienen que preguntar es imposible ayudarlos. Son simplemente gente que quiere ser escritora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Raymond Chandler&lt;/strong&gt;, en una carta de 1946.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-319655470485803867?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/319655470485803867/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=319655470485803867&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/319655470485803867'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/319655470485803867'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2007/04/escribir.html' title='Escribir'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-4694651945633759712</id><published>2007-04-10T01:52:00.000-03:00</published><updated>2007-04-10T01:54:19.619-03:00</updated><title type='text'>La bienhechora</title><content type='html'>A dos cuadras de mi casa hay una fiambrería cuyas empleadas son notoriamente feas. No exagero: en estos asuntos creo ser un juez benévolo, un alma sensible y el primero en admirar el más modesto asomo de belleza; y sin embargo las pobres muchachas de las que hablo -no menos de seis, porque la fiambrería prospera- pasarían por feas incluso ante el menos exigente de los observadores. La circunstancia es tan llamativa que la otra tarde, cuando volví a casa, la comenté a mi madre. "Es a propósito -fue la imprevista exégesis-. La mujer del fiambrero es mayor que él y es muy celosa. Lo obliga a tener empleadas feas para evitar problemas". Mientras masticaba en silencio mi primer sandwich de paleta me di a pensar que el bien, como el Espíritu, obra de maneras misteriosas. "También las feas merecen algún privilegio -reflexioné-. La mujer del fiambrero, con su mezquindad, con su egoísmo, con su indigno deseo de mortificar al marido, asegura el sustento a sus congéneres menos agraciadas. Acaso sin proponérselo ajusta los tantos y hace del mundo un lugar más equitativo. De todos modos -concluí- espero que las chicas no sepan nada".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-4694651945633759712?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/4694651945633759712/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=4694651945633759712&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/4694651945633759712'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/4694651945633759712'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2007/04/la-bienhechora.html' title='La bienhechora'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-6407435808173452854</id><published>2007-04-04T11:41:00.000-03:00</published><updated>2007-04-04T11:49:03.624-03:00</updated><title type='text'>A bit geeky</title><content type='html'>Siguiendo los pasos del amigo &lt;a href="http://www.kaleidoscopio-k.blogspot.com"&gt;Kaitos&lt;/a&gt; -alias Linterna Verde- me he sometido a un sencillo cuestionario virtual que en base a unas cincuenta preguntas nada sutiles -por ejemplo: "¿Te gusta volar?"- determina a qué superhéroe se parece uno. De modo quizá no muy asombroso -lo que en cierta forma prueba que el test es, no digo serio, pero sí al menos razonable- el resultado fue el que sigue:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/RhO5oRm0DRI/AAAAAAAAAA0/DXe8xHsckiM/s1600-h/Superhero.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/RhO5oRm0DRI/AAAAAAAAAA0/DXe8xHsckiM/s400/Superhero.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5049583708784561426" /&gt;&lt;/a&gt;Vale recordar que el Hombre Araña es un viejo amigo de estas páginas; de hecho, &lt;a href="http://wildmood.blogspot.com/2006/09/siete-razones-para-admirar-al-hombre_29.html"&gt;uno de nuestros primeros posts&lt;/a&gt; estuvo dedicado a su noble persona. Así pues, no ocultaré que el dictamen de la "Superhero Quiz" -que así se llama el cacharro en cuestión- no sólo me gratifica muchísimo sino que además me llena de un enorme orgullo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como puede apreciarse, el test también arroja similitudes parciales con otros superhéroes. Que el segundo puesto de mi diagnóstico esté ocupado por Robin no me complace del todo, pero entiendo que el que vale es el primero. En cuanto a las menciones de Gatúbela, Superchica y la Mujer Maravilla, sin duda se deben a un desperfecto técnico o algo por el estilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo resta animar a mis abnegados lectores -suponiendo, claro está, que aún exista alguno- a que &lt;a href="http://www.thesuperheroquiz.com/"&gt;hagan la prueba&lt;/a&gt;, respondan con sinceridad y divulguen sus resultados por este u otro medio. El test plantea dos o tres preguntas un tanto invasivas -por ejemplo: si el encuestado usa corpiño- pero es absolutamente anónimo, por lo que nadie debería alarmarse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vayan nuestra gratitud y nuestro reconocimiento a la gente que inventó esta simpática tontería.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-6407435808173452854?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/6407435808173452854/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=6407435808173452854&amp;isPopup=true' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/6407435808173452854'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/6407435808173452854'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2007/04/bit-geeky_04.html' title='A bit geeky'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/RhO5oRm0DRI/AAAAAAAAAA0/DXe8xHsckiM/s72-c/Superhero.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-39833517017391497</id><published>2007-03-29T12:23:00.000-03:00</published><updated>2007-03-29T12:33:17.369-03:00</updated><title type='text'>El misterio de Edwin Drood</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/RgvbB_ESvNI/AAAAAAAAAAo/ewMqZOEmKSc/s1600-h/Edwin_Drood.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/RgvbB_ESvNI/AAAAAAAAAAo/ewMqZOEmKSc/s400/Edwin_Drood.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047368634554563794" /&gt;&lt;/a&gt;Como a muchas de sus criaturas, a Charles Dickens le fue deparado un final melodramático. La historia es conocida. En abril de 1870 apareció en Londres la primera entrega de &lt;em&gt;The Mystery of Edwin Drood&lt;/em&gt;, su decimoquinta novela. Dickens estaba entusiasmado: siguiendo el ejemplo de su amigo Wilkie Collins -autor de las exitosas &lt;em&gt;The Woman in White&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;The Moonstone&lt;/em&gt;-, se había propuesto escribir una novela policial compleja, de trama rigurosa y final inesperado. "Tengo una idea muy curiosa y nueva para mi próxima historia -reveló en una carta a su biógrafo John Forster-. No es una idea comunicable (de lo contrario el libro perdería interés), pero es muy fuerte, aunque difícil de elaborar". Como era habitual en aquel tiempo, la novela empezó a publicarse mientras Dickens aún trabajaba en ella. El 9 de julio de 1870, poco después de terminar la sexta de las doce entregas previstas -y cuando ya se habían publicado las tres primeras-, Dickens murió de un síncope en su casa de Gad's Hill a los 58 años de edad. La novela, pues, se interrumpió mucho antes de llegar a su fin, pero no antes de que el enigma estuviera planteado. Dickens no dejó notas, sinopsis ni confidencias; jamás reveló a nadie cuál era la idea "curiosa y nueva" que gobernaba su historia. Hoy, a ciento treinta y siete años de la muerte de su autor y tras decenas de explicaciones fallidas, &lt;em&gt;The Mystery of Edwin Drood&lt;/em&gt; es tan misteriosa como entonces. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La circunstancia resulta doblemente adversa, no sólo porque se trata de una novela policial -esto es, de una novela escrita desde la primera línea en función de ese argumento secreto que no conoceremos- sino porque se trata de una novela de Dickens. Es decir que además del consabido final más o menos asombroso hemos perdido personajes, escenas, digresiones, páginas y páginas de excelente literatura. La presunción no es caprichosa: aunque mirada con reservas por gran parte de la crítica -quizá por su pertenencia a un género históricamente resistido-, ésta bien pudo haber sido una de las mejores novelas del autor de &lt;em&gt;Great Expectations&lt;/em&gt;. La historia se abre sórdida y memorablemente en un fumadero de opio del East End londinense y continúa en el lúgubre pueblito de Cloisterham con sus mezquinos habitantes, su antigua catedral y su ruinoso cementerio habitado por fantasmas. Hay en el todo el libro -en la mitad del libro que pertenece a este mundo- un aire opresivo que por momentos parece aplastar el relato y que en realidad constituye su mayor fuerza. Nunca la prosa de Dickens fue más sombría ni más desesperada: incluso los infaltables episodios humorísticos están como teñidos de angustia y son más bien otra excusa para la amargura. Y en medio de esa gótica tiniebla la novela teje sin prisa sus ambiguos interrogantes: los que conciernen a la desaparición del joven arquitecto Edwin "Ned" Drood, visto por última vez una destemplada noche de Navidad y presuntamente asesinado por su propio tío, el opiómano enamorado John Jasper... Que Dickens haya muerto mientras escribía su primera novela policial es una ironía trágica que no pasó desapercibida al gran Chesterton. "Dickens -dice en su famoso y muy citado estudio sobre &lt;em&gt;Edwin Drood&lt;/em&gt;-, que había tenido demasiado poco argumento en las historias que tuvo que contar antes, tenía demasiado argumento en la historia que nunca contó (...). Dickens muere en el acto de contar, no su décima novela, sino sus primeras noticias del crimen. Cae muerto en el acto de denunciar al asesino".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdido el novelista, los editores quisieron salvar al personaje. Fue en vano: Wilkie Collins se negó a continuar el libro de su viejo amigo y la historia quedó inconclusa. Pero las novelas de Dickens siempre habían sido acontecimientos sociales, y el interés del público por descifrar el misterio de Edwin Drood tardaría décadas en extinguirse. Así pues, aquel mismo año de 1870 apareció en Estados Unidos &lt;em&gt;The Cloven Foot&lt;/em&gt;, la primera continuación apócrifa. Obra de un tal Orpheus C. Kerr, el mamotreto resolvía la historia con la ineptitud y la mediocridad que eran de esperarse. Pero aquello fue sólo el comienzo. En 1873 se publicó, también en Norteamérica, &lt;em&gt;The Complete Mystery of Edwin Drood&lt;/em&gt;. El editor era un médium de Vermont que decía haberse comunicado con el espíritu de Dickens; éste, desde el otro mundo, le había dictado la conclusión de la novela: al parecer, la calidad del resultado fue tan dudosa como la veracidad de la premisa. En 1878 Gillan Vase dio a la imprenta &lt;em&gt;A Great Mystery Solved&lt;/em&gt;, la primera continuación inglesa, sólo para recibir el escarnio de la crítica y la indiferencia de los lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún no era el fin. Superado el período de los "novelistas" -esto es, cuando al fin se cayó en la cuenta de que Dickens, como él mismo solía decir, es inimitable- entró en escena la previsible caterva de ensayistas, críticos literarios y detectives aficionados que, basándose en la evidencia interna de la novela y en pistas algo más discutibles -como las portadas de los fascículos mensuales, donde hay escenas que Dickens no llegó a escribir- ofrecieron variadas, sesudas y no pocas veces ridículas soluciones al problema. Ya en 1912, J. Cumming Walters elaboró un cuadro sinóptico en el que se consignan no menos de treinta hipótesis diferentes, desde la del pionero Kerr hasta las de los contemporáneos: algunas son más razonables que otras; todas, sin excepción, son insatisfactorias y nos parecen fatalmente equivocadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo aquel frenesí deductivo dio paso a un saludable escepticismo. En 1985 se estrenó en Broadway la obra &lt;em&gt;Drood&lt;/em&gt;, una comedia musical que tiene siete desenlaces diferentes. Antes del último acto, el público vota a su sospechoso favorito: el resultado de esa votación determina el final. Como irónica revisión de más de un siglo de profusa especulación droodiana, la idea es extraordinaria. Chesterton, en el ensayo citado, dice que el misterio de Edwin Drood es insoluble, que sólo conoceremos la verdad cuando encontremos a Dickens en el cielo y que para entonces es muy probable que éste la haya olvidado... Mientras tanto a nosotros, meros lectores terrenales que quizá no compartimos el candor del Padre Brown, la lectura de este libro incompleto nos produce una vaga, indefinible tristeza. Una tristeza que tiene menos que ver con el incierto destino de Edwin Drood que con el de Charles Dickens, y en última instancia con el de todos los hombres. ¿Por qué extrañarse, a fin de cuentas? Todos somos mortales. Todos, el día que nos vayamos, dejaremos atrás una obra inconclusa y un misterio sin resolver.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-39833517017391497?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/39833517017391497/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=39833517017391497&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/39833517017391497'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/39833517017391497'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2007/03/el-misterio-de-edwin-drood.html' title='El misterio de Edwin Drood'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/RgvbB_ESvNI/AAAAAAAAAAo/ewMqZOEmKSc/s72-c/Edwin_Drood.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-9134326103627400918</id><published>2007-03-19T11:11:00.000-03:00</published><updated>2007-03-19T11:17:41.685-03:00</updated><title type='text'>La verdad sobre Linterna Verde</title><content type='html'>&lt;strong&gt;I.&lt;/strong&gt; Contrariamente a lo que podría suponerse, Linterna Verde no es un superhéroe sino muchos. En tiempos inmemoriales los Guardianes del Universo crearon 7.200 anillos de poder, que luego distribuyeron en los 3.600 sectores del cosmos. Los portadores de estos anillos -escogidos con sumo cuidado entre millones y millones de seres autóctonos sin distinción de raza, sexo, credo o condición zoológica- eran individuos que se destacaban por su valor, fuerza de voluntad e insobornable vocación justiciera. Tras recibir instrucciones, recitar un breve juramento y enfundarse en el obligatorio uniforme verde -oportunamente adaptado al número de extremidades del nuevo recluta- se convirtieron en agentes de la renombrada Green Lantern Corps: una legión de superhéroes a escala cósmica de la que Hal Jordan, el Linterna Verde más conocido, es sólo un miembro más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/Rf6akWBe3NI/AAAAAAAAAAY/vHOF9mKJtaM/s1600-h/Linterna_Verde.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/Rf6akWBe3NI/AAAAAAAAAAY/vHOF9mKJtaM/s400/Linterna_Verde.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5043638581879299282" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;II.&lt;/strong&gt; Aunque menos célebre que el de Salomón, el de los Nibelungos o el de Fodor Lobson, el anillo de Linterna Verde dista mucho de ser una baratija. A decir verdad es un arma poderosísima, capaz de proyectar sin esfuerzo intensos y flexibles haces de luz esmeralda. En medio siglo de carrera Hal Jordan ha empleado su anillo para fines tan diversos como golpear villanos, volar, curar gente, seducir damas, atarse los zapatos y un largo etcétera cuyo detalle sería prolijo. Hay que decir que los anillos de poder responden a la voluntad de su dueño, o más bien a la del guionista de turno, por lo que sus propiedades son virtualmente ilimitadas. Eso sí: debido a una "imperfección necesaria" en su factura, no sirven de nada frente al color amarillo. En otras palabras, Linterna Verde puede surcar el cosmos en cuestión de segundos pero es conmovedoramente incapaz de pelar una banana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;III.&lt;/strong&gt; Cuando un agente de la Green Lantern Corps muere en cumplimiento del deber -algo que, mal que nos pese, ocurre con cierta frecuencia- el anillo en cuestión abandona raudamente el cadáver y, sin demorarse en vanos sentimentalismos, vuela por el mundo hasta dar con alguien digno de poseerlo. De este modo el número de miembros en actividad se ha mantenido constante a lo largo de los siglos. Hal Jordan, ex piloto de prueba de la Fuerza Aérea norteamericana, obtuvo su anillo a fines de los años '50, cuando el agente alienígena Abin Sur pasó a mejor vida tras chocar su nave espacial contra el planeta Tierra. Se ignora por qué Abin Sur no utilizó su anillo para evitar la catástrofe. Se conjetura que habría estado bebiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;IV.&lt;/strong&gt; Acaso lo único interesante de todo esto sea la idea de un heroísmo universal, de que todos podemos convertirnos en superhéroes si nos esforzamos por merecerlo. No importa en qué lejano rincón de la galaxia vivamos; no importan nuestro origen, el color de nuestra piel ni cuántas antenas tengamos en la cabeza: los anillos no pasan a nadie por alto, y esto no puede menos que animar a quienes todavía esperamos la hora de entrar en acción. Después de todo, ¿quién sabría decirlo? Quizá el próximo Linterna Verde sea uno de nosotros; quizá la gran revelación esté a la vuelta de la esquina. Quizá ya hemos recibido nuestro anillo mágico y aún no nos dimos cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;V.&lt;/strong&gt; Hace un tiempo, llevado por estas y otras consideraciones de parejo calibre, compré una remera que ostenta en su pecho el noble sello de Linterna Verde. Hasta ahora no hubo progresos, pero no desespero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-9134326103627400918?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/9134326103627400918/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=9134326103627400918&amp;isPopup=true' title='18 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/9134326103627400918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/9134326103627400918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2007/03/la-verdad-sobre-linterna-verde.html' title='La verdad sobre Linterna Verde'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/Rf6akWBe3NI/AAAAAAAAAAY/vHOF9mKJtaM/s72-c/Linterna_Verde.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-680449188685186683</id><published>2007-03-13T01:27:00.000-03:00</published><updated>2007-03-19T02:17:02.850-03:00</updated><title type='text'>Vida y milagros del doctor Roderick Freudstein</title><content type='html'>En la primavera germánica de 1945, cuando estuvo claro que el Tercer Reich no era después de todo una idea tan maravillosa como prometían las veneradas páginas de &lt;em&gt;Mein Kampf&lt;/em&gt;, el doctor Roderick Freudstein, pensador materialista y jefe de cirujanos en un campo de concentración subterráneo cercano a Dachau, abandonó su puesto de trabajo -donde, según testimonios fidedignos, desarrolló tareas de vital importancia bélica y filosófica hasta el último y más bien angustioso momento- en el sidecar de una motocicleta nacionalsocialista ignorada por los bombarderos aliados. El conductor del vehículo, un heroico y pudoroso oficial cuyo nombre la historia no recuerda, había tomado la sabia precaución de cubrir a Freudstein con una manta, lo que sin duda contribuyó a salvar la vida de ambos. Ocurre que el aspecto del doctor era en verdad extraordinario y, en esto concuerdan todos, fácilmente reconocible aun desde lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Freudstein se había destacado en el siempre difícil terreno de los trasplantes orgánicos. Aquejado desde muy joven por una extraña enfermedad degenerativa -lo que muestra a las claras la injusticia esencial de un universo que no perdona ni a los filántropos más irreprochables-, había descubierto ingeniosamente la manera de reemplazar cada uno de sus miembros y órganos internos defectuosos por otros nuevos siempre que fuera menester, en forma rápida y sin alterar el metabolismo receptor. Sus experimentos, para los cuales la guerra proveyó múltiples donantes, habían alcanzado un grado de perfección tal que el mismo Führer, al menos en una oportunidad, lo había invitado a su despacho para conversar sobre el tema en forma privada; pero el doctor, tan celoso de su intimidad como orgulloso de su aspecto siempre rozagante -si se exceptuaban las inevitables costuras, no siempre fáciles de disimular-, sólo daba a sus superiores información fragmentaria y pedía mayor presupuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta extrema reserva fue la ruina de Freudstein. Una tarde de 1943 el doctor salió de su bunker privado a tomar el suave aire de las cuatro y media. Caminó unas pocas decenas de metros al azar con las manos en los bolsillos del guardapolvo -esto ocurrió cuando su aspecto, pese a unas pocas anomalías, aún era inobjetablemente humano, lo que al menos le permitía vestirse- y, sumido en profundas reflexiones, pisó inadvertidamente una mina oculta pocos centímetros bajo tierra. La explosión, aunque modesta desde el punto de vista estratégico, bastó para desparramar la heterogénea anatomía de Freudstein en una superficie aproximada de veinticinco metros a la redonda. Sus ayudantes, alarmados por el estruendo, corrieron a auxiliarlo y, con esa admirable sangre fría que sólo puede concebirse entre prusianos de la guardia vieja, recolectaron los miembros y los llevaron al quirófano para intentar una reconstrucción. Lamentablemente ésta se basó en notas y diagramas desordenados del propio Freudstein, también famoso por el hermetismo de su caligrafía, y los resultados dejaron mucho que desear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preocupados ante todo por restablecer el equilibrio metabólico, y sin detenerse por tanto en meras consideraciones estéticas, los ayudantes hicieron un trabajo efectivo pero poco agradable. Los órganos, dispuestos según un riguroso esquema de correspondencias internas, se mostraban a la vista de un modo más bien repulsivo, dando a este verdadero mártir de la ciencia el aspecto de un informe amasijo de miembros fuera de lugar: una pierna hacía de brazo, una oreja hacía de ombligo; boca y ano trocaron del modo más radical y escandaloso sus respectivas funciones; los dedos de manos y pies cambiaron por completo sus ubicaciones relativas; la cabeza se situó en la espalda; los ojos se desplazaron uno a la zona inferior en la nuca y el otro al centro mismo de la entrepierna, lo que proporcionó al ya confundido sabio una perspectiva algo vacilante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rehabilitación de Freudstein, una vez superado el shock inicial, fue lenta pero constante: seis meses después del accidente retomó sus funciones con el ímpetu de siempre. Cuando, a su turno, la nueva disposición orgánica empezó a desmejorar y se hizo necesario contar con más voluntarios, el doctor no lo pensó dos veces y fagocitó a sus propios ayudantes, no está claro si por una íntima afinidad fruto de la prolongada convivencia o por el más elemental deseo de venganza. De todos modos ya era tarde para intentar una reconstrucción algo más ortodoxa: Freudstein debió resignarse a su nueva figura de por vida. Vida que, hay que apresurarse a decirlo, se prolongó gracias a estas continuas operaciones hasta sobrepasar los límites humanos. Hoy puede afirmarse que es el último jerarca nazi vivo y que seguirá siéndolo durante mucho tiempo, al menos mientras no se interrumpan sus inquietantes prácticas quirúrgicas. Por otro lado, es de suponer que en los últimos sesenta años su apariencia personal ha cambiado mucho, sin duda para peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Actualmente dirige una clínica privada en una isla del Mediterráneo que no figura en los mapas. Allí realiza cirugías estéticas y operaciones de cambio de sexo que, cuando el paciente es hombre, al menos sirven para abastecer su siempre menguante provisión de narices frescas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-680449188685186683?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/680449188685186683/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=680449188685186683&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/680449188685186683'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/680449188685186683'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2007/03/vida-y-milagros-del-doctor-roderick.html' title='Vida y milagros del doctor Roderick Freudstein'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-4433333950042581937</id><published>2007-03-05T22:45:00.000-03:00</published><updated>2007-03-05T22:48:57.934-03:00</updated><title type='text'>Ciencia al día</title><content type='html'>Por las pruebas expuestas en este libro, confirmadas por muchos de los exploradores árticos, podemos llegar a las siguientes conclusiones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1.&lt;/strong&gt; No existen, en realidad, los polos Norte y Sur. En el sitio donde supuestamente se encuentra cada uno de ellos hay una amplia abertura que conduce al interior hueco de la Tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2.&lt;/strong&gt; Los platos voladores proceden del interior de la Tierra, a cuya superficie llegan por las aberturas polares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3.&lt;/strong&gt; El interior hueco de la Tierra, iluminado por su sol central (fuente de la aurora boreal), posee un clima subtropical ideal, ni frío ni cálido, con una temperatura aproximada de 29º.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4.&lt;/strong&gt; Los exploradores árticos han comprobado que la temperatura aumenta en el extremo norte; han descubierto un mar abierto; han encontrado animales que en invierno se dirigían hacia el norte, en busca de sustento, en vez de dirigirse hacia el sur; han observado que la aguja de la brújula, en el extremo norte, se mantenía no horizontal sino vertical, para luego adoptar una posición excéntrica; han visto montones de pájaros y abundante vida animal cuanto más al norte avanzaban; han observado mariposas, mosquitos y otros insectos, pese a que esas especies son propias de zonas muy al sur de Alaska y Canadá; han hallado nieve teñida por polen y nieve teñida por un polvo negro (la única explicación, en este último caso, es que ese polvo proceda de volcanes activos situados en la abertura polar).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;5.&lt;/strong&gt; La superficie cóncava interna de la corteza terrestre está habitada y su población es muy grande. Posee una civilización mucho más adelantada que la nuestra en cuanto a desarrollo científico. No es improbable que los habitantes del interior de la Tierra desciendan de los desaparecidos continentes de Lemuria y Atlántida. Los platos voladores son sólo una de sus múltiples realizaciones. Sería para nosotros sumamente ventajoso establecer contacto con esos "hermanos mayores": podríamos aprender mucho de ellos y recibir ayuda y consejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;6.&lt;/strong&gt; La existencia de una tierra firme más allá de los polos y de las aberturas polares es probablemente conocida por la marina militar de Estados Unidos, al servicio de la cual el almirante Byrd cumplió sus dos históricos vuelos. Pero al respecto existe un &lt;em&gt;top secret&lt;/em&gt; internacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Raymond Bernard&lt;/strong&gt;, &lt;em&gt;The Hollow Earth&lt;/em&gt; (1969)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-4433333950042581937?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/4433333950042581937/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=4433333950042581937&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/4433333950042581937'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/4433333950042581937'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2007/03/ciencia-al-da.html' title='Ciencia al día'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-9076235129794352108</id><published>2007-02-27T10:53:00.000-03:00</published><updated>2007-02-27T11:01:08.481-03:00</updated><title type='text'>Reseña ociosa: A brillar, mi amor, de Jorge Boimvaser</title><content type='html'>No hay mal que por bien no venga. Compré este libro -&lt;em&gt;A brillar, mi amor. Mitología no autorizada de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota&lt;/em&gt;- en busca de información seria y fidedigna sobre una de mis bandas de rock favoritas; no la encontré, pero en cambio tuve el gusto de conocer a uno de los escritores argentinos más hilarantes de los últimos tiempos. Que mucho de su humorismo sea involuntario no tiene mayor importancia o, mejor dicho, es parte fundamental del hallazgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Jorge Daniel Boimvaser -informa el bosquejo biográfico- nació en Buenos Aires el 30 de abril de 1952 y al momento del cierre de esta obra aún no conocía su fecha de vencimiento en este mundo, aunque los cálculos más optimistas estiman que su fallecimiento tendrá lugar durante el presente milenio (...). En noviembre de 1987, Boimvaser navegó en un ascensor de Manhattan junto al cómico inglés (ya fallecido, entonces vivo) Benny Hill, lo cual le despertó una fiebre mística de la que nunca se recuperó. De regreso a Buenos Aires, comenzó su seguimiento neurótico a todas las presentaciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, a tal punto de tener asistencia casi perfecta hasta que la banda inició su año sabático promediando el 2001". Suceden a estas confidencias una fotografía de Groucho Marx -la única del libro- y una de sus frases célebres: "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados". A pie de página, un sencillo pareado declara: "Groucho, querido, / el 'Ruso' está contigo". El "Ruso" en cuestión no es otro que Boimvaser, y a esa altura yo ya maliciaba que aquello era poco serio. De todos modos el daño estaba hecho, así que suspiré y seguí leyendo. No me arrepiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/ReQ4qxkJPBI/AAAAAAAAAAM/zpbn0Gp0o1M/s1600-h/Boimvaser.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/ReQ4qxkJPBI/AAAAAAAAAAM/zpbn0Gp0o1M/s320/Boimvaser.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5036212590817655826" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;A brillar, mi amor&lt;/em&gt; pretende ser una exégesis del fenómeno ricotero, y muy especialmente del fervor casi religioso que la ex banda del Indio Solari despierta -¿despertaba?- en sectores marginales de la sociedad. "Para los neófitos del tema que se preguntan qué extraña onda se curte alrededor del mundo de Los Redondos... vale advertirles [&lt;em&gt;sic&lt;/em&gt;: Boimvaser es el maestro del solecismo y de la puntuación catastrófica] que obtendrán en estas páginas una aproximación al entendimiento de su inquietud, en la medida en que clausuren las puertas de su perspicacia racional utilizadas normalmente para analizar las eclosiones socio-culturales vigentes en la sociedad moderna". Peligrosamente armado con &lt;em&gt;El héroe de las mil caras&lt;/em&gt; de Joseph Campbell y &lt;em&gt;El universo en una cáscara de nuez&lt;/em&gt; de Stephen Hawking -amén de apéndices más discutibles como Deepak Chopra o P.D. Ouspensky-, Boimvaser ensaya a los ponchazos una lectura antropológica según la cual Patricio Rey sería para sus admiradores la encarnación contemporánea del viejo y querido héroe épico, un paradigma mítico de naturaleza ejemplar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El héroe de las leyendas populares -explica, siguiendo a Campbell- inicia su trayecto épico desde el mundo de todos los días, recorre dimensiones sobrenaturales, enfrenta batallas decisivas contra fuerzas que representan la opresión y regresa a la tierra de sus semejantes portando el mensaje de victoria personal que la lleva al plano colectivo. Su mensaje final es el que en otras palabras mencionan Los Redondos en su &lt;em&gt;Juguetes perdidos&lt;/em&gt;: 'Cuando la noche es más oscura / se viene el día en tu corazón'". Este abrupto viraje de conceptos metafísicos a ejemplos concretos referidos a la banda es una constante. En las primeras páginas Boimvaser acude a Stephen Hawking -"existen diez o doce dimensiones alrededor de nuestra existencia, pero sólo vivimos en tres de ellas pues las restantes se hallan tan encimadas una con otra que le es imposible al ser humano, en estado normal, alcanzar esos estados multidimensionales"- y acto seguido nos anonada con esta revelación: "El estado de excitación que experimenta el ricotero cuando hace pogo desenfrenado al oír el emblemático &lt;em&gt;Ji ji ji&lt;/em&gt; (...) crea un extraordinario impacto en el estado psicológico del participante, expandiendo su conciencia hacia nuevas áreas de experiencia".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la fácil excusa de que la mística ricotera no puede transmitirse racionalmente, Boimvaser apela a toda clase de supercherías. Una de sus favoritas es contar pequeños relatos "de la vida real" en los que supuestos fans de la banda demuestran su devoción corriendo aventuras extraordinarias, casi siempre inverosímiles. Sobresale, en este apartado, la historia de los dos lobos marinos de piedra que tras fumar porro cobran vida y van a un recital de los Redondos en Mar del Plata: "Desde entonces, todas las noches invernales un par de voces roncas (estertores de figuras pétreas) sobrevuelan en la rambla marplatense balbuceando una melodía que repite una y otra vez: &lt;em&gt;A brillar, mi amor, vamos a brillar, mi amor&lt;/em&gt;". Un vicio inexplicable del autor es intercalar fragmentos de letras del Indio Solari -que con férrea tozudez se empeña en llamar "prosas"- en pasajes que no tienen relación alguna con la cita elegida. No pocas veces su vocabulario y su ortografía flaquean: en alguna página se refiere a multitudes que portan banderas con "la esfinge [&lt;em&gt;sic&lt;/em&gt;] del Che Guevara"; en otra habla de la "zaga" de Luzbelito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto puede sugerir que &lt;em&gt;A brillar, mi amor&lt;/em&gt; es un fárrago ilegible. Nada más lejos de la realidad: Boimvaser, con su prosa trasnochada, su pasión por la banda y su obvia necesidad de desahogarse ha escrito un libro ágil, entretenido y hasta emocionante a su extraña manera, en el que no hay aspecto ético y estético de los Redonditos de Ricota que no aparezca bajo una luz por lo menos impensada. No faltan anécdotas pintorescas -como aquella en la que un movilero porteño asegura a su audiencia que ha conseguido declaraciones exclusivas del mismísimo Patricio Rey en persona- ni la discusión de cuestiones que sin duda merecen un análisis, como la aparente paradoja de que las herméticas letras del Indio Solari hayan calado tan hondo en sectores sociales poco dados a la mistificación poética. El que mejor aclara esto último es el mismo Solari, citado en el texto: "La poesía de una canción de rock está hecha para que pase a través de uno, y no para que uno se ponga a explicar si quiso decir esto o lo otro".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se podrá acusar al autor de muchas cosas, pero no de fingir una objetividad que evidentemente no profesa. Boimvaser es el primer converso y el mayor entusiasta de su nueva religión ricotera. "El culto y la fascinación que generaron Los Redondos entre sus fieles, hace concebible la elaboración de sueños y fantasías que se manifiestan en la sensibilidad de los territorios de la magia. Ahí reside la elocuencia de un fenómeno imposible de explicar en el lenguaje vulgar del raciocinio. (...) Sólo basta con tener ojos y corazón de ricota para percibir las obras maravillosas erigidas por la mitología viviente encarnada por Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota". Ya en pleno delirio místico, Boimvaser cuestiona el concepto mismo de realidad y nos ofrece una cosmovisión perturbadora: "Los Redondos no existen ni jamás existieron. Una ficción de naturaleza perfecta creó el espejismo, quizá a partir de un holograma proyectado desde universos irreales a fin de promover una visualización de fantasía. Todos cuantos caímos en semejante trampa holográfica vivimos años enteros engañados por un láser de sugestión hipnótica (...) ¡Por Dios, que nadie interrumpa esta narcotización mitológica...!".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este libro es reedición de otro que se publicó en el 2000 y que incluía un reportaje en CD al Indio Solari. La nueva edición escamotea el CD, pero agrega un prólogo actualizado en el que Boimvaser -para felicidad de quienes ya lo admiramos- demuestra ser incorregible. Lo recomiendo sin reservas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-9076235129794352108?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/9076235129794352108/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=9076235129794352108&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/9076235129794352108'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/9076235129794352108'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2007/02/resea-ociosa-brillar-mi-amor-de-jorge.html' title='Reseña ociosa: &lt;em&gt;A brillar, mi amor&lt;/em&gt;, de Jorge Boimvaser'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_N1wIoB6ARgw/ReQ4qxkJPBI/AAAAAAAAAAM/zpbn0Gp0o1M/s72-c/Boimvaser.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-3330275577828023075</id><published>2007-02-20T01:58:00.000-03:00</published><updated>2007-02-20T02:02:59.518-03:00</updated><title type='text'>Del maravilloso reino animal</title><content type='html'>Mi puesto de trabajo ha sido invadido por las hormigas. Esto no es necesariamente una mala noticia. Las hormigas -una verdadera legión en miniatura cuya disciplina y espíritu comunitario no dejan de admirarme- surgen de una pequeña grieta en el entrepiso, bajan por la pared de la oficina siguiendo un camino sinuoso pero inflexible, pasan cultamente detrás del &lt;em&gt;Diccionario de mitología griega y romana&lt;/em&gt; de Pierre Grimal -quizá atraídas por la hermosa historia de Eaco y los mirmidones que allí se refiere-, avanzan a paso firme por el estante inferior de la biblioteca y entonces sí -¡ah, dicha inefable de alcanzar la meta!- penetran con evidente júbilo en mi taza de café, que por otro lado está casi vacía. Luego vuelven sobre sus pasos y se pierden en las sombras del piso superior con su mínimo, precioso, conmovedor botín de azúcar fresca. El espectáculo me repugna y me fascina al mismo tiempo. A veces lavo la taza para no tener que verlo; a veces, de puro aburrido, dejo a propósito un suculento resto de café y me quedo esperando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-3330275577828023075?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/3330275577828023075/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=3330275577828023075&amp;isPopup=true' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/3330275577828023075'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/3330275577828023075'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2007/02/del-maravilloso-reino-animal.html' title='Del maravilloso reino animal'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-117134070903528433</id><published>2007-02-13T01:22:00.001-03:00</published><updated>2008-03-26T01:41:45.361-03:00</updated><title type='text'>Catapolski o la imaginación al poder</title><content type='html'>"Cervantes debe parte de su fama a haber sido manco -bromeó alguna vez el escritor polaco Roman Catapolski (1925-1977)-; yo, para mi oprobio, a no haberlo sido".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy el nombre de Catapolski no significa nada, pero en la década de 1960 sus vastas novelas pornográficas -escritas en total reclusión desde algún lugar de los Cárpatos occidentales- fueron objeto de culto y lo convirtieron en una celebridad acosada por admiradores, críticos, psicólogos y &lt;em&gt;paparazzi&lt;/em&gt; de la literatura. Recordemos, siquiera por un rato, su extraña vida, su no menos extraña obra y su inaudito método de trabajo: si no por otra razón, porque hoy se cumplen treinta años de su muerte y porque el tema, aunque escabroso, no carece de cierta dignidad trágica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Mi iniciación literaria fue precoz -cuenta en alguna entrevista- y corresponde a los años de la preadolescencia. Por entonces, como casi todo el mundo a esa edad, yo había contraído el sano hábito de la masturbación. A decir verdad me masturbaba a toda hora, en todo lugar y (para embarazo de mis padres, maestros y condiscípulos) en toda circunstancia. Pero atención -se ataja-, que en mi caso esta práctica era mucho más que el alivio transitorio de una carnalidad exacerbada. Lo que a mí me gustaba sobre todo era imaginar historias: historias subidas de tono, naturalmente, que con el tiempo fueron ganando en interés humano y complejidad argumental".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resumiendo -porque Catapolski se extiende sobre su aprendizaje literario con un gusto por el detalle que a veces nos choca incluso a nosotros-: el joven artista pronto descubrió que sus febriles imaginaciones, lejos de ser un mero pretexto para el goce solitario, se conectaban entre sí y formaban entre todas una especie de gran relato, de extensa novela por entregas. Los delirios eróticos de Catapolski no descansaban, y su manera de concebirlos tampoco: a veces su papel era el de un simple espectador de fornicaciones ajenas; a veces fingía ser alguno de sus personajes; a veces encarnaba a todos al mismo tiempo en sesiones maratónicas que lo dejaban exhausto, dolorido y feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esto era apenas el primer paso. Luego de inspirarse -habitualmente en el baño, aunque ya dijimos que el lugar nunca le importó mucho- registraba lo imaginado en un cuaderno escolar de tapas verdes; por último, cuando sus notas habían alcanzado una extensión razonable, ajustaba y reescribía hasta lograr un manuscrito más o menos orgánico. Repitió este procedimiento durante más de dos décadas hasta que un buen día, a los treinta y cinco años de edad -para entonces hacía mucho que su vida social era cosa del pasado-, envió su novela &lt;em&gt;El ropero de la abuela&lt;/em&gt; a un concurso literario organizado por la Sociedad de Burdeles de Varsovia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El éxito no se hizo esperar. Catapolski ganó el concurso, publicó la novela y fue nombrado miembro vitalicio de la Sociedad. El libro, una compleja relación de disputas familiares que se resuelven de la peor manera, resultó ser el best seller del verano polaco y dos años después -corría 1962- apareció en Nueva York con prólogo de Vladimir Nabokov. "Este Roman sabe lo que hace -dictaminó el autor de &lt;em&gt;Lolita&lt;/em&gt; con su habitual propensión al epigrama-: con una mano imagina y con la otra escribe". Lo que resulta falso si tenemos en cuenta que Catapolski, según propia confesión, era diestro para ambos menesteres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fama no incidió en el estilo del autor -estilo que, por otro lado, siempre fue más bien llano y sin adornos-, pero sí en sus argumentos. La segunda novela de Catapolski, &lt;em&gt;Queridas hermanas&lt;/em&gt;, se publicó en 1963 para estupor de un público decepcionado. ¿Qué había sucedido? Lo cierto es que la exuberancia imaginativa del libro anterior había dado paso a una narración desganada y algo mecánica, producto sin duda de haber sido inspirada menos en delicados fantaseos unipersonales que en vivencias burdamente compartidas. Recordemos que por entonces Catapolski, amén de no carecer de admiradoras deseosas de conocerlo, visitaba con frecuencia las más reputadas casas de masajes de toda Polonia. En una palabra: ya no era un solitario, y esto no pudo menos que atentar contra esa escritura heroica, que había hecho de la soledad el requisito básico e indispensable para ponerse en marcha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primero en advertirlo fue el propio Catapolski. "Comprendí que se imponía un cambio de hábitos -revela en &lt;em&gt;Mano a mano&lt;/em&gt;, su autobiografía póstuma-; que si no actuaba de inmediato mi carrera literaria se iría, como quien dice, al garete". Así pues, tomó la grave determinación que lo convirtió en leyenda: sin avisar a nadie -ni siquiera a sus editores, que por un tiempo creyeron librarse de él- compró un castillo perdido en los Cárpatos occidentales y se mudó allí sin más compañía que sus libros, un gato capón y un discreto mayordomo húngaro. Instalado en aquella fortaleza, Catapolski renunció a todo comercio con el género humano y adoptó con entusiasmo una disciplina casi monástica: dedicaba las mañanas a masturbarse, las tardes a la escritura y las noches al sueño reparador. El mayordomo -que más de una vez, sobre todo en las mañanas, llegó a temer por su propia integridad moral e incluso física- preparaba la comida, limpiaba un poco y los fines de semana se escapaba hasta Wroclaw para cambiar de aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afirma Catapolski que el regreso a la excelencia no fue fácil y que más de un domingo a la tarde, recluido con su gato tras los antiguos muros del castillo, estuvo a punto de renunciar al proyecto y volver para siempre a la vida mundana. Pero la literatura pudo más: al cabo de dos años de intenso desgaste su nueva novela, &lt;em&gt;El burro y la gallina&lt;/em&gt;, estuvo concluida y lista para la imprenta. El libro, una osada incursión en el siempre polémico mundo de la zoofilia, devolvió al autor a los ránkings de ventas y estableció definitivamente su status de artista de culto. Las reediciones, las traducciones y las adaptaciones cinematográficas no se hicieron esperar. Poco después la prensa especializada buscaba en vano al novelista de la década: nadie sabía dónde estaba, en qué trabajaba, si aún vivía. Un intrépido reportero del Financial Times -diario cuyo interés por Catapolski no se explica- creyó haber dado con una pista fidedigna y se internó en la selva amazónica tras el reportaje de su vida, sólo para morir devorado por un cocodrilo a pocos kilómetros de Manaos. Catapolski envió sus condolencias a la viuda, pero se abstuvo de revelar su paradero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí en más -y pese al escándalo del cocodrilo, o quizá a causa de él- todo fue sobre rieles: en cinco años Catapolski publicó tres novelas exitosas -&lt;em&gt;El sátiro de la laguna&lt;/em&gt; (1966), &lt;em&gt;Confesiones de un médico de señoras&lt;/em&gt; (1968), &lt;em&gt;Todavía me duele&lt;/em&gt; (1970)- y conservó sin problemas su envidiable, ya que no envidiada, reputación literaria. "Catapolski -celebró Octavio Paz en un artículo famoso- ha elevado el onanismo a la categoría de arte. Su hallazgo abre nuevos caminos a la narrativa contemporánea: caminos que sólo hombres como él, sombríos y desesperados, sabrán recorrer dignamente". Charles Bukowski fue aún más entusiasta, y por cierto menos ceremonioso: "El puñetero más encantador que yo haya leído, y he leído a varios".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces, en plena apoteosis, cuando su nombre era sinónimo de buena literatura, cuando ya la sombra del premio Nobel se erguía ominosa y quizá ilusoria en el horizonte, ocurrió la tragedia: Catapolski, quien desde hacía mucho notaba que su pulso perdía firmeza, contrajo una variante desconocida del mal de Parkinson. "Fue un golpe durísimo -confiesa en su autobiografía, dictada poco antes del final-, pero me sobrepuse. De hecho trabajé con más ahínco que antes, lo que posiblemente agravó mi mal". Lo cierto es que pese a su empeño, y a la admirable fuerza de voluntad que demostró en sus últimos años, la novela postrera de Catapolski -&lt;em&gt;Las mujeres de mis amigos son mis mujeres&lt;/em&gt; (1974)- es un libro fallido. Basta leer una página para advertir con pesar la imaginación vacilante, el pulso incierto, la mano trémula de un escritor acabado. La muerte lo sorprendió el 13 de febrero de 1977: el mayordomo lo encontró en el suelo del estudio, "con su herramienta (&lt;em&gt;saperka&lt;/em&gt;) en la mano". No está claro si el colapso sobrevino de mañana o de tarde, por lo que la expresión -quizá involuntariamente- resulta ambigua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Mi destino podrá parecer grotesco -dice Catapolski en las últimas líneas de &lt;em&gt;Mano a mano&lt;/em&gt;-, pero no difiere muchísimo del de mis colegas más convencionales. ¿O acaso no sucede lo mismo con todo creador en serio? ¿Qué es el arte sino buscar, en nuestra propia y desgarrada interioridad (y por los medios que juzguemos necesarios), el vínculo secreto que nos une al prójimo? Mi extraña vida, por azar o por designio, fue la de un solitario incorregible; pero esta soledad no tuvo otro fin que acercarme a mis semejantes, que justificarme ante ellos por obra y gracia de la palabra". Yo no sé qué pensará el lector de estas vagas justificaciones. A mí me convencen. A mí me habría gustado conocer a Catapolski, decirle que su obra no fue en vano y darle, con la sincera gratitud que nos inspira el arte, un fortísimo apretón de manos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-117134070903528433?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/117134070903528433/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=117134070903528433&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/117134070903528433'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/117134070903528433'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2007/02/catapolski-o-la-imaginacin-al-poder.html' title='Catapolski o la imaginación al poder'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-117077921402092930</id><published>2007-02-06T13:23:00.000-03:00</published><updated>2007-02-06T13:26:54.060-03:00</updated><title type='text'>Para caminantes solitarios</title><content type='html'>A veces parece que vagamos por una ciudad sin rumbo. Vamos por una calle, giramos caprichosamente por otra, nos detenemos a admirar la cornisa de un edificio o nos agachamos a examinar una mancha de alquitrán en la acera que nos recuerda a cierto cuadro que admiramos. Observamos las caras de la gente que pasa junto a nosotros intentando imaginar su vida interior, entramos en un restaurante barato para comer, salimos otra vez y continuamos nuestro camino en dirección al río (si la ciudad tiene un río) para mirar cómo navegan los veleros o contemplar los grandes barcos anclados en el puerto; tal vez cantando para nosotros mismos mientras andamos, tal vez silbando, o tal vez intentando recordar algo que hemos olvidado. A veces caminamos por la ciudad y nos parece que no vamos a ninguna parte, que buscamos una forma de matar el tiempo y que sólo nuestra fatiga nos dirá dónde y cuándo detenernos. Pero así como un paso lleva inevitablemente a otro, un pensamiento sigue al anterior, y en el caso de que engendre más de uno (digamos dos o tres, equivalentes en todas sus consecuencias), será necesario no sólo seguir al primero hasta su conclusión, sino volver atrás, a la posición inicial, para seguir el hilo del segundo hasta su conclusión, y así sucesivamente. De este modo, si intentamos formar una imagen de este proceso en nuestras mentes, comienza a dibujarse una red de caminos, como en la representación del aparato circulatorio del hombre (corazón, arterias, venas, capilares) o como en un mapa (por ejemplo, una guía de calles, preferentemente de una ciudad grande o incluso de carreteras, como los mapas de las gasolineras con rutas que se extienden, se bifurcan y serpentean a lo largo del territorio). Lo que en realidad hacemos cuando caminamos por la ciudad es pensar de tal modo que nuestros pensamientos dibujan un trayecto, compuesto ni más ni menos que por los pasos que hemos seguido. En conclusión, podemos decir sin temor a equivocarnos que hemos hecho un viaje, aunque no hayamos salido de la habitación; podemos afirmar con seguridad que hemos estado en algún sitio, incluso si no sabemos dónde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Paul Auster&lt;/strong&gt;, &lt;em&gt;The Invention of Solitude&lt;/em&gt; (1982)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-117077921402092930?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/117077921402092930/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=117077921402092930&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/117077921402092930'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/117077921402092930'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2007/02/para-caminantes-solitarios.html' title='Para caminantes solitarios'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-117030102319466952</id><published>2007-02-01T00:36:00.000-03:00</published><updated>2007-02-01T00:45:43.500-03:00</updated><title type='text'>Próximamente</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5447/3718/1600/164085/Wild_Mood_Swings.gif"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5447/3718/400/951402/Wild_Mood_Swings.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sí, señoras y señores. Prosiguiendo con su noble tarea de llevar al papel los blogs más instructivos de la Internet vernácula, Sudamericana editará en breve &lt;strong&gt;WILD MOOD SWINGS&lt;/strong&gt;, de un servidor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El volumen -174 páginas en riguroso blanco y negro- incluye una cuidada selección de los mejores textos publicados en este medio -por ejemplo: quedó afuera &lt;a href="http://wildmood.blogspot.com/2006/09/todo-puede-empeorar.html"&gt;Todo puede empeorar&lt;/a&gt;- así como rarezas, borradores y escritos inéditos entre los que sobresalen: &lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;La segunda temporada de &lt;a href="http://wildmood.blogspot.com/2006/11/los-samsa.html"&gt;Los Samsa&lt;/a&gt;.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Una crítica valerosa, nada complaciente del último libro de Paulo Coelho.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;La transcripción completa de mi debate con Cielo Latini en el programa de Osvaldo Quiroga. &lt;/li&gt;&lt;li&gt;Un relato pormenorizado y sin tapujos del romance que mantuve hace tiempo con una de mis lectoras, menor de edad para más señas. &lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p&gt;Todo esto y mucho más por la módica suma de 29 pesos con 90 centavos. Impreso del lado de canto y con papel ilustración de primera calidad. Sólo en librerías serias.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-117030102319466952?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/117030102319466952/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=117030102319466952&amp;isPopup=true' title='26 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/117030102319466952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/117030102319466952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2007/02/prximamente_01.html' title='Próximamente'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-116999517093039567</id><published>2007-01-28T11:37:00.000-03:00</published><updated>2007-01-28T11:39:30.963-03:00</updated><title type='text'>Mixed feelings</title><content type='html'>Julia mató cinco lauchas en menos de una semana, y ahora no sé si festejar las aptitudes de mi perra para la caza menor o deplorar la pocilga donde vivo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-116999517093039567?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/116999517093039567/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=116999517093039567&amp;isPopup=true' title='17 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116999517093039567'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116999517093039567'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2007/01/mixed-feelings.html' title='Mixed feelings'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-116974043893754445</id><published>2007-01-25T12:45:00.000-03:00</published><updated>2007-02-04T20:57:14.283-03:00</updated><title type='text'>Espejismos</title><content type='html'>Nunca fui muy simpático, pero últimamente ni yo mismo me aguanto. Ayer, sin ir más lejos, vi cómo a un tipo se le volaba la gorra delante de mí y no hice nada para ayudarlo. La gorra -una de ésas con visera, creo que de básquet, bastante fea por cierto- aterrizó a pocos centímetros de mis pies mientras ambos cruzábamos una calle del centro. El semáforo estaba en rojo; sólo era cuestión de agacharse, levantar la gorra y devolvérsela al tipo, que ya volvía corriendo a buscarla. Pero eso habría sido demasiado fácil: lo que yo hice fue mirar para otro lado, apretar el paso y seguir de largo como quien no admite distracciones. Increíblemente el tipo -apenas un muchacho, en realidad- pasó a mi lado sin insultarme, pero hay que decir que tampoco hizo falta. Bastó con mi propia y desde luego airada conciencia, que no me dio respiro durante el resto del día. ¿A qué se debía esa actitud tan poco solidaria? ¿Desde cuándo me importaba tan poco el género humano? ¿Por qué, o sea, no había levantado la maldita gorra como Dios o al menos la más elemental cortesía ordenan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras volvía al barrio traté de enfocar el problema con objetividad. La excusa de la timidez era tentadora, pero no me engañaba. Admito, por ejemplo, que soy perfectamente incapaz de ayudar a un ciego a cruzar la calle; y no porque -como el villano de cierta novela de Ernesto Sabato- tenga algo contra los ciegos, sino porque soy torpe y distraído y temo tanto lastimar a alguien que prefiero dejar el asunto en manos de otros, que por suerte nunca faltan. Ahora bien, esto de la gorra exigía menos cuidado, menos compromiso y sin duda menos esfuerzo que oficiar de lazarillo. ¿Por qué, entonces, no la había levantado? ¿Acaso me estaba convirtiendo en un monstruo, en un inadaptado social? ¿O quizá ya lo era?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por suerte la literatura vino en mi auxilio. Lo primero que hice cuando llegué a casa fue buscar &lt;em&gt;The Pickwick Papers&lt;/em&gt;. Aunque leí ese libro hace años, y ni siquiera estoy seguro de haberlo terminado, recordaba muy bien que en las primeras páginas había una exquisita digresión sobre gente a la que se le vuela el sombrero: a lo mejor allí habría algo que pudiera servirme. Tras unos minutos de búsqueda más bien frenética di con el pasaje, que reproduzco a continuación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;"Hay muy pocos momentos de la vida de un hombre en que éste experimenta una angustia tan espantosa, o encuentra tan poca conmiseración de sus iguales, como cuando va corriendo en pos de su sombrero. Se requiere extrema frialdad y una especialísima capacidad de juicio para atrapar un sombrero en fuga. Quien lo persigue no debe precipitarse, o lo pasará por encima; tampoco debe retrasarse, o lo perderá para siempre. El mejor método es efectuar la persecución con calma, ser cauto y preciso, esperar la mejor oportunidad, acercarse de a poco y, entonces sí, tomarlo del ala y encajárselo firmemente en la cabeza sin perder la sonrisa, como si el asunto fuera tan gracioso para uno como para los demás".&lt;/blockquote&gt;Leerlo fue un alivio considerable, porque en aquello de la poca conmiseración de los iguales me vi gratamente reflejado. Por lo visto mi indiferencia ante esta clase de accidentes era menos rara de lo que temía: señores a los que se les volaba el sombrero debió de haber muchísimos en la Inglaterra del siglo XIX; y si todos o casi todos eran mirados por el prójimo sin el menor asomo de solidaridad yo no había hecho más que homenajear una sobria y civilizada tradición victoriana, atestiguada nada menos que por Charles Dickens. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, el gran novelista erraba de plano cuando decía que el asunto era "gracioso". Lo cierto es que el incidente de la gorra me había parecido cualquier cosa menos gracioso. De hecho seguía angustiándome, así que tras pensarlo un poco acudí a otro autor que alguna vez se detuvo en sombreros voladores, y especialmente en sus tortuosas implicaciones éticas. El autor es Jerome David Salinger y su opinión al respecto está nada menos que en &lt;em&gt;Hapworth 16, 1924&lt;/em&gt;, lo último que publicó antes de recluirse en su casa del bosque y suspender por tiempo indefinido toda relación con el resto del universo. He aquí su punto de vista, puesto en boca del mismísimo Seymour Glass:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;"Es muy desagradable estar siempre realizando pequeñas acciones del cuerpo o del alma con la esperanza de obtener a cambio alguna clase de retribución. Tengo la absoluta certeza de que si a A se le vuela el sombrero en la calle, es el sagrado deber de B levantarlo del suelo y devolverlo sin mirar la cara de A en busca de una señal de gratitud".&lt;/blockquote&gt;Personalmente considero que todo lo que dice Seymour es palabra santa y sería el último en contradecir este dictamen, que me parece justísimo. Eso sí: no me servía como diagnóstico de lo ocurrido aquella tarde. Desde luego que la generosidad puede ser una forma del egoísmo, y que al no ayudar al tipo yo había sorteado hábilmente la trampa de ser "bueno" para acallar mi mala conciencia; pero también es verdad que en ningún momento me hice un planteo de esa naturaleza. Lo que yo sentí entonces, querido lector, lo que yo experimenté cuando mis negras cavilaciones de las siete de la tarde se vieron bruscamente interrumpidas por el episodio de la gorra fue esto: un profundo cansancio, un hastío sin límites y un deseo febril de estar lejos, muy lejos, astronómicamente lejos de cualquier tipo al que se le pudiera volar la gorra mientras cruzaba la calle. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Admitirlo me condujo por fin al libro que había buscado desde el principio. Declaro que mis manos temblaban cuando volví a la biblioteca y abrí &lt;em&gt;Moby Dick&lt;/em&gt; para leer por enésima vez el primer, maravilloso párrafo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;"Pueden ustedes llamarme Ismael. Hace algunos años -no importa cuántos, exactamente- con poco o ningún dinero en mi billetera y nada de particular que me interesara en tierra, pensé darme al mar y ver la parte líquida del mundo. Es mi manera de disipar la melancolía y regular la circulación. Cada vez que la boca se me tuerce en una mueca amarga; cada vez que en mi alma se posa un noviembre húmedo y lluvioso; cada vez que me sorprendo deteniéndome, a pesar de mí mismo. frente a las empresas de pompas fúnebres o sumándome al cortejo de un entierro cualquiera &lt;em&gt;y, sobre todo, cada vez que me siento a tal punto dominado por la hipocondría que debo acudir a un robusto principio moral para no salir deliberadamente a la calle y derribar metódicamente los sombreros de la gente&lt;/em&gt;, entonces comprendo que ha llegado la hora de darme al mar lo antes posible. Esos viajes son, para mí, el sucedáneo de la pistola y la bala. En un arrogante gesto filosófico, Catón se arroja sobre su espada; yo, tranquilamente, tomo un barco. No hay nada de asombroso en esto. Pocos lo saben, pero casi todos los hombres, sea cual fuere su condición, alimentan en un momento dado esos sentimientos que me inspira el océano" (1).&lt;/blockquote&gt;Nunca leemos dos veces el mismo libro. Siempre dije que aquella manía de Ismael de voltear sombreros era un capricho inexplicable: todos los síntomas de su angustia antes de hacerse a la mar me parecían verosímiles, excepto ése. Ahora, en cambio, el comienzo de &lt;em&gt;Moby Dick&lt;/em&gt; me produce el temor reverencial de la profecías que se cumplen. Yo veo en esas pocas líneas un relato posible de mi propio futuro. Entiendo con alarma que, si bien aún no me dedico al derribo sistemático de sombreros ajenos, sí llegué al punto en que, por decirlo de un modo suave, no me importa verlos en el suelo. Pasar al estadio siguiente es sólo cuestión de tiempo. Día llegará en que habré de acudir a un robusto principio moral para no derribar metódicamente los sombreros de la gente, y entonces -aunque odie ponerme dramático- será momento de tomar la gran determinación. De encontrar mi propio sucedáneo a la pistola y la bala, sea cual fuere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;NOTAS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) Melville, Herman, &lt;em&gt;Moby Dick o La Ballena Blanca&lt;/em&gt;, Buenos Aires, Sudamericana, 1999, p. 29. Traducción de Enrique Pezzoni. El subrayado es mío; las traducciones de Dickens y Salinger, por desgracia, también.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-116974043893754445?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/116974043893754445/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=116974043893754445&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116974043893754445'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116974043893754445'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2007/01/espejismos.html' title='Espejismos'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-116904432761866962</id><published>2007-01-17T11:27:00.000-03:00</published><updated>2007-01-24T19:55:18.890-03:00</updated><title type='text'>Reseña ociosa: Karcino, de Juan Filloy</title><content type='html'>Una leyenda de origen cordobés asegura que Juan Filloy (1894-2000) es el gran olvidado de la literatura argentina y que sus libros, Dios nos perdone, son "mejores que los de Borges". Más allá de la impertinencia de ese dictamen, está claro que Filloy es uno de nuestros escritores más singulares. Su obra se caracteriza por rarezas que son de conocimiento público: los extravagantes títulos de siete letras -una de sus novelas más famosas se llama &lt;em&gt;Op Oloop&lt;/em&gt;; otra, &lt;em&gt;Ñampilm&lt;/em&gt;; otra, &lt;em&gt;Jjasond&lt;/em&gt;-, una prosa extremadamente barroca, un casi hermético sentido del humor y, sobre todo, la obsesión por los palíndromos o frases capicúa. &lt;em&gt;Karcino&lt;/em&gt;, publicado en 2005 por El Cuenco de Plata, recopila metódicamente los palíndromos compuestos por Filloy durante casi un siglo de trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5447/3718/1600/172406/Karcino.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5447/3718/320/776266/Karcino.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;Preside el libro un breve tratado de palindromía, redactado en el estilo verboso y algo oscuro que es típico del autor. "Divertimento grato entre todos -afirma en las primeras páginas- es el de la palindromía. Las palabras pareciera que esperasen a quienes, en una mayéutica formal, las alumbraran, para conducirlas por sendas metodológicas hacia revelaciones inéditas". La composición de palíndromos es para Filloy un juego intelectual no menos valioso por su extrañeza que por su absoluta inutilidad. "En un mundo cada vez más venal, donde todo se cotiza, donde no se concibe ningún ahínco desinteresado, el culto de la palindromía constituye una flagrante aberración. Mas, ¿qué ganan también los que se dedican a desentrañar hieroglifos, charadas, metátesis, crucigramas, logogrifos, metaplasmas, anagramas, etc.? Nada, por cierto. A no ser el halago de superar el enigma esclareciéndolo y la complacencia de saber que la agudeza y la constancia propia son atributos que categorizan la costumbre de vivir".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, los palíndromos o karcinogramas de Filloy son, ante todo, muchísimos. Algunos -los más- presentan dificultades. Nadie duda que el sintagma &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;NO: TOCOLE MADU TE, JACOBO -BOCA JETUDA- MELOCOTON&lt;/strong&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;es más o menos simétrico y puede leerse tanto de izquierda a derecha como de derecha a izquierda, pero su encanto intrínseco es escaso o nulo. Por otro lado, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A RUDA METRALLA HE DE HALLARTE MADURA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;es maravilloso y tiene un sesgo poético -y hasta político, diríamos- que lo hace inolvidable. Los mejores son los que, amén de cumplir con la obligatoria simetría, poseen el atractivo del absurdo. He aquí algunos hallazgos de Filloy -él los llama "fillogramas"-, debidamente transcriptos en mayúsculas y sin acentos como exige el género:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ATEO POR ARABIA IBA RARO POETA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SOLO DISECA LA FE DE FALACES IDOLOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A SOR EMETERIA NO DI MI DONAIRE, TEMEROSA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OLAF USA SU FALO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡SOSA YA PAGO SU SOGA, PAYASOS!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LE VINO DOTE DE TODO NIVEL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SI TRAGAR ERA GRATIS...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A LA RENEGADA MAS ARIDA, ¿DIRAS AMADA GENERALA?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NOTE COMO TU AL PEDO DE PLAUTO, MOCETON&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A SOR PALOMA FIDEL LE DIFAMO LA PROSA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DE CREMA LE DOY ACA, LACAYO DE LA MERCED&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SI PECA HEBE DONDE SU SED NO DEBE, HACE PIS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SARITA SOSA ES IDONEA EN ODISEAS O SATIRAS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decía Thomas Carlyle -citado, cuándo no, por Borges- que toda obra humana es deleznable, pero que su ejecución no lo es. &lt;em&gt;Karcino&lt;/em&gt; consta de unos dos mil palíndromos cuya composición debió demandarle a Filloy buena parte de su días y sus noches. ¿Fue esta empresa colosal una laboriosa pérdida de tiempo? El mismo Filloy nos da la respuesta en las últimas líneas del tratado: "Con ello dejo también un &lt;em&gt;attestatum&lt;/em&gt; de mi paciencia. Y como toda paciencia no es más que resignación, el testimonio de esta lista será igual que un extenso rosario de concentración al margen de la vida. Y la cicatriz pertinaz de un espíritu decepcionado, que halló en dicha faena el consuelo de olvidarse".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Posdata a regañadientes.&lt;/strong&gt; Era inevitable: después de leer &lt;em&gt;Karcino&lt;/em&gt; decidí probar suerte con los palíndromos. Esto es lo que obtuve al cabo de no pocas dudas, pasos en falso y callejones sin salida:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ASI LE DORA LAO-TSE ESTO AL ARO DE LISA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tosca sintaxis y cierta falta de gracia de mi primer karcinograma no me enorgullecen, pero he leído algunos incluso peores.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-116904432761866962?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/116904432761866962/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=116904432761866962&amp;isPopup=true' title='24 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116904432761866962'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116904432761866962'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2007/01/resea-ociosa-karcino-de-juan-filloy.html' title='Reseña ociosa: &lt;em&gt;Karcino&lt;/em&gt;, de Juan Filloy'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-116854255696289195</id><published>2007-01-11T16:07:00.000-03:00</published><updated>2007-01-11T16:09:16.986-03:00</updated><title type='text'>Vida retirada</title><content type='html'>Decidí que no iba a volver nunca más a mi casa y que tampoco iba a volver a pisar un colegio. Decidí que sólo la iba a ver a Phoebe para despedirme y devolverle la plata de Navidad, y que después me pondría a hacer dedo para viajar hacia el oeste. Pensé en pararme en el túnel Holland y conseguir que alguien me llevara un trecho, y después otro, y otro, y otro, y en pocos días llegaría a un lugar hermoso y lleno de sol, donde nadie me conocería y me darían un trabajo. Me imaginé que podía conseguir uno en alguna estación de servicio donde tendría que llenar tanques de nafta y aceitar autos. Aunque no me preocupaba qué clase de trabajo fuera con tal de que nadie me conociera y no conocer a nadie. Pensé que lo mejor iba a ser hacerme el sordomudo para no tener que meterme en conversaciones inútiles y estúpidas. Si alguien me quería decir algo, iba a tener que escribirlo en un pedazo de papel y mostrármelo. Después de un rato se iba a hartar de tener que hacer siempre lo mismo y de esa manera no iba a tener que hablar con nadie nunca más. Todos pensarían que no era más que un pobre sordomudo y me dejarían tranquilo. Les metería nafta y aceite en sus autos de porquería, me pagarían y con la plata que ahorrara me iba a construir una cabaña en algún lugar para pasar ahí el resto de mi vida. La iba a construir cerca de un bosque, pero no en el medio de los árboles, porque quería que todo el tiempo estuviera soleado. Me haría mi propia comida y más adelante, si me daban ganas de casarme o algo por el estilo, iba a conocer a una chica lindísima, sordomuda también, y nos casaríamos. Vendría a vivir a la cabaña conmigo, y si tenía ganas de decirme algo iba a tener que escribirlo en una podrida hoja, como todos los demás. Si teníamos hijos, los esconderíamos en alguna parte. Les íbamos a comprar un montón de libros y nosotros mismos les íbamos a enseñar a leer y escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jerome David Salinger&lt;/strong&gt;, &lt;em&gt;The Catcher in the Rye&lt;/em&gt; (1951)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-116854255696289195?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/116854255696289195/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=116854255696289195&amp;isPopup=true' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116854255696289195'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116854255696289195'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2007/01/vida-retirada.html' title='Vida retirada'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-116800879894056564</id><published>2007-01-05T11:51:00.000-03:00</published><updated>2007-01-05T11:53:18.960-03:00</updated><title type='text'>513</title><content type='html'>Ocurre a veces que sube al colectivo un amigo o conocido del chofer, y entonces los pasajeros -que venían como ausentes, en ese limbo apático al que suele llevarnos esta clase de traslaciones- asisten a un espectáculo digno de verse. El recién llegado, que en virtud de su relación más o menos amistosa con el que maneja viaja gratis, se instala con suficiencia en un asiento de la primera fila o, si no hay ninguno libre, permanece de pie junto a su benefactor. Acto seguido se entabla entre ambos un diálogo vulgar, intrascendente, errático, que sin embargo -y esto es lo extraordinario- cada uno de los pasajeros sigue con inexplicable y mal disimulado interés. No importa que el tema sea el obvio estado del tiempo, el próximo casamiento de alguien que sólo ellos conocen o los problemas escolares del hijo del chofer: todos valen la pena y todos concitan por parte del auditorio la misma respetuosa atención. Los interlocutores, conscientes de esta expectativa, adoptan con tácita generosidad un tono alto y claro que permite oírlos sin esfuerzo desde la última fila. Y es que de eso se trata, en efecto. Que nadie se engañe: la mujer con un bebé en brazos que mira distraídamente por la ventanilla, el oficinista aburrido que juega con su teléfono celular, la estudiante de anteojos con la vista clavada en su libro de Platón no hacen más que escuchar, como si la vida les fuera en ello, ese alegre diálogo de sordos. Yo mismo, que ahora la voy de espectador irónico, suelo viajar alguna cuadra de más sólo para oír la opinión autorizada del chofer sobre los días de lluvia o para saber, de una buena vez por todas, por qué estamos como estamos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-116800879894056564?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/116800879894056564/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=116800879894056564&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116800879894056564'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116800879894056564'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2007/01/513.html' title='513'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-116719399939270791</id><published>2006-12-27T01:32:00.000-03:00</published><updated>2006-12-27T01:37:39.183-03:00</updated><title type='text'>Felicidades</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5447/3718/1600/576630/Felicidades.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5447/3718/400/948868/Felicidades.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Así festejó Cicuta, el memorable y no por eso menos olvidado personaje de Lino Palacio, la llegada de 1945.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a mí, admito que estas fechas me afectan más de la cuenta: mi costado escéptico -el Cicuta que todos llevamos dentro, por así decirlo- sabe que un simple cambio en el almanaque no opera milagros y que esperar algo especialmente bueno del 2007 es un despropósito considerable; mi lado crédulo, empero, no puede evitar cierto entusiasmo pueril ni la absurda esperanza de que las cosas mejoren. "Quizá ahora sí saldremos adelante -dice este pequeño pero indestructible renacuajo, al que casi tres décadas de constantes decepciones no han logrado apaciguar-. Quizá el año que viene sepamos, por fin, en qué consiste la tan mentada felicidad".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como sea, ya lo tenemos encima. Buen año para ti, oh anónimo lector, y también para tus seres queridos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-116719399939270791?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/116719399939270791/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=116719399939270791&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116719399939270791'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116719399939270791'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/12/felicidades_27.html' title='Felicidades'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-116667922288187520</id><published>2006-12-21T02:28:00.000-03:00</published><updated>2006-12-24T02:44:42.696-03:00</updated><title type='text'>Nota sobre (hacia) Raúl Tarufetti</title><content type='html'>Lo he comprobado. Entre personas medianamente cultas, la mención del doctor Tangalanga no suele provocar entusiasmo. Apenas si se la recibe con un comentario algo tajante o un desdeñoso alzamiento de cejas antes de pasar a otro tema. En efecto, para muchos Raúl Tarufetti -como también se lo conoce - no es más que un viejo simpático que cuenta chistes por televisión, comparable a José Luis Gioia, a Jorge Corona o a los humoristas de Marcelo Tinelli. Se ignora o se tiende a olvidar que el doctor, mucho antes de convertirse en el discreto personaje mediático que todos conocemos, fue simple y maravillosamente una voz anónima en los teléfonos de la ciudad de Buenos Aires. Sus mejores llamados -el de la encuesta sobre Monzón, el de las dentaduras postizas, el de los masajistas que trabajan el primero de mayo- se realizaron en la más absoluta oscuridad y se difundieron durante años en grabaciones caseras de transmisión azarosa. Durante mucho tiempo escuchar a Tangalanga fue pertenecer a una sociedad secreta, a un estrecho círculo de iniciados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocurría de pronto. Un buen día alguien -un amigo, un pariente, un compañero de escuela- nos mostraba el objeto inconcebible que había caído en sus manos: un casete lleno de cargadas telefónicas de pasmosa genialidad. El nombre, el rostro, el origen del tipo que hacía las cargadas eran desconocidos: sólo teníamos una voz personalísima y un extraordinario, inolvidable sentido del humor. En ese misterio, en ese escuchar a alguien de quien nada sabíamos pero que ya era nuestro amigo residió buena parte del encanto original. Los precarios casetes de Tangalanga se escuchaban una y mil veces, se copiaban, se prestaban, se pedían de vuelta y se atesoraban como oro en polvo. La creciente popularidad de los llamados y su tardía edición autorizada hicieron que Raúl Tarufetti finalmente saliera de las sombras y se convirtiera en una figura pública.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5447/3718/1600/374436/Tangalanga.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5447/3718/320/995845/Tangalanga.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;"Yo tenía un buen amigo, un gran amigo, que por una operación en la cabeza debía estar en cama veinticuatro horas por día", cuenta en alguna entrevista. Para divertir a ese amigo Tarufetti llamó por teléfono a un veterinario que conocían ambos, le tomó el pelo y tuvo la ocurrencia de grabar la charla. Este primer ensayo muestra a las claras una de las características centrales del arte de Tangalanga: su función catárquica, curativa. La obra de Tarufetti es un excelente remedio para melancólicos. Fundada en 1962 con aquel mítico llamado del canario con ictericia, no se editó profesionalmente sino hasta principios de los noventa, cuando el sello de música punk Radio Trípoli publicó la primera serie oficial de casetes. Para entonces el corpus de sus cargadas telefónicas -no siempre brillantes, no siempre bien grabadas ni inteligibles- había alcanzado proporciones poco menos que gigantescas. Se calcula que hasta la fecha el doctor lleva realizados unos 1.500 llamados, muchos de los cuales permanecen inéditos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descontando las variantes particulares de cada puesta en escena, su estrategia es siempre la misma. Tarufetti llama a trabajadores o chantas de barrio -plomeros, carpinteros, dueños de agencias de quiniela, parapsicólogos- de parte de un pariente que ha sido estafado o maltratado y que no se atreve a reclamar porque está "muy nervioso". El doctor presenta el caso con lujo de detalles, en un tono extremadamente formal y explotando al máximo la seriedad que le confiere su voz serena, de hombre mayor que no está para tonterías. Ya en esta primera fase, sin embargo, hay alusiones absurdas, pormenores sin sentido y alguna obscenidad gratuita que el otro, por cortesía o desconcierto, deja pasar. El interpelado niega los hechos, insinúa con cautela que el doctor está equivocado y le propone que averigüe mejor. Entonces Tarufetti, sin perder la compostura, desliza el primer insulto. Si el otro muerde el anzuelo, empieza la diversión en serio; si no, hay que seguir tentándolo: tarde o temprano caerá en la trampa. Los llamados de Tangalanga no son exactamente muestras de la más refinada esgrima verbal. Son viajes a toda máquina por los diversos estratos del lenguaje cotidiano: espirales descendentes que arrancan en la superficie del registro formal -de la sacrosanta e hipócrita relación vendedor-cliente- y que bien pronto se abisman en los antros más tenebrosos del insulto y el ultraje. Son un fascinante juego de variaciones lingüísticas inventado por una perversa autoridad en la materia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay algo más. No debe olvidarse que el de las cargadas telefónicas, como ejercicio humorístico a dos voces, es una forma -extraña, sí, más bien siniestra- de arte en colaboración. Alejandro Dolina escribió que la creación conjunta funciona mejor entre amigos. "Es conveniente -dice en &lt;em&gt;Crónicas del Angel Gris&lt;/em&gt;-, antes de escribir con alguien, practicar la amistad, compartir aventuras y desventuras durante algunos años, cultivar el afecto y la compasión, generar el respeto y la comprensión tolerante". Con Tangalanga y sus interlocutores ocurre exactamente lo contrario: su arte sólo es efectivo si el involuntario colaborador acusa el insulto y contraataca con toda la furia. Los mejores llamados del doctor son también los que muestran a los adversarios más irascibles: el dentista delirante de "Sonría Ya", los chongos de "Masofilaxia", el tano de las gallinas y muchos otros son verdaderos hallazgos humanos, seres grotescos y profundamente queribles que los fanáticos todavía recuerdan y citan con frecuencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escritor Alejandro Rozitchner ensayó alguna vez una lista de virtudes de Tangalanga. En ella se refiere al efecto "liberador" de sus llamados: "Te contagia una facilidad muy expresiva de los insultos. Te da una onda de diversión ligera que puede tener una faceta ligada a la crueldad, pero que también tiene un carácter muy liberador". Ahora bien, el insulto es sólo un recurso más y su importancia, aunque innegable, es relativa: el doctor es grandioso a pesar de las puteadas, no a causa de ellas. Luis Alberto Spinetta, en su prólogo a uno de los dos o tres libros que recopilan los llamados clásicos, destaca el valor de sus neologismos, de su inagotable inventiva verbal: "Se diría que aparte de una intensa obra de humor e imaginación conceptual, la obra de Sarangana [otro de los muchísimos pseudónimos del doctor] es profundamente ecológica: sus frases comienzan a usarse por doquier". Yo me permito señalar algo que no debería pasarse por alto: la irresistible fascinación que estas pequeñas obras maestras, hechas de palabras y no de otra cosa, ejercen sobre personas que habitualmente no se interesan por las palabras. En mis tiempos conocí a muchachos reos capaces de repetir a la perfección diálogos enteros de Tangalanga, respetando incluso las pausas y el tono exacto de los interlocutores. No es mero gusto por la chabacanería, es otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un plus inesperado, que recién ahora percibimos claramente, es el de su inestimable valor documental. Los llamados de Tarufetti, ricos en alusiones y comentarios de actualidad, pueden leerse hoy como una crónica fragmentaria -microscópica, diría Ricardo Piglia- de los años ochenta y de sus circunstancias no pocas veces atroces. Sólo hay que sentarse a escuchar para que vuelvan los viejos fantasmas: el Plan Austral, el caso Monzón, la "peste rosa", el robo de las manos de Perón, los teléfonos ligados, la hiperinflación del 89 son aquí pretextos para la cargada pero también para la sátira descabellada, lisérgica. No es casual que muchos rockeros de aquel período -notablemente Spinetta, pero también otros como Divididos- sean admiradores confesos de Tarufetti y hayan homenajeado su obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la llegada de Internet, la difusión de los llamados de Tangalanga ha alcanzado un estadio nuevo y quizá definitivo: los dispersos casetes de antaño son ahora archivos digitales al alcance de cualquier PC. Mientras tanto, el modesto doctor se gana unos pesos ofreciendo espectáculos en vivo de calidad presumiblemente dudosa. En estos días, y a manera de festejo por su nonagésimo aniversario, se editó el CD &lt;em&gt;Noventa pirulos y todavía te rompo...&lt;/em&gt; El horrible título es un buen ejemplo del humor a veces fácil de Tarufetti, ya que no de su extraordinario y refinadísimo sentido del absurdo. Por supuesto, nadie cometerá la imprudencia de comprar ese disco. Lo mejor de Tangalanga debe buscarse entre sus primeros llamados, los del tiempo en que nadie sabía nada, cuando el doctor era simple y maravillosamente una voz anónima en los teléfonos de la ciudad de Buenos Aires.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-116667922288187520?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/116667922288187520/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=116667922288187520&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116667922288187520'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116667922288187520'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/12/nota-sobre-hacia-ral-tarufetti.html' title='Nota sobre (hacia) Raúl Tarufetti'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-116594385542404257</id><published>2006-12-12T14:15:00.000-03:00</published><updated>2006-12-12T14:17:35.446-03:00</updated><title type='text'>No intenten esto en sus casas</title><content type='html'>La estupidez humana no tiene límites. No importa cuánto avancemos por el camino de la propia degradación, siempre habrá nuevas y excitantes oportunidades de actuar como un verdadero imbécil. Ayer estaba en la oficina, con la mente en blanco y los pies soñadoramente apoyados en el escritorio, cuando tuve la genial ocurrencia. Pero antes hay que decir, para información del curioso lector, que durante la mayor parte del tiempo mis únicas herramientas de trabajo son un vaso de plástico lleno de café negro y un marcador rojo de trazo fino con el que, muy de vez en cuando, corrijo pruebas de imprenta. Pues bien, ayer alguien -posiblemente yo mismo- había dejado sobre el escritorio una banda elástica de aspecto inofensivo. Descubrirla, ver el marcador que reposaba junto a ella y planear mi ruina fue, como habitualmente se dice, todo uno. Sin apuro tomé la banda elástica, la estiré entre mis dedos para evaluar su flexibilidad y, tras pensarlo un poco, la doblé y la plegué sobre sí misma hasta obtener algo muy parecido al número ocho, o al conocido símbolo del infinito; luego sujeté el marcador con uno de los dos lazos resultantes. Hecho esto, y mientras sostenía la otra mitad de la banda elástica con el pulgar y el índice de la mano derecha, comencé a girar el marcador en sentido antihorario con la izquierda, de modo tal que en el medio fue formándose un pequeño tirabuzón de goma cada vez más tenso. Por fin llegué al punto en que no podía dar más vueltas al marcador sin arriesgarme a cortar la banda. Así pues, y con esa íntima satisfacción que corona la labor bien realizada, solté el marcador. Este, libre de la presión de mis dedos pero todavía sujeto por la banda, comenzó a girar a toda velocidad como la hélice de un minúsculo ventilador de techo. El efecto pudo haber sido maravilloso y de hecho lo fue, salvo por un detalle: los marcadores rojos de trazo fino no están preparados para soportar emociones extremas. Este en particular arrojó mientras giraba buena parte de su contenido, de suerte que cuando terminó el espectáculo la tapa del escritorio, el dorso de mi mano izquierda, el borde inferior de mi camisa y la pierna derecha del pantalón a la altura del muslo estaban profusa, vistosa, siniestramente rociados de tinta rojo sangre. Explicar lo sucedido a mis compañeros de trabajo no fue tarea fácil. Mi madre, pobre santa, se ha hecho cargo del desastre y asegura que las manchas van a salir. Yo tengo mis serias dudas, porque recién volví a pasar por el lavadero y aún seguía fregando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-116594385542404257?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/116594385542404257/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=116594385542404257&amp;isPopup=true' title='17 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116594385542404257'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116594385542404257'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/12/no-intenten-esto-en-sus-casas.html' title='No intenten esto en sus casas'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-116533280541872848</id><published>2006-12-05T12:31:00.000-03:00</published><updated>2006-12-06T00:31:01.436-03:00</updated><title type='text'>Moda al día</title><content type='html'>Llega el verano, queridos amigos, y para deleite de todos nosotros vuelve la ropa con inscripciones divertidas. Superado el furor de las tonterías en italiano, persisten las de tono picaresco o pseudoerótico, generalmente en inglés. He aquí algunos lemas de remeras y musculosas de mujer vistas en la vía pública durante las últimas horas, glosados por un servidor:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;I'm not your baby&lt;/strong&gt; (inexpresablemente histérica)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Why not&lt;/strong&gt; (engañosa, para incautos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A little bird told me that I'm pretty&lt;/strong&gt; (cuyo doble sentido parece claro)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mis ojos están más arriba&lt;/strong&gt; (para pechugonas que quieren ser respetadas)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sexy&lt;/strong&gt; (la menos inspirada, aunque de efecto singularmente grotesco en mujeres de cincuenta años)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daddy's girl&lt;/strong&gt; (que hábilmente explota el ancestral deseo de complicarle la vida a un &lt;em&gt;pater familias&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Super hot&lt;/strong&gt; (la más burda; parece un titular de revista &lt;em&gt;Paparazzi&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;No soy virgen pero hago milagros&lt;/strong&gt; (más bien sacrílega)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Catch me if you can&lt;/strong&gt; (una abierta incitación al estupro)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo más, pero incluso mi paciencia tiene límites. A no engañarse, todas son variantes más o menos explícitas de la regla de oro del comercio minorista: la mercadería no se toca. Curiosamente el fenómeno se ha extendido a los hombres. El otro día vi a un tipo cuya remera proclamaba a los cuatro vientos: &lt;em&gt;I have a big one&lt;/em&gt;. Las mujeres que toman esto en serio proceden como el ventero del &lt;em&gt;Quijote&lt;/em&gt;, que no concebía una mentira escrita en letras de molde.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-116533280541872848?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/116533280541872848/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=116533280541872848&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116533280541872848'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116533280541872848'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/12/moda-al-da.html' title='Moda al día'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-116486052231203541</id><published>2006-11-30T01:19:00.000-03:00</published><updated>2006-11-30T01:22:02.313-03:00</updated><title type='text'>Hopeless</title><content type='html'>La otra noche mi amigo X, que de un tiempo a esta parte viene sufriendo una implacable y del todo inmerecida serie de reveses amorosos, decidió cortar por lo sano y contratar los servicios de una profesional del sexo. Creyó encontrar lo que buscaba en una página de Internet especializada: allí se exhibía, entre otras, la foto de una abundante pelirroja con departamento propio y tarifa razonable. Un breve y algo ridículo diálogo telefónico a mitad de camino entre cierta forzada lujuria y un tono meramente comercial arregló la cita. Media hora después X se hallaba en un recibidor minúsculo, ante una pobre muchacha que sólo se parecía a la de la foto en el color de pelo. Efectuadas las presentaciones de rigor, y seguramente tras no pocos rodeos, X solicitó a su nueva amiga la más elemental de las &lt;em&gt;fellationes&lt;/em&gt;. La chica asintió con naturalidad, condujo a X a un dormitorio adyacente y lo invitó a bajarse los pantalones y a tomar asiento sobre la cama. Poco después sacó de un cajón de la mesa de luz un preservativo de aspecto dudoso -"rojo y grueso como una bolsa de agua", según el agrio testimonio de mi informante- y le exigió que lo usara. El trámite siguió su cauce habitual hasta que X, llevado por vaya uno a saber qué peregrina asociación de ideas, extendió su mano derecha y acarició tímidamente el pelo de la mujer. Esta se detuvo en seco, levantó la cabeza e informó a X con ojos fulgurantes que el pelo no se tocaba. Aclarada la cuestión, resguardada su honra por así decirlo, volvió a aplicarse al trabajo con un profesionalismo decididamente antierótico. Confiesa X que para entonces ya no tenía ganas de nada y que pasó el resto de la sesión mirando el reloj para ver cuánto faltaba. Por mi parte, ignoro si mi amigo tuvo mala suerte o si más bien ocurre que la prostitución, como el amor, es un arreglo poco satisfactorio desde el vamos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-116486052231203541?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/116486052231203541/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=116486052231203541&amp;isPopup=true' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116486052231203541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116486052231203541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/11/hopeless.html' title='Hopeless'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-116372575465608442</id><published>2006-11-16T22:04:00.000-03:00</published><updated>2006-11-16T22:11:17.246-03:00</updated><title type='text'>Vicioso</title><content type='html'>Veo en la mesa de usados una buena edición de las &lt;em&gt;Meditaciones&lt;/em&gt; de Marco Aurelio a precio razonable. Como no llevo plata encima, escondo el libro bajo una pila de novelas policiales y decido pasar a buscarlo más tarde. Dos horas después vuelvo a la librería, reviso el escondite y el libro no está. Sumamente contrariado examino toda la mesa no una sino dos veces: no hallo rastros de Marco Aurelio. Mientras vuelvo a casa pienso que ya no hay remedio, que el mal está hecho, que contra el destino nadie la talla, etc. El endeble estoicismo de estos sofismas no me consuela; de hecho me entristece todavía más, porque entonces recuerdo que el único que realmente sabía de estas cuestiones no es otro que Marco Aurelio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-116372575465608442?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/116372575465608442/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=116372575465608442&amp;isPopup=true' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116372575465608442'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116372575465608442'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/11/vicioso.html' title='Vicioso'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-116287895491851154</id><published>2006-11-07T02:47:00.000-03:00</published><updated>2006-11-10T02:36:34.840-03:00</updated><title type='text'>Los Samsa</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Premisa.&lt;/strong&gt; Los clásicos de la literatura universal pueden trasladarse con éxito a la televisión argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Propuesta.&lt;/strong&gt; Convertir &lt;em&gt;La metamorfosis&lt;/em&gt; en una telecomedia humorística. Respetar los lineamientos generales del relato de Kafka pero adaptar los personajes, las situaciones y el tono a los hábitos del público local.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Desarrollo.&lt;/strong&gt; La acción transcurre en un barrio porteño de clase media baja. Los Samsa viven en un edificio de departamentos y llevan una vida normal hasta que cierta mañana, tras despertar de un sueño intranquilo, el joven Gregorio se encuentra en su cama convertido en un monstruoso insecto. El espectador -esto es fundamental- nunca ve al insecto. Los miembros humanos de la familia y los personajes secundarios hablan y actúan en el vestíbulo, en la cocina y en el living de la casa. En la pared de fondo del living hay una puerta cerrada: es la puerta de la pieza de Gregorio, quien sólo se manifiesta a través de crujidos y chillidos varios. Ocasionalmente la puerta se entreabre y Gregorio asoma las antenas, o quizá una sola antena. Estas intervenciones, siempre hilarantes, son saludadas por la risa incondicional de la &lt;em&gt;claque&lt;/em&gt; y constituyen el alma misma del programa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sigue es el boceto de una razonable primera temporada de &lt;em&gt;Los Samsa&lt;/em&gt;, compuesta por doce capítulos de media hora cada uno -comerciales incluidos-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/Verwandlung.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/320/Verwandlung.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Episodio 1: "La metamorfosis".&lt;/strong&gt; Introducción a los Samsa. Primeras impresiones de la familia ante la inesperada transformación de Gregorio y medidas del padre para evitar el oprobio: la nueva y horripilante condición del joven será mantenida en el más estricto de los secretos; ni siquiera los vecinos deben saber qué ocurre en esa casa. El señor Samsa, ignorando las ininteligibles súplicas de su hijo, lo encierra en la pieza con doble vuelta de llave y ordena a su mujer y a Grete que dejen de llorar. La situación se distiende cuando Gregorio, que aún no domina su nuevo y algo rudimentario aparato fónico, lanza desde la pieza una serie de grititos ridículamente agudos. Hilaridad generalizada y fin del episodio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Episodio 2: "La ventana indiscreta".&lt;/strong&gt; Los Samsa emprenden una nueva vida de esfuerzo y sacrificio. Puesto que Gregorio, por razones obvias, ya no puede ser viajante de comercio, el padre retoma su viejo empleo de ordenanza en un banco cercano. Poco después la señora Samsa empieza a coser para afuera y Grete, que ha debido abandonar sus estudios de violín, consigue trabajo en una verdulería. Pero los problemas no han hecho más que comenzar: el inquilino del departamento vecino sospecha algo, quiere saber dónde está Gregorio y a qué se debe tanto alboroto. Una noche, empujado por la curiosidad, sale en calzoncillos por el balcón de su departamento y se arrastra sobre la cornisa hasta llegar a la ventana de los Samsa. En ese momento Gregorio, que por alguna razón no se siente del todo bien, se asoma a tomar aire. Sobresaltado, el vecino pierde el equilibrio y cae al vacío, muriendo casi en el acto y dejando en total desamparo a una esposa y tres hijos pequeños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Episodio 3: "El escribiente".&lt;/strong&gt; Se muda al edificio un personaje muy curioso, el modesto señor Bartleby. Bartleby es soltero, trabaja en un estudio jurídico y profesa un inquietante nihilismo, resumido en el que será su latiguillo característico a lo largo de la serie: "Preferiría no hacerlo". Los Samsa entienden que si alguien está preparado para ver a Gregorio, ése es el impasible Bartleby. Lo invitan o más bien lo obligan a cenar con ellos. Durante la cena salen de la pieza de Gregorio ruidos misteriosos; Bartleby no se da por enterado, casi no come y al poco rato pide permiso para irse. El señor Samsa le dice que espere, que quiere mostrarle algo. Lo lleva hasta la puerta de Gregorio y lo hace pasar. Durante cinco minutos no sucede nada: los ruidos han cesado; Bartleby y Gregorio permanecen en absoluto silencio ante la angustiosa expectativa de la familia, que aguarda en el living. Por último Bartleby abre la puerta y busca la salida. Los Samsa le piden que dé su opinión sobre el monstruo. Bartleby dice que preferiría no hacerlo y se va sin saludar. Gregorio no tiene nada que decir, o quizá no sabe cómo decirlo. Los Samsa -y el público- se quedan pensando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Episodio 4: "Negocios de familia".&lt;/strong&gt; La hermana de Gregorio se enamora de Cacho, el dueño de la verdulería. Este romance es bien visto por el señor Samsa y por su esposa, cuya situación económica dista mucho de ser holgada. Gregorio, por su parte, que ya era celoso en sus tiempos de ser humano y al que la transformación ha vuelto irracionalmente posesivo, desaprueba el noviazgo pero, con su nueva astucia de insecto resentido, se calla la boca y decide esperar. Un domingo al mediodía los Samsa invitan a Cacho a almorzar. Durante la comida Gregorio golpea los muebles de su pieza, produce ruidos obscenos y rasca la puerta con sus patas quitinosas: en suma, exige conocer al novio de su hermana. Este pregunta qué significa todo aquello. Pálido, el señor Samsa decide jugar limpio e invita a su yerno a visitar la pieza del fondo. Cacho, tras conocer al monstruo, admite que Gregorio es en efecto una criatura repugnante pero enseguida asegura haber tenido cuñados peores. Todos ríen a carcajadas y abrazan al simpático verdulero. Todos menos Gregorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Episodio 5: "La educación sentimental".&lt;/strong&gt; Resulta obvio que Gregorio no progresa en sus intentos de recuperar el habla. Grete, que a causa de su probable casamiento con el verdulero acaba de recibir un ligerísimo aumento de sueldo, propone a sus padres que contraten los servicios de una fonoaudióloga. Así lo hacen, no sin antes establecer una ingeniosa estratagema: la doctora deberá entrar en la pieza de Gregorio con las luces apagadas y las sesiones deberán realizarse en total oscuridad para que el horrible secreto de los Samsa no sea descubierto. Poco después llega la especialista, a quien las condiciones de trabajo resultan extrañas pero tolerables. Pasan las semanas y Gregorio no aprende a hablar. Una noche, antes de irse, la doctora pregunta al señor Samsa si lo que tienen ahí dentro es un ser humano o un chancho asmático. Otra noche Gregorio, que como es de esperar se ha enamorado de la mujer, enciende la luz en medio de una sesión para declararle su amor. Sumamente impresionada la fonoaudióloga pierde para siempre el habla y, por lo tanto, su única fuente de ingresos. Se la llevan en camilla al hospital que está cruzando la calle. Lo último que vemos es la antena de Gregorio, asomándose tristemente por la ventana de su cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Episodio 6: "La invención de la soledad".&lt;/strong&gt; Alarma en casa de los Samsa: la preciada colección de revistas pornográficas del &lt;em&gt;pater familias&lt;/em&gt; ha desaparecido misteriosamente. Tras una exhaustiva búsqueda de la que también participan la señora Samsa y Grete, esas publicaciones aparecen en el sitio más insospechado: la pieza de Gregorio. El hallazgo muestra a las claras la necesidad de procurar al joven alguna clase de alivio a sus ya incontenibles pulsiones eróticas. Tras consultar en la biblioteca familiar dos o tres tratados de entomología, el señor Samsa concibe un plan a la altura de su inteligencia. Tres días más tarde Gregorio -que justamente celebra su cumpleaños número veinticinco- recibe de manos de su madre una enorme cucaracha de gomaespuma convenientemente provista de orificios, suaves protuberancias y otras características más o menos femeninas. El homenajeado, aunque valora el esfuerzo, no parece contento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Episodio 7: "Elogio de la sombra".&lt;/strong&gt; Siguen las complicaciones. Los Samsa reciben la inopinada visita de la abuela Berta, que como todos los años trae para Gregorio un espantoso pulóver tejido por sus propias manos y, lo que es peor, exige que su nieto se lo pruebe. De nada sirve alegar que el nieto está enfermo: la anciana se mantiene en sus trece y amenaza con sufrir un paro cardíaco si no puede ver a Gregorio. Resignada, la señora Samsa entra en la pieza del hijo con el pulóver; al rato se asoma y llama a su suegra. Tras uno de los ya clásicos silencios expectantes de &lt;em&gt;Los Samsa&lt;/em&gt; -casi siempre amenizados por cómicas observaciones de Cacho- la anciana vuelve encantada al living y dice que el pulóver queda precioso. Con un intenso alivio no exento de algún remordimiento, el señor Samsa y toda la familia entienden que la ceguera progresiva de la abuela ha alcanzado niveles alarmantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Episodio 8: "Liberen a Samsa".&lt;/strong&gt; Gregorio se pone en contacto con una famosa organización ambientalista y pide que lo rescaten. La organización -el nombre de Greenpeace no se menciona en ningún momento, pero está claro que se trata de ellos- envía una patrulla investigadora al departamento de los Samsa. Estos salen del paso diciendo que todo fue una broma de mal gusto de la pequeña Grete. Los intrusos insisten: han hablando con los vecinos, han oído rumores sobre un insecto gigante que vive allí mismo en condiciones infrahumanas; algunos incluso juran haberlo visto. Por toda respuesta el señor Samsa emite una risita y muestra a sus visitantes el viejo simulacro de gomaespuma, que casi no ha sido tocado por Gregorio y que al fin demuestra servir para algo. Los ecologistas finalmente se marchan y todo vuelve a la normalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Episodio 9: "La pata de mono".&lt;/strong&gt; Versión libre del célebre cuento de W. W. Jacobs. Por razones difíciles de resumir -y que de hecho insumen los primeros veinticinco minutos del episodio- el señor Samsa adquiere en San Telmo una pata de mono mágica que concede tres deseos a su propietario. La lleva a su casa y la muestra a la señora y a Grete. Siendo como son una familia muy unida y democrática, los Samsa deciden repartirse los deseos en forma equitativa. Así pues, el señor pide un nuevo par de zapatos para reemplazar el que usa todos los días desde hace no menos de veinticinco años; la señora, una máquina de coser de última generación; Grete, unos pequeños y casi imperceptibles retoques estéticos en su poco agraciada nariz adolescente. Los tres deseos se cumplen; en el preciso momento en que la pata de mono pasa a ser un objeto perfectamente inútil, la señora Samsa advierte que se han olvidado de Gregorio. Tras un breve instante de estupor, la familia toda estalla en sonoras carcajadas. Incluso Gregorio se ríe o trata de hacerlo: muy de a poco, el infortunado joven está aprendiendo el difícil arte de la resignación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Episodio 10: "El forúnculo".&lt;/strong&gt; Al señor Samsa le ha salido un grano de tamaño considerable en la nalga derecha. Preocupado, se lo muestra a su esposa. Esta le aconseja que vaya al médico, pero Samsa es un hombre chapado a la antigua y no quiere ni oír hablar al respecto. Pasan los días y el forúnculo no sólo crece sino que además empieza a picar muchísimo, de suerte que incluso la distraída Grete advierte que a su progenitor le ocurre algo raro. Tras una larga y honesta conversación entre padre, madre e hija, el señor Samsa se resigna a que un extraño le mire y aun le toque las partes íntimas. Van los tres juntos al hospital. Un proctólogo excesivamente delicado examina al rígido Samsa y, tras masajearle la zona afectada con la eficiencia que sólo puede dar una larga práctica, prescribe una pomada desinflamante. Al otro día el forúnculo ha desaparecido y el señor Samsa ha aprendido una valiosa lección de vida. En este episodio no se menciona a Gregorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Episodio 11: "Samsa-man".&lt;/strong&gt; Gregorio, que desde su más tierna infancia es un admirador incondicional del Hombre Araña, comprende que su situación no difiere muchísimo de la del popular superhéroe y decide usar sus nuevos poderes -por llamarlos de algún modo- para luchar por la justicia. Poco después, en virtud de una de esas felices casualidades tan frecuentes en las series de TV, entra un ladrón en el departamento de Bartleby. Gregorio oye ruidos, sale por la ventana, trepa por la pared exterior del edificio y, mientras trata de abrir la persiana de su querido vecino -tarea nada fácil para un insecto, por inteligente que sea- pierde el equilibrio y cae sobre la vereda desde una altura aproximada de treinta y cinco dolorosos metros. Grete, que estaba conversando con Cacho en el zaguán, lo entra rápidamente y lo lleva hasta su pieza. Gregorio tiene dos patas rotas y el caparazón abollado. Tras unos minutos de madura reflexión, abandona para siempre sus pueriles aspiraciones heroicas. Recuérdese que Gregorio nunca aparece en cámara; de todo esto nos enteramos por comentarios de los restantes personajes, lo que al mismo tiempo aumenta la sugestión poética y reduce al mínimo el presupuesto del programa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Episodio 12: "Horas desesperadas".&lt;/strong&gt; Este episodio es al mismo tiempo una vieja trampa televisiva y un digno broche de oro para la primera temporada. La acción transcurre durante las primeras horas de un domingo. Gregorio está triste, aúlla y gime sin descanso en su pieza oscura. Grete sale de la cama, va en puntas de pie hasta el living, se sienta junto a la puerta cerrada y procura consolar a su hermano. Para animarlo un poco le dice que la situación no es tan mala, que la vida es bellísima y que si uno lo piensa han ocurrido muchas cosas divertidas desde que Gregorio se convirtió en insecto. Lo que sigue es un extenso &lt;em&gt;racconto&lt;/em&gt; en el que vuelven escenas de los capítulos anteriores: las primeras reacciones de la familia tras la metamorfosis, la muerte del vecino curioso, la llegada de Bartleby, el compromiso de Grete con Cacho, la fonoaudióloga, la cucaracha de gomaespuma, la pata de mono... Hasta el forúnculo del señor Samsa, que como se recordará no tuvo relación alguna con Gregorio, recibe su pequeño homenaje. Terminado el relato, Grete se queda dormida con una dulce sonrisa en los labios. Entonces -ya es el final- tenemos por primera vez una impactante toma subjetiva: a través de los ojos de Gregorio, y mientras ominosamente resuenan los primeros acordes de una marcha fúnebre, vemos cómo nuestro héroe se arrastra hacia la ventana abierta con la evidente intención de quitarse la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Reparto.&lt;/strong&gt; Guillermo Francella (Sr. Samsa), Claribel Medina (Sra. Samsa), Agustina Cherri (Grete), Pepe Monje (vecino curioso), Luis Machín (Bartleby), Diego Pérez (Cacho), Ileana Calabró (fonoaudióloga), China Zorrilla (abuela Berta), Gastón Pauls (activista de Greenpeace), Fabián Gianola (proctólogo). Antena de Gregorio accionada por personal técnico. Dirección general: Rodolfo Ledo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Próximamente.&lt;/strong&gt; La nuevas aventuras de Wakefield.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-116287895491851154?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/116287895491851154/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=116287895491851154&amp;isPopup=true' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116287895491851154'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116287895491851154'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/11/los-samsa.html' title='Los Samsa'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-116248932277701863</id><published>2006-11-02T14:39:00.000-03:00</published><updated>2006-11-02T14:42:02.796-03:00</updated><title type='text'>Satori</title><content type='html'>Un día, en el monasterio de Nan Chuan, los monjes del ala oriental tuvieron una pelea con los del ala occidental por la posesión de un gato. Todos acudieron a Nan Chuan para que oficiara de juez. Blandiendo un cuchillo en una mano y el gato en la otra, Nan Chuan dijo: "Si alguno de vosotros puede acertar en decir lo que hay que decir el gato se salvará; de lo contrario, lo cortaré en dos". Ninguno de los monjes supo decir nada. Entonces Nan Chuan mató al gato. Esa noche, cuando Chao Chou volvió al monasterio, Nan Chuan le preguntó qué hubiera dicho en el caso de haber estado presente. Chao Chou se quitó las sandalias de paja, se las puso sobre la cabeza y se alejó. Entonces Nan Chuan comentó: "¡Oh, si hubieras estado aquí, el gato se habría salvado!".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Chang Chen-chi&lt;/strong&gt;, &lt;em&gt;La práctica del Zen&lt;/em&gt; (1960)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-116248932277701863?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/116248932277701863/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=116248932277701863&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116248932277701863'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116248932277701863'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/11/satori.html' title='Satori'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-116179997401592080</id><published>2006-10-25T15:04:00.000-03:00</published><updated>2007-02-04T20:58:43.573-03:00</updated><title type='text'>El I Ching de Flaminia Momigliano</title><content type='html'>&lt;strong&gt;1. Introducción a la bibliomancia&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El &lt;em&gt;La piedra lunar&lt;/em&gt; hay un personaje, el mayordomo Gabriel Betteredge, que no hace nada sin antes consultar el &lt;em&gt;Robinson Crusoe&lt;/em&gt;. "He venido recurriendo a él año tras año -cuenta-, generalmente en compañía de una pipa llena de tabaco, y he encontrado siempre en él al amigo que necesitaba en todos los momentos críticos de mi vida. Cuando me hallo de mal humor, &lt;em&gt;Robinson Crusoe&lt;/em&gt;. Cuando necesito algún consejo, &lt;em&gt;Robinson Crusoe&lt;/em&gt;. En el pasado, cuando mi mujer me importunaba, y en el presente, cuando he bebido un trago de más, &lt;em&gt;Robinson Crusoe&lt;/em&gt;. He desgastado seis recios robinsones, luego de haberlos obligado a trabajar duramente a mi servicio. En ocasión de su último cumpleaños, recibí del ama el último. A causa de ello bebí un sorbo de más, y &lt;em&gt;Robinson Crusoe&lt;/em&gt; me devolvió el equilibrio" (1).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea de acudir a la literatura en busca de consejo es absurda, pero está muy extendida. La bibliomancia es el arte de conocer el porvenir a través de los libros. Sus reglas son, por cierto, muy sencillas: todo se reduce a concentrarse, pensar una pregunta sobre el futuro, abrir un volumen cualquiera, elegir aleatoriamente una página, un párrafo, una frase, y leer qué sale. Supongamos, a guisa de ejemplo, que un empleado de comercio desea pedir a su jefe un aumento de sueldo pero ignora si esta petición será bien recibida. Para conocer la respuesta se llega hasta su biblioteca, extrae -digamos- la &lt;em&gt;Eneida&lt;/em&gt; en traducción de Eugenio de Ochoa, y da con el siguiente pasaje:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Recordaré sus impías matanzas, los crímenes del tirano?" (canto VIII)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí es donde entra a tallar la competencia del lector, que deberá interpretar correctamente el oráculo. El pasaje en cuestión admite quizá infinitas lecturas, pero éstas, según los intereses de nuestro empleado, pueden clasificarse en dos grandes grupos: las que alientan a exigir el aumento de marras y las que, por el contrario, recomiendan la cautela. El tirano, desde luego, es el jefe; recordar sus crímenes y matanzas -que en este caso podrían ser sanciones y despidos despóticos- puede llevar tanto a despreciarlo como a temerle, según el carácter y la firmeza de espíritu del consultante, quien al cabo actuará como mejor le parezca. En última instancia, si todo sale mal siempre podrá echarle la culpa al pobre Virgilio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, una cosa es indagar el futuro en libros convencionales y otra muy distinta acudir a un libro específicamente concebido para servir de oráculo de bolsillo, y cuyo texto mismo está dispuesto según el dictado de un plan secreto y bibliomántico. Ese libro existe y es el &lt;em&gt;I Ching&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. El libro de las mutaciones&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El &lt;em&gt;I Ching&lt;/em&gt; es un libro milenario. Se cuenta que la primera versión, escrita en el 2500 antes de Cristo, fue obra del emperador chino Fu Hsi. Mil años después el texto fue ampliado y comentado por el príncipe Wên y por su hijo, el emperador Chou. Al parecer el mismo Confucio tuvo parte en el asunto, aunque esto último es posiblemente una calumnia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La consulta del &lt;em&gt;I Ching&lt;/em&gt; -cuyo título, haciendo gala de la proverbial concisión de la lengua china, significa "libro de las mutaciones"- admite la ejecución de un sencillo ritual previo. Este ritual consiste en arrojar tres monedas pequeñas: la forma en que caen al suelo determina qué pasaje leer. También se pueden utilizar, en lugar de las tres monedas, cincuenta pétalos de &lt;em&gt;achillea millefolium&lt;/em&gt;. El segundo método posee el encanto de la levedad, pero el primero es indudablemente más práctico. Según se explica, estas operaciones preparan el espíritu para la recepción del oráculo y no tienen en sí mismas un valor adivinatorio; el lector entrenado puede prescindir de ellas e ir directamente al grano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sustento filosófico del libro es el siguiente: nada en este universo ocurre por casualidad; los hechos de la vida se encadenan unos con otros, y todos juntos dan lugar a determinadas configuraciones, cuyo número es limitado y que ya han sido previstas por el &lt;em&gt;I Ching&lt;/em&gt;. La misma fatalidad de las circunstancias hace que, frente a una situación cualquiera, la consulta aparentemente azarosa del lector remita siempre al pasaje adecuado. Una buena lectura de ese pasaje permite dominar la situación presente y encauzarla hacia un porvenir más provechoso. La superstición popular ha empañado la irreprochable racionalidad de estas concepciones. Así, se dice que cada frase del &lt;em&gt;I Ching&lt;/em&gt; es un espíritu, un "agente celestial" enviado a los hombres para mostrarles el verdadero camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para la mentalidad de Occidente, una trascripción literal del texto chino resultaría incomprensible. Por eso, cuando se edita el &lt;em&gt;I Ching&lt;/em&gt; es crucial y muy delicada la tarea del traductor. Este, a menudo, se ve obligado a alterar radicalmente el sentido de ciertos pasajes a fin de volverlos más o menos inteligibles para nuestra cultura. Veamos qué ocurre en la traducción que nos ocupa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. El &lt;em&gt;I Ching&lt;/em&gt; de Flaminia Momigliano&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/I_Ching.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/320/I_Ching.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;Admito no haber buscado la mejor edición. El azar o, como aprendí a decir gracias a este libro, la "sincronización de las circunstancias", quiso que me topara con la versión de la italiana Flaminia Momigliano en la desolada góndola literaria de un supermercado. Mal comienzo, podría pensarse: se trata de la traducción de una traducción. Por otra parte, es de suponer que, si el arduo traslado del chino al italiano fue exitoso, el del italiano al español -un juego de niños, en comparación- casi no tiene importancia. Además, el hecho mismo de encontrar esa edición y no otra fue sin duda un primer acto de bibliomancia, necesario y fatal. En todo caso, el libro era barato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Flaminia Momigliano es una famosa experta en el &lt;em&gt;I Ching&lt;/em&gt;. Durante casi dos décadas ha sido redactora de la revista &lt;em&gt;Astra&lt;/em&gt;, lo que quizá signifique algo para alguien. Según explica en el prólogo, ha trabajado durante años para extraer la "quintaesencia" del texto chino y ponerla al alcance de todos mediante una prosa sencilla y directa. Hay que decir que lo logró: los oráculos de Momigliano son extraordinariamente claros, asombrosamente ajustados, exasperantemente vacuos. Copio -¿al azar?- algunos ejemplos (2):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"113. Hasta el mejor hombre puede resultar derrotado si no crea a su alrededor un buen conjunto que lo apoye".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"38. En una situación compleja, sólo se obtiene el éxito permaneciendo siempre consciente de las dificultades que hay que superar".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"186. ¿Para qué buscar en el exterior lo que ya se posee en el interior?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"294. Tales son la influencia y el poder que emanan de la sinceridad que, con el tiempo, pueden vencer a cualquier enemigo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"209. Se fortifica aquel que aprende a dominar la ira y a frenar los instintos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el ingenuo lector da con uno de estos pasajes, se asombra de cómo el libro parece estar al tanto de su vida. Yo mismo, en mis primeras consultas, creí vérmelas con un texto milagroso -ya contaré cómo cambié de idea-. En realidad, el truco no puede ser más sencillo. Todos estos oráculos presuponen que uno está más o menos angustiado, atravesando "una situación compleja", en la que hay "enemigos" e "ira", y desde luego aciertan. Si no hubiera un problema, nadie se molestaría en visitar estos berenjenales combinatorios. Y donde hay problemas hay, por lo general, enemigos -el enemigo puede ser el problema mismo- y sentimientos desatados -ira, miedo, angustia, etc-. Señalada la existencia del problema, el &lt;em&gt;I Ching&lt;/em&gt; de Momigliano recomienda la acción o la paciencia, nunca en forma demasiado enérgica. De este modo, un pasaje que a primera vista parece sugerir la acción puede ser interpretado luego -cuando ya es demasiado tarde- como una invitación a la espera, y viceversa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contaré ahora una experiencia personal, más bien traumática. Hace ya algunos días, abrumado por un intenso dolor de muelas, hice lo único que, según creía entonces, puede hacer un hombre sensato: consulté el &lt;em&gt;I Ching&lt;/em&gt;. Prolijamente seguí las instrucciones de Flammia Momigliano, formulé mentalmente la pregunta -"¿Qué debo hacer con este dolor de muelas?"- y busqué a ciegas el pasaje que, según la teoría de la sincronización, me estaba destinado. Obtuve esto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"47. La naturaleza, como el destino, tiene reglas inmutables y ritmo constante. Intentar oponerse a un ciclo natural conduciría a un fracaso estrepitoso. La persona tozuda y obstinada que intente cambiar el orden de los acontecimientos lo lamentará".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El oráculo me pareció poco menos que criminal: a mi entender, la situación exigía en forma inmediata la intervención de un odontólogo. De todos modos decidí esperar. Unas horas después -para entonces la muela me dolía realmente muchísimo- repetí la consulta. He aquí el nuevo consejo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"143. Acostumbrarse a una situación negativa y no hacer nada para combatirla implica el arraigo del mal en lo más íntimo de nuestro ser. ¿Acaso se puede pensar que se trata de una actitud encomiable?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces llamé, por fin, al dentista. Pero entonces ya era un escéptico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4. Consideraciones finales&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá soy un mal lector del &lt;em&gt;I Ching&lt;/em&gt;. Quizá el &lt;em&gt;I Ching&lt;/em&gt; es un mal lector de mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá el secreto del porvenir no está en la lectura sino, como quiere Paul Auster, en la escritura. Quizá este artículo desmañado, en el que ingenuamente creo estar burlándome del &lt;em&gt;I Ching&lt;/em&gt; y de la idea de un texto profético, es el oráculo de mi propio futuro... Releo el primer párrafo y me pregunto por qué empecé citando a Wilkie Collins. ¿Simple capricho, o estoy tratando de decirme algo? A lo mejor la clave no es &lt;em&gt;La piedra lunar&lt;/em&gt; sino &lt;em&gt;Robinson Crusoe&lt;/em&gt;. ¿Acaso me espera un naufragio en el Pacífico? ¿O, si el texto es metafórico, será que estoy condenado a la incomunicación, al aislamiento, a la soledad? Bueno, eso ya lo sabía antes de sentarme a escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;NOTAS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) Wilkie Collins, &lt;em&gt;La piedra lunar&lt;/em&gt;, Barcelona, Ediciones B, 1995, p. 27. Traducción de Horacio Laurora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(2) Todos los oráculos pertenecen a &lt;em&gt;I Ching: el libro de las respuestas&lt;/em&gt;, de Flaminia Momigliano; Barcelona, Grijalbo, 1999. Traducción de Rosa Solà.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-116179997401592080?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/116179997401592080/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=116179997401592080&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116179997401592080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116179997401592080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/10/el-i-ching-de-flaminia-momigliano.html' title='El &lt;em&gt;I Ching&lt;/em&gt; de Flaminia Momigliano'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-116110451332812721</id><published>2006-10-17T13:57:00.000-03:00</published><updated>2006-10-17T14:01:53.333-03:00</updated><title type='text'>El problema final</title><content type='html'>A y B son dos hermanos gemelos de edad mediana. Aunque físicamente se parecen como gotas de agua, sus vidas difieren: A vive solo, no habla con nadie y casi no sale a la calle; B está casado y todas las tardes pasea en auto con C, su joven esposa. Un buen día alguien asesina a B. Esto es muy extraño, porque B no tiene enemigos y de hecho es querido por todo el mundo; no así su hermano, el pendenciero y poco sociable A. Interviene el inspector J, que de inmediato plantea la ingeniosa hipótesis: el asesino -a quien provisoriamente da el nombre de X- se equivocó de hermano: engañado por el parecido, mató a B creyendo que su víctima era A. J encamina la investigación en este sentido y comprueba hasta el hartazgo las coartadas de D, E y F, viejos enemigos de A. Estas coartadas son sólidas y están respaldadas por O, P y Q, testigos de toda confianza. J entiende que el asunto debe enfocarse desde otro ángulo: quizá no hubo error, quizá B fue la víctima prevista por X desde el principio. Entonces, ¿quién lo mató? El principal sospechoso pasa a ser A, de cuya enigmática naturaleza puede esperarse casi cualquier cosa; pero a J, que no tiene hermanos, la idea del fratricidio le parece inverosímil. Para ganar tiempo interroga otra vez a C, la joven viuda. Esta aporta un dato esencial: contrariamente a la creencia generalizada, B tenía un enemigo. Se trata de S, un individuo que fue rival de B cuando éste cortejaba a C. S nunca ocultó su despecho ni sus deseos de venganza, e incluso siguió asediando a C cuando ésta ya estaba felizmente casada -con B-. No es imposible, piensa J, que este amante rechazado sea el misterioso X. Un testimonio providencial -el del súbito K- apoya esta hipótesis y compromete seriamente a S. J arresta a S y lo acusa de haber matado a B, pero la acusación no prospera: se descubre que el testimonio de K -quien ha contraído con S algunas deudas de juego y desea librarse de él- es totalmente falso. S recupera la libertad y J debe empezar de nuevo. Tiempo después, siguiendo una pista proporcionada por A, J arresta a un tal R que no tarda en demostrar su inocencia. La perspicacia, la probidad y aun la ortografía del inspector J empiezan a ser blanco de serios cuestionamientos. Ya en pleno delirio policiaco, J arresta a T, a U, a Y, a Ñ, a la viuda C: ninguno de ellos es el escurridizo X. J retoma la hipótesis del fratricidio, arresta a A: tampoco él es el culpable. Descorazonado, harto de todo, J abandona el caso, pide licencia por tiempo indefinido y empieza una nueva vida como estudiante de matemática. En una de las primeras clases, la amable profesora W copia en el pizarrón una ecuación simple y pide a J que despeje X. J enloquece, saca su arma reglamentaria y dispara contra el pizarrón, contra W y contra sus condiscípulos, muchos de ellos indefensas letras minúsculas. J es encerrado de por vida en un sanatorio para enfermos mentales. Pasa sus días atendido por solícitas enfermeras y por H, un interno que duerme con él y que por lo menos no habla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-116110451332812721?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/116110451332812721/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=116110451332812721&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116110451332812721'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116110451332812721'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/10/el-problema-final.html' title='El problema final'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-116050142384784483</id><published>2006-10-10T14:27:00.000-03:00</published><updated>2006-10-10T14:30:23.850-03:00</updated><title type='text'>Humo</title><content type='html'>A veces creo que me falta un poco de lo que popularmente se conoce como &lt;em&gt;calle&lt;/em&gt;. Un ejemplo ilustrativo: la otra noche, por primera vez en veintiocho años de distraída existencia, fumé un cigarrillo. En realidad fumé tres: tres modestos Philip Morris que correspondieron a otras tantas etapas de una velada sin duda memorable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó en el boliche. Yo estaba cómoda y desesperadamente apoyado en la barra, tomando cerveza y hablando de las vaguedades que son del caso con mi viejo amigo N., fumador reciente. A decir verdad, nos limitábamos a admirar mujeres con nuestro fatalismo acostumbrado. Porque era tarde, y porque empezaba a deprimirme, pedí a N. que me pasara un cigarrillo. Mi amigo, a quien el pedido tomó por sorpresa, no sólo me dio uno sino que con admirable espíritu didáctico -sabía que era el primero- me instruyó acerca de la manera correcta de encenderlo, de darle una pitada, de inhalar y exhalar el humo, etc. Seguí estas instrucciones -que cualquiera en su sano juicio aprende a los trece años- sin dificultad, aunque mostrando cierta rigidez por lo visto bastante cómica. Desde luego, tosí dos o tres veces. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fumé el segundo un rato después, en la vereda, mientras observábamos una concurrida pelea de borrachos. Para entonces me sentía algo más cómodo. El resultado debió distar muchísimo de ser espectacular, pero mentiría si dijera que sostener el cigarrillo con deliberada indolencia, darle rápidas y nerviosas pitadas y golpearlo cada tanto para desprender la ceniza no me hacían sentir un poco más interesante a los ojos de las damas. Recordé uno de mis axiomas de cabecera, formulado en épocas mejores: cualquier pobre diablo con un cigarrillo en la mano da la impresión de llevar una rica vida interior. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al tercero y último lo fumé solo, caminando, durante las primeras cuadras del viaje de vuelta. Eran las seis y media de la mañana y hacía frío. Tenía la mano izquierda profundamente hundida en el bolsillo del abrigo; con la derecha, que temblaba un poco, me llevaba el cigarrillo a los labios a intervalos irregulares. Entonces ocurrió: mientras la luz apagada del amanecer daba a las calles desiertas un tinte más bien melancólico, mientras las caladas sucesivas producían en mi garganta un suave cosquilleo que aún persiste, recordé a mi padre. Mi padre, hay que decirlo, murió de cáncer de pulmón a los sesenta y cuatro años, al cabo de toda una vida consagrada al sencillo arte del tabaquismo. Pensé que hasta esa noche las circunstancias de su muerte habían sido casi una abstracción, algo ocurrido a años luz de mi estrecho campo de experiencias; que al sentir por primera vez el humo letal en mis pulmones -ese humo que siguió tragando hasta el final, y quién sabe qué significaba para él- me había acercado a mi padre más que nunca antes en los dos últimos años. Todo esto parece absurdo, pero en ese momento tuvo más sentido del que me atrevo a sugerir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para entonces mi tercer cigarrillo estaba terminado. Me gusta creer que fue el mejor de los tres, que lo liquidé como corresponde. Como un fumador empedernido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-116050142384784483?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/116050142384784483/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=116050142384784483&amp;isPopup=true' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116050142384784483'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/116050142384784483'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/10/humo.html' title='Humo'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-115990142239489981</id><published>2006-10-03T15:48:00.000-03:00</published><updated>2006-10-04T00:56:36.733-03:00</updated><title type='text'>Tántalo</title><content type='html'>Justo sobre mi puerta de calle, suspendido a unos siete metros de altura y precariamente sujeto a la pared por dos soportes de cemento de escaso valor artístico, hay un viejo balcón que pertenece a mis vecinos y que en sus tiempos solía inspirarme un delicioso temor existencial. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó así: una mañana, hace más de dos años, uno de los soportes se vino súbita y estrepitosamente abajo, haciéndose añicos contra la vereda y no matando a nadie de puro milagro. Desde entonces el balcón pendió en discutible equilibrio sobre el umbral de mi casa. Yo solía echarle un vistazo cada vez que pasaba por debajo, admirando su aire melancólico y preguntándome con inquietud si acaso no habría llegado por fin el día, el minuto, el segundo acordado a la catástrofe definitiva. Mis vecinos hacían vagas promesas de arreglarlo, pero siempre supe a qué atenerme con esa gente. Más de una vez, por cierto, tuve la apremiante certeza de que el balcón se caía; entonces renunciaba a todo pudor y, sin medir las consecuencias ni reparar en nimios convencionalismos, daba un salto desesperado en cualquier dirección para evitar los trescientos kilogramos de cemento, hierro y macetas varias que, estaba seguro, se me venían encima con siniestra puntería y exquisito sentido de la oportunidad. Así derribé sucesivamente a un jubilado, una niña de cinco años, un cadete en bicicleta y un implacable emisario de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días que sólo aceptó mis disculpas tras propinarme un folleto explicativo. Con el tiempo estos episodios se volvieron menos frecuentes: la inminencia de la muerte, cuando es continua, pierde buena parte de su gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último mis vecinos se mudaron. Llegó a la casa gente más responsable o menos propensa a las ensoñaciones románticas y el balcón fue decorosamente reparado. No negaré que me han sacado un peso de encima; tampoco, que de vez en cuando extraño aquellos buenos terrores, tan distintos a este pobre tedio de todos los días.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-115990142239489981?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/115990142239489981/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=115990142239489981&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/115990142239489981'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/115990142239489981'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/10/tntalo.html' title='Tántalo'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-115951622638484340</id><published>2006-09-29T04:43:00.000-03:00</published><updated>2006-09-30T02:40:53.206-03:00</updated><title type='text'>Siete razones para admirar al Hombre Araña</title><content type='html'>No sólo de Joyce vive el hombre. En estos días la "Nueva Biblioteca Clarín de la Historieta" publicará un libro dedicado al Hombre Araña. La noticia, por absurdo que parezca, me alegró muchísimo. Tras no pocos minutos de ardua reflexión entendí que mi alegría se debe a que Spidey -como afectuosamente lo llaman sus fans- siempre fue mi superhéroe favorito. Con el deficiente espíritu analítico que me caracteriza he procurado razonar y desmenuzar esa preferencia. He aquí el paupérrimo resultado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1. &lt;/strong&gt;Ante todo, Peter Parker es un loser hecho y derecho. Es pobre, melancólico, le va mal con las mujeres. Es el único superhéroe chandleriano del que se tiene noticia. Está a años luz del perverso oligarca Bruce Wayne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/Spidey.19.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/320/Spidey.17.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;2. &lt;/strong&gt;Cuando no lucha contra el crimen se gana unos pesos como fotógrafo del Daily Bugle, un diario neoyorkino de ínfima categoría. El director lo desprecia, pero no lo echa porque Peter, que no es bobo, le trae fotos exclusivas del Hombre Araña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. &lt;/strong&gt;Es un héroe que aprendió de sus errores. Su frase de cabecera: "Un gran poder implica una gran responsabilidad". Parece una tontería, pero no lo es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4. &lt;/strong&gt;Está enamorado de Mary Jane Watson, pero renuncia a ella para no exponerla a sus enemigos. Este gesto es el más hermoso en la historia del género de superhéroes, con o sin capa: compárese con las ridículas histerias de Superman y Luisa Lane, y sobre todo con la poco edificante relación Batman-Robin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;5. &lt;/strong&gt;Es el superhéroe que mejor viste, y el más verosímil: sus recursos son limitados, sus poderes dejan mucho que desear. Por si esto fuera poco, vive con la tía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;6. &lt;/strong&gt;Posee un exquisito sentido del humor. Es capaz de reírse de sí mismo aun en las peores circunstancias. La saga del Hombre Araña siempre tuvo un agradable tono de comedia, nunca condescendió a ese absurdo aire pseudotrágico que tanto abunda entre sus colegas más populares (cf. X-Men, Batman, Hulk, etc.). En este sentido sólo puede comparárselo con el Chapulín Colorado y con nuestro Super Hijitus, a quienes sin embargo aventaja en complejidad psicológica e interés humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;7. &lt;/strong&gt;Es el único superhéroe que ha inspirado películas dignas. Los primeros treinta minutos de &lt;em&gt;Spiderman&lt;/em&gt; (Sam Raimi, 2002) son de una belleza y una perfección insuperables. El año que viene se estrena la tercera parte. Es de suponer que iré a verla generosamente provisto de gaseosa, pochoclos, merchandising alusivo y todo el entusiasmo pueril que la ocasión exige. Eso sí: iré en el horario de trasnoche porque, a diferencia del Hombre Araña, odio a los niños.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-115951622638484340?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/115951622638484340/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=115951622638484340&amp;isPopup=true' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/115951622638484340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/115951622638484340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/09/siete-razones-para-admirar-al-hombre_29.html' title='Siete razones para admirar al Hombre Araña'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-115925077133134019</id><published>2006-09-26T03:04:00.000-03:00</published><updated>2006-09-26T03:06:11.346-03:00</updated><title type='text'>Mnemotecnia</title><content type='html'>Era la noche anterior al examen de lingüística. No había leído una sola página, pero esa negligencia la tenía sin cuidado. Estaba segura de su poder de síntesis, de su innata capacidad de integrar múltiples conceptos en estructuras fácilmente memorables. Es cierto que se había hecho muy tarde: había que actuar a toda velocidad. Primero leyó la carpeta de apuntes tomando breves notas marginales. Terminada la lectura, armó en base a sus notas un cuadro sinóptico eficiente pero algo extenso: demasiado para aprenderlo en una sola noche. Lo resumió en una serie de incisos con los que no tardó en disponer otro cuadro, menos complejo y más general que el anterior. Repitió el procedimiento dos o tres veces. Advirtió con asombro que podía seguir haciéndolo, que de hecho era posible condensar la materia no ya en un cuadro sino en unas pocas frases sueltas. Así lo hizo y luego se preguntó -este último paso, después de un litro de café negrísimo, era casi inevitable- si no bastaría una palabra. Embriagada por la inaudita eficacia de sus métodos, y cuando ya los primeros rayos del amancer entraban por la ventana, escribió la palabra en una hoja en blanco. Esa misma tarde, después del examen, me enseñó el curioso memorándum. Previsiblemente, decía "lingüística".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-115925077133134019?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/115925077133134019/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=115925077133134019&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/115925077133134019'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/115925077133134019'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/09/mnemotecnia.html' title='Mnemotecnia'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-115878761149346763</id><published>2006-09-20T18:25:00.000-03:00</published><updated>2006-10-01T15:49:50.236-03:00</updated><title type='text'>Todo puede empeorar</title><content type='html'>Justo cuando más empieza a pesarme la soledad; cuando más advierto que mi vida no es sino una azarosa serie de frustraciones personales, familiares, laborales, literarias, etc.; cuando más me pregunto, no sin vanidad, si acaso no seré el más desdichado de los hombres; justo entonces, digo, me llega de no sé dónde este súbito, punzante, agudísimo tirón de cintura que no me deja sentarme ni acostarme, que me tuvo en vela toda la noche y me hace caminar de un lado a otro para no enloquecer de puro dolor. Escribo estas líneas de pie, y no precisamente en honor a mis queridos e improbables lectores.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-115878761149346763?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/115878761149346763/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=115878761149346763&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/115878761149346763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/115878761149346763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/09/todo-puede-empeorar.html' title='Todo puede empeorar'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-115838444177437352</id><published>2006-09-16T02:22:00.001-03:00</published><updated>2008-10-29T01:00:07.732-02:00</updated><title type='text'>Reseña ociosa: Los mitos de Cthulhu, de H.P. Lovecraft y otros</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/Los_mitos_de_Cthulhu.0.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/320/Los_mitos_de_Cthulhu.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Sigue reeditándose con puntualidad -casi escribo "religiosamente"- la imprescindible antología lovecraftiana que, con el título de &lt;em&gt;Los mitos de Cthulhu&lt;/em&gt;, publicó el español Rafael Llopis en 1969.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los lectores hispanoamericanos de H.P. Lovecraft, este grueso volumen de Alianza Editorial es un clásico absoluto y no requiere mayor exégesis. Digamos, para ilustración del no iniciado, que en él se encuentran muchos de los mejores cuentos fantásticos jamás escritos -tanto del propio Lovecraft como de sus maestros, colaboradores y discípulos- y que sus páginas son hasta hoy el más asombroso y completo muestrario de horror sobrenatural disponible en lengua española. La lista incluye a figuras señeras del género como Arthur Machen, Lord Dunsany, Ambrose Bierce, Algernon Blackwood, Robert E. Howard y Clark Ashton Smith, entre otros. También están "La sombra sobre Innsmouth" y "En la noche de los tiempos", dos piezas fundamentales del maestro de Providence.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Personalmente, considero que la mejor entrada al universo Cthulhu sigue siendo la excelente edición de &lt;em&gt;El color que cayó del cielo&lt;/em&gt; publicada por Minotauro a fines de la década del 50. Sin embargo, quienes deseen investigar más a fondo la obra de Lovecraft y compañía no hallarán nada como este escrupuloso trabajo de Llopis que ya alcanzó las veinte ediciones y aún está al alcance de todos... Al menos, de los que no teman pagar el precio de la siempre escalofriante conversión euros-pesos argentinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comoquiera que sea, reconforta saber -y "reconfortante" es un adjetivo que rara vez se asocia con Lovecraft- que a contrapelo de burdos fenómenos publicitarios como el insufrible Dan Brown, el fallido C.S. Lewis y la periódicamente ubicua J.K. Rowling, la oscura obra de Lovecraft -cuyo nihilismo cósmico es quizá la más arriesgada apuesta a la imaginación de la literatura del siglo XX- aún encuentra un constante y siempre renovado número de acólitos. Como bien escribió aquel sombrío geólogo bostoniano: "Lo que ha surgido ahora puede hundirse, y lo que se ha hundido puede surgir. La abominación espera y sueña en las profundidades del mar, y sobre las vacilantes ciudades de los hombres flota la destrucción. Llegará un día... ¡pero no debo ni puedo pensarlo!".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-115838444177437352?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/115838444177437352/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=115838444177437352&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/115838444177437352'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/115838444177437352'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/09/resea-ociosa-los-mitos-de-cthulhu-de.html' title='Reseña ociosa: &lt;em&gt;Los mitos de Cthulhu&lt;/em&gt;, de H.P. Lovecraft y otros'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-115790928536202003</id><published>2006-09-10T14:26:00.000-03:00</published><updated>2006-09-15T01:31:05.720-03:00</updated><title type='text'>La prueba</title><content type='html'>Su existencia siempre ha planteado dudas. Del problema se han ocupado santo Tomás, san Anselmo, Descartes, Kant, Hume, Alvin Plantinga. No ha sido el último Socrates Scholfield, titular de la patente registrada en el U.S. Patent Office en 1914 con el número 1.087.186. El aparato de su invención consiste en dos hélices de lata dispuestas de manera que, girando lentamente cada una en torno a la otra y dentro de la otra, demuestran la existencia de Dios. De las cinco pruebas clásicas, ésta es la llamada prueba mecánica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J. Rodolfo Wilcock&lt;/strong&gt;, &lt;em&gt;La sinagoga de los iconoclastas&lt;/em&gt; (1972)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-115790928536202003?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/115790928536202003/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=115790928536202003&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/115790928536202003'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/115790928536202003'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/09/la-prueba.html' title='La prueba'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-115743335669489442</id><published>2006-09-05T02:15:00.000-03:00</published><updated>2006-10-03T03:15:35.646-03:00</updated><title type='text'>Declaración de principios</title><content type='html'>–¿Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?&lt;br /&gt;–Depende.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-115743335669489442?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/115743335669489442/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=115743335669489442&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/115743335669489442'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/115743335669489442'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/09/declaracin-de-principios.html' title='Declaración de principios'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33825977.post-115734961088012960</id><published>2006-09-04T02:58:00.000-03:00</published><updated>2006-09-16T02:21:24.100-03:00</updated><title type='text'>With a pinch of salt</title><content type='html'>Cada tanto hablo con personas que aseguran haber experimentado una profunda renovación espiritual en algún momento de sus vidas. Habitualmente la definen con palabras quizá ineptas como &lt;em&gt;quiebre&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;ruptura&lt;/em&gt; o aun &lt;em&gt;click&lt;/em&gt;. Por lo que pude entender –confieso que me cuesta– es una variante de la vieja epifanía joyceana: una brusca iluminación existencial no necesariamente vinculada con el contexto y que muestra la propia vida bajo una luz nueva, clara y radiante de maravillosas posibilidades. Una especie de &lt;em&gt;satori&lt;/em&gt; burgués, digamos, a cuyo paso todo se vuelve diáfano y perfectamente discernible. Entonces el iluminado en cuestión, dejando atrás sus antiguos errores, comienza una venturosa etapa de lucidez y realizaciones personales. Esta metamorfosis, si existe –y no hay por qué dudar de mis informantes–, ha de ser en verdad muy profunda y muy íntima, porque para el observador casual quienes la han sufrido parecen tan estúpidos como siempre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33825977-115734961088012960?l=wildmood.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wildmood.blogspot.com/feeds/115734961088012960/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33825977&amp;postID=115734961088012960&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/115734961088012960'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33825977/posts/default/115734961088012960'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wildmood.blogspot.com/2006/09/with-pinch-of-salt.html' title='With a pinch of salt'/><author><name>Wakefield</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15285366138667084781</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/5447/3718/1600/wms.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
